EL ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA.AUTOR ANÓNIMO

04ef0f2d5f97295c76e2ac78913b1089

EL ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA

AUTOR ANÓNIMO

4fe9ebe63893f9cf941887c69aed2bc9

Flor de romances, escogida entre los de Abindarráez, Jarifa y Rodrigo de Narváez

ROMANCES
eb4d048bdbe118fc0745c23504080ca8

1

Rodrigo de Narváez guarda la frontera

En el tiempo que reinaba
el Infante don Fernando,
que del reino de Aragón
fue después Rey coronado,

en España residía
un caballero esforzado,
que Rodrigo de Narváez
fue de su nombre llamado,

que a todos los de su tiempo
en valor se ha aventajado;
y entre las cosas que hizo
adonde más le ha mostrado,

fue cuando ganó a Antequera
el Infante ya nombrado;
y ansí, de Alora y de ella
por alcaide le han dejado,

donde estuvo mucho tiempo
con algunos hijosdalgo,
muy valerosas empresas
contra moros acabando.

Pues como la ociosidad
nunca en ellos ha reinado,
saliéronse nueve juntos
una noche del verano,

del murmurar de los vientos
apacible convidados,
y de la luz de la luna
a la salida incitando,

por ver si tienen descuido
los de su bando contrario,
o si sale alguno de ellos
en la noche confiado […]

5c62f92402dd4476247335562a62be9e
2

Cabalgata nocturna, bajo la luna, de Rodrigo de Narváez y los suyos

Al campo sale Narváez,
vasallo del Rey de España
y alcaide de Antequera,
con ilustre cabalgada;

todos a punto de guerra,
de gran nombradía y fama,
salen por topar los moros
haciendo alguna emboscada:

La media noche sería
y la tierra en silencio estaba.
Narváez se sube al otero,
de allí la luna miraba;

tan clara estaba y serena,
que de vella se admiraba.
La noche parece día,
según el cielo mostraba;

el camino por do iban
en dos caminos se aparta
[…]

30c8ef237af13779989910162fea44c4
3

Abindarráez, vistosamente ataviado y con ricas armas, sale por la noche en busca de Jarifa. Los caballeros cristianos de Rodrigo de Narváez, al acecho, contemplan admirados la bella estampa del moro cantando los amores con su dama

[…] Métense en una arboleda
muy hermosa, que allí había.

Desde a poco rato vieron
venir con gran osadía
un valiente y gentil moro
de hermosa filosomía,

en un caballo ruano,
poderoso a maravilla,
amenazando los vientos
con la furia que traía;

que la silla con el freno
eran de grande valía,
con muchas borlas de grana,
demostrando el alegría

que llevaba el fuerte moro,
y en lo demás que traía:
las cabezadas, de plata,
labradas a la Turquía;

un caparazón bordado
de aljófar, que relucía,
y los estribos dorados,
aciones de seda fina.

El moro venia vestido
con estrema galanía,
marlota de carmesín,
muy llena de pedrería;

un albornoz de damasco
cortado de fantasía;
una fuerte cimitarra
a su costado ceñía;

el puño, de una esmeralda;
pomo, de piedra zafira;
la guarnición es de oro;
la vaina, de perlería.

Una adarga ante sus pechos,
de fuerte piel granadina,
a la morisca labrada;
una luna por divisa;

lleva el brazo arremangado
que muy fuerte parescía;
una lanza con dos hierros,
que veinte palmos tenía;

con aquel brazo herculeo
fuertemente la blandía.
Rica toca en su cabeza,
que tunecí se decía;

con las vueltas que le daba,
de armadura le servía,
con rapacejos colgando,
de oro de Alejandría.

Parecía el moro fuerte
un Héctor en valentía;
iba en todo tan lozano,
y tan lleno de alegría,
que con una voz graciosa
aqueste cantar decía:

En Granada fui nacido
de una mora de valía,
y en Cartama fui criado
por triste ventura mía.

Tengo dentro de Coín
las cosas que más quería,
que es mi bien y mi señora,
la muy graciosa jarifa.

Hora voy por su mandado,
do muy presto la vería,
si le placiere a Mahoma,
antes que amanezca el día.

Con tanta gracia cantaba,
porque en todo la tenía,
que a un triste corazón
bastaba a dar alegría
[…]

08643f0ecf0be3d09d41d8e6d10c2378
4

En este romance se trata de la desgracia en que cayeron los Abencerrajes como consecuencia de las habladurías propaladas por sus enemigos en la Corte de Granada, causa del destierro de Abindarráez a la frontera, cuando era niño

Caballeros granadinos,
aunque moros, hijos dalgo,
con envidiosos intentos
al rey moro van hablando,

viendo que los favorece
todo el granadino estado,
hombres, niños y mujeres,
caballeros y villanos;

dicen que los Bencerrajes,
linaje noble, afamado,
procuran dalle la muerte
para gozar su reinado.

a23c8519522358097042e84819d7ead8
5

Otro romance sobre la desgracia de la familia de los Abencerrajes

En las torres del Alhambra
sonaba gran vocería
y en la ciudad de Granada
grande llanto se hacía,
porque sin razón el Rey
hizo degollar un día
treinta y seis Abencerrajes
nobles y de gran valía,
a quien Cegrís y Gomeles
acusan de alevosía.

Granada los llora más,
con gran dolor que sentía,
que en perder tales varones
es mucho lo que perdía:
hombres, niños y mujeres
lloran tan grande perdida,
lloraban todas las damas,
cuantas en Granada había.

Por las calles y ventanas
mucho luto parecía;
no había dama principal
que luto no se ponía
ni caballero ninguno
que de negro no vestía,
sino fueran los Gomeles,
do salió el alevosía;
y con ellos los Cegrís
que les tienen compañía.

Y si alguno luto lleva,
es por los que muerto habían
los Gazules y Alabeces,
por vengar la villanía,
en el cuarto de los Leones,
con gran valor y osadía.
Y si hallaran al rey
le privaran de la vida,
por consentir la maldad
que allí consentido había.
c01641e04060acb4e4e3dfe46aea3cf9

6

En este romance se trata de los amores primeros de Abindarráez y Jarifa, y la separación de los enamorados por irse ella con su padre a otro lugar de la frontera

Crióse el Abindarráez
en Cartama, esa alcaidía,
hasta que fue de quince años
con la hermosa Jarifa.
Padre llamaba al alcaide
que él en guarda lo tenía,
y Jarifa como hermana
le regalaba y servía.

Y solos por los jardines
se andaban de noche y día,
cogiendo de entre las flores
la que mejor parecía.
Si Abindarráez cantaba,
Jarifa le respondía,
y si acaso estaba triste,
Jarifa se entristecía.

Y estando una madrugada,
ya que la aurora salía,
sentados junto a una fuente
que el agua dulce corría,
Jarifa de Abindarráez
muchas veces se retira,
y aunque muestra rostro alegre,
no burla como solía;
antes de muy congojada
en mirándole sospira,
y el valiente Abindarráez
mucha tristeza sentía.

Y con la voz amorosa
le pregunta qué tenía.
Jarifa como discreta
sospirando respondía:
?¡Ay, Abindarráez querido,
ay, alma del alma mía!
¡Cómo se nos va apartando
el contento y alegría!

Que a mi padre oí anoche,
fingiendo estar yo dormida,
que hermandad ni parentesco
entre nosotros no había;
y que de aquesta frontera
el rey, alcaide os hacía,
y que mi padre en Coín
quiere el rey que asista y viva;
y pues oí el desengaño
en que engañada vivía,
siendo mi gloria tan breve
¿cómo podré tener vida?

Y estando los dos amantes
en su triste despedida,
llega a Abindarráez un paje
a pedille las albricias…

…7,8,9,10,11,12…

 

En lo último iba Pinela de su gustoso canto cuando por un camino que algo encima la fuente caía, sintieron venir agramente llorando una dama…

b91b567e3a6a13dfeb950b186135c1cb
16

Romance con las quejas de la espera de Jarifa y la llegada del Abencerraje

Cercada de mil sospechas
la hermosa Jarifa estaba,
temiendo que Abindarráez
le faltase la palabra,
porque ve pasar la noche
y que a Coín no llegaba.

Con la congoja que siente
muchas veces sospiraba,
y sus ojos hechos fuentes
estas palabras hablaba:

?¿Dónde estáis, Abindarráez?
¡Qué es de ti, bien de mi alma!
¿Por qué has querido engañarme,
sabiendo que soy tu esclava?

Si no pensabas venir,
respondiérades a la carta,
y no hacerme esperar
para estar desesperada,

que aunque quiera no lo estar
no es tan larga la jornada,
que pueda pensar que en ella
gastaras noche tan larga.

Mas si acaso la fortuna
me quiso ser tan contraria,
que te encontrasen cristianos
para vencerte en batalla,

ruego [a] Alá que esto no sea,
antes que quede burlada
que, por no verte cautivo,
daré por rescate el alma.

Tanto lloraba Jarifa
que las piedras ablandaba,
pero vínole el remedio
cuando más penada estaba,

porque lo oyó, que en el jardín,
que sonaba un cuento de lanza,
y bajó corriendo [a] abrille
de placer alborotada;

y con la gran turbación
casi abrille no acertaba,
mas después que le hubo abierto,
un recio abrazo le daba.

Con el brazo echado al hombro,
al castillo lo llevaba,
adonde le hizo señor
de su hermosura y gracia.

Related articles

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s