MÚSICA

Anuncios

UN ESTUDIO IDENTIFICA SEIS TIPOS DIFERENTES DE PERSONAS OBESAS

0aa9a287e7d402c0323ab1e9fe3afd17 obesidad-300x142

PSIQUIATRÍA.COM

AREAS TEMATICAS

TR. PERSONALIDAD Y HÁBITOS / ALIMENTACIÓN, TRASTORNOS DE

21 ABRIL,  2015

Fuente: Journal of Public Health
Fecha: Abril 2015

MADRID, 20 Abr. (EUROPA PRESS) –

Hombres jóvenes que son grandes bebedores, personas de mediana edad que son infelices y ansiosos, individuos mayores que a pesar de vivir con problemas de salud física son felices, mujeres más jóvenes sanas, ancianos ricos saludables e individuos con muy mala salud. Esos son los seis tipos de personas obesas identificados por una investigación realizada por la Universidad de Sheffield, en Reino Unido.

f194b83f4277527cfcb2590fd9cdb85e cb67d9886453ffb80e76c0311042b17e

Los autores buscaron la manera de abordar el problema de la obesidad en el país, que cuesta los 6.000 millones de libras esterlinas (más de 8.300 millones de euros) al Sistema Nacional de Salud cada año, y vieron que en la actualidad las personas son tratadas igual sin tener en cuenta su estado de salud, dónde viven o sus características de comportamiento.

e76572084cf46e021a8f4b42d02da144

La investigación, dirigida por el doctor Mark Green, de la Escuela de Salud e Investigación Relacionada (ScHARR, por sus siglas en Inglés) de la Universidad de Sheffield, halló que aquellos que tienen un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más encajan realmente en uno de los seis grupos y que las estrategias para afrontar con éxito la pérdida de peso deben adaptarse según el grupo al que pertenecen.

c3d696715f0d9d36252981a2e3864332 4dc081efdd0720d7c52d8f4fd5aacb7a

Los científicos destacaron la importancia de que los responsables políticos de la salud reconozcan diferencias en los individuos con obesidad y dirijan o adapten las intervenciones en consecuencia. El enfoque no sólo puede ser más eficaz para ayudar a los individuos a lograr un estilo de vida más saludable, sino que un enfoque de asistencia sanitaria selectiva también podría hacer un uso más eficiente de los servicios del Sistema Nacional de Salud.

62f97e9464ef6eeaebd5767e1ec4da5d 028f9b132d5f74a5f143b22d3086925f

El doctor Green explica: “Las políticas destinadas a combatir la obesidad y fomentar estilos de vida saludables a menudo se enfocan en personas sólo porque son obesas. Pero un enfoque sólo en el grupo en su conjunto no es muy eficaz. Todos somos diferentes y distintos enfoques de promoción de la salud funcionan para personas diferentes”.

4fdfeda24f3346b166216fa3247cc5e0

“Nuestra investigación mostró que los de los grupos que hemos identificado son propensos a necesitar muy diferentes servicios y responderán de manera muy diferente a las distintas políticas de promoción de la salud. En el futuro, esperamos que los médicos tenga en cuenta estos seis grupos al ofrecer asesoramiento a sus pacientes”, añade.

bb251837be9796c4610176ead027b8a9 83424c9e8b0605d432dff221c9d87b6f

Los investigadores sugirieron que los mensajes sobre la reducción de alcohol podrían ayudar a combatir la obesidad en los adultos jóvenes, mientras que para las personas de mediana edad que son infelices y están ansiosos se debería dirigir una intervención que implique el aumento de ejercicio mezclado con asesoramiento psicosocial. Las mujeres sanas jóvenes pueden no necesitar ninguna intervención, según los autores del trabajo.

Para aquellos en el grupo de peor salud, el estudio mostró que los consejos sobre el ejercicio pueden no tener objetivos razonables y se necesiten otros mucho más modestos; y para los ancianos sanos ricos, la pérdida de peso de podría ser una prioridad.

1751f2f146c24bf84d1034c4d1d351ef 03989e50164b4f987c7b4877ce6ad094

Los investigadores utilizaron los datos del Estudio de Salud de Yorkshire que incluyen a 4.144 individuos obesos y esperan que los hallazgos, publicados en ‘Journal of Public Health’, proporcionen consejos para los políticos y lleven estudios futuros sobre la lucha contra la obesidad.

Acceso gratuito al texto completo.

ETIQUETAS →
Fuente:

El tratamiento crónico con tandospirona, un agonista parcial de los receptores de serotonina 1A, inhibe los cambios inducidos por el estrés psicosocial en la neurogénesis del hipocampo y el comportamiento

eec54365cb7edb2843ff056bc665d9fc96ca3c0aa85df5994c9d4dfa0610c47f

19/04/2015

Yusuke Muratacorrespondencia

,

Yuki Yanagihara

,

Masayoshi Mori

,

Mina Kazunori

,

Munechika Enjoji
Fuente:

MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO (ESPAÑA,1856 – 1912)

images

mmp2

MENÉNDEZ Y PELAYO,MARCELINO

Filólogo y crítico literario español, considerado el erudito y sabio por excelencia del siglo XIX. Nació en Santander y en esta ciudad cursó sus primeros estudios, donde -según sus biógrafos- destacó como niño prodigio; asistió a la Universidad de Barcelona pasando después a la de Madrid y a ampliar estudios en Portugal, Francia e Italia. En 1878 (con 21 años de edad) obtuvo la cátedra de Literatura en la Universidad Central de Madrid y en 1881 ya era miembro de número de la Real Academia Española. Poco después lo sería de la de Historia y desde 1898 fue director de la Biblioteca Nacional de Madrid. Estos datos sirven para situar y comprender por qué se le considera el miembro más precoz de la erudición española y que críticos posteriores le señalen como “sabio” de las letras hispanas. Su formación humanística era sólida y estaba dotado de una gran memoria y capacidad de trabajo. Una de las obras más importantes de la historiografía española, Historia de los heterodoxos españoles, la publicó en 1881. En esta obra plantea la religiosidad que subyace en todo el pensamiento español, incluso en aquellos personajes que manifiestamente se declaran contrarios a la Iglesia. Sus trabajos abarcan tanto la historia, como la filosofía, la literatura y la crítica. Debe mucho a su maestro Milá y Fontanalls, así como Ramón Menéndez Pidal también es deudor suyo por la escuela que inició: concebir una literatura española ligada al territorio peninsular español atendiendo por igual y sin distinciones otras lenguas o culturas peninsulares del pasado o presente. Este planteamiento, ligado a su concepción de que lo nacional español es lo tradicional católico, ha hecho que la crítica posterior encuentre ciertas dificultades para valorarlo objetivamente, aunque siempre se destaca su sensibilidad histórica y libertad crítica de pensamiento. Su obra fue ingente; el Consejo Superior de Investigaciones Científicas publicó sus Obras completas, en 1940, en 65 volúmenes, sin tener en cuenta sus epistolarios y notas. Entre sus obras más importantes hay que recordar la Historia de las ideas estéticas (5 volúmenes), Orígenes de la novela (4 volúmenes),Antología de poetas líricos españoles (10 volúmenes), Estudios sobre el teatro de Lope (6 volúmenes), Historia de la poesía hispanoamericana (2 volúmenes) o Historia de los heterodoxos españoles (8 volúmenes).

FUENTE : http://www.epdlp.com

 

menendez

20070830elpepirdv_3

TEXTOS :

De las vicisitudes de la filosofía platónica en España (fragmento)

“ De los dos gigantes de la filosofía griega y aun de toda filosofía, Aristóteles ha influido en la educación del género humano mucho más directamente que Platón. La manera libre, vaga y poética de la Academia, ha tenido siempre menos adeptos que la rígida disciplina y el severo dogmatismo del Liceo. La influencia de Platón en el mundo moderno es, por decirlo así, influencia expansiva y difusa; la influencia de Aristóteles es influencia concentrada, formal, despótica. La una, más que doctrinas cerradas, ha inspirado vagos anhelos y generosas idealidades; la otra ha cristalizado el pensamiento en fórmulas y categorías. El platonismo ha servido como estímulo de invención y despertador de propio pensar; el peripatetismo, como organización sistemática y método de enseñanza. Enlazados estrechamente en su origen, hasta el punto de ser a los ojos de quien no se deje deslumbrar por diferencias más accidentales que íntimas, una sola filosofía y no dos, han llegado a separarse totalmente en su evolución histórica, hasta el punto de aparecer como encarnizados enemigos y odiosos rivales. La bandera del maestro ha protegido a todos los disidentes de la escuela del discípulo, y raras circunstancias han hecho que en los períodos críticos la bandera de Platón haya aparecido siempre como bandera de libertad; la de Aristóteles, como bandera de orden, cuando no de servidumbre. Todos los insurrectos de la escolástica árabe, judía o cristiana, son en mayor o menor grado platónicos. Ha habido en todo esto singulares contrasentidos, derivados casi siempre de un falso, superficial y no directo conocimiento de los dos grandes filósofos griegos, cuyos nombres se invocan sin cesar como gritos de combate; pero para la historia de la filosofía, tanto importa el Aristóteles falsificado como el genuino; tanto el Platón fantaseado por los alejandrinos y los teósofos, como el mismísimo discípulo de Sócrates en sus propios originales. Entre ambos pensadores han pasado por una serie de encarnaciones y metamorfosis no menores que las de los dioses del politeísmo antiguo; la virtud genial del pensamiento humano es tan invencible, que aun imponiéndose un yugo y acatando una autoridad, halla siempre algún resquicio por donde reconquistar su libertad nativa, y a la sombra de un comentario o de una interpretación, a veces desvariada y mil leguas distante del texto que se interpreta, acierta a producir sistemas originalísimos. Si desde el principio de la Edad Moderna Aristóteles y Platón hubiesen sido perfectamente entendidos y críticamente explicados, como han llegado a serlo en nuestros días, el desarrollo histórico de la filosofía se hubiese verificado ciertamente por diverso camino y dentro de otros moldes, pero quizá el resultado especulativo hubiese diferido muy poco del que hoy alcanzamos. Pero sin perdernos en vagas conjeturas sobre lo que pudo ser, y ateniéndonos a lo que realmente fue, es cosa de toda evidencia que la filosofía anterior a Kant se desenvolvió orgánicamente bajo la forma de la enciclopedia aristotélica, así en la división de los tratados y de las cuestiones, como en el modo de plantear los problemas y de traerlos a resolución; siendo el mismo cartesianismo más bien un llamamiento a la independencia de la razón, que una verdadera filosofía, y siendo el empirismo sensualista una remozada interpretación de ciertos conceptos que estaban en germen más o menos latente, en la psicología experimental de Aristóteles, por más que desde Bacon en adelante fuese hábito en los innovadores superficiales renegar de su verdadero si bien no confesado maestro. Aristóteles, no sólo por la fuerza del pensamiento especulativo, sino por haber sistematizado todas las nociones científicas que en su tiempo existían (herencia que el género humano acrecentó poco durante largos siglos), por haber llegado a una concepción total del mundo y de la vida, por haber satisfecho con unidad y grandeza la aspiración incontestable de ley, método y disciplina, que en todo ser racional existe, merecía y no podía menos de obtener la cátedra de ciencia universal en que la Edad Media le puso. Pero por grandes que el prestigio y la autoridad de Aristóteles fuesen, nunca, ni en la Edad Media, ni mucho menos en el Renacimiento, dejaron de levantarse contra su dominación voces hostiles, unas solicitando la renovación total o parcial de los métodos; otras limitándose a hacer la crítica de lo existente y reservando la tarea de edificar para después de haber demolido; otras aspirando a cierta manera de eclecticismo o de concordia; algunas, en fin, procurando restaurar lo que alcanzaban de la filosofía griega anterior al Estagirita, y naturalmente con más predilección, las doctrinas, nunca del todo olvidadas, del idealismo platónico. Nadie ignora por qué camino habían llegado éstas al mundo moderno. Sin la escuela de Alejandría sería imposible explicarlo. Por medio de Philón y de los judíos helenizantes, penetraron en la ciencia talmúdica y en la Cábala; por medio de Orígenes y del seudo-Areopagita penetraron en la ciencia cristiana, y con Escoto Eríugena descendieron por el río de la Escolástica; finalmente, por medio de los libros de Proclo, del falso Empédocles y de otros teósofos del último tiempo, alcanzó la influencia a los nestorianos de Persia y de Siria, que iniciaron a los árabes en la filosofía. Así, en tres divergentes rayos, irradió el sol de la ciencia antigua desde un solo foco, que en rigor no era platónico ni aristotélico, sino sincrético, predominando Aristóteles en la lógica y en la física, y Platón en la metafísica y en la teología. 

03-00614

1 - copia

Sus ojos

“ Cien veces los miré, mas nunca supe
Cuál era su color; fijos los míos
En su lumbre, contentos se anegaban,
Y al parecer veïan;
Pero el alma sedienta penetraba,
A través de las formas veladoras,
En busca del recóndito sentido,
Como busca el teósofo,
Signada en piedras, plantas y metales,
La huella del Señor; letras quebradas
Que anuncian su poder; cifra del nombre
A lengua terrenal siempre vedado.
No sé si azules son, garzos o negros.
Quede a vulgares ojos
El reflejar la luz del mediodía,
De bullidores átomos enjambre,
O la niebla del norte,
De graves pensamientos compañera,
Y de recio sentir inspiradora
Porque en los ojos de la amada mía
No se reflejan las terrenas cosas,
Sino sus arquetipos,
De perfección radiantes y hermosura,
Y aquella luz más alta e increada
De las puras ideas.

10858834

Ideal de virtud, de ciencia y gloria,
Sueños alegres de mi mente joven,
Visiones del Cantábrico Oceano,
Roto jirón de niebla,
Que en las tardes de otoño me traías
Mil vagas sombras y flotantes coros,
Por divina manera congregando
Lo que en los libros vi bullir y alzarse,
Lo que difuso en la materia vive,
Y aquella esencia más sutil y pura
Que sobre la materia y sobre el libro
Mi espíritu insaciable adivinaba.

Ella en tus ojos arde,
Ignota al vulgo, pero a mí patente;
Por eso, al contemplarlos,
No vi el color ni percibí la línea,
Y me embriagué de célica hermosura,
Y sentí rumor de alas
Que, en torno a mi cabeza,
El demonio socrático movía.

En otros ojos leo
La historia del amor en cifra breve;
La blanda luz de la pasión que nace,
Y las serenas horas
En que dos almas, sin hablar, se entienden;
La interna llama que potente cruje,
Y arde en las venas y a la lengua asoma;
El hervidor afán, la inquieta mente,
La voz primera que el amor declara,
Alma con alma confundidas luego,
Y al fin la negra sombra
Que envuelve al alma viuda y desolada,
Al espirar de la ruidosa tarde.

Pero en los tuyos, el amor perenne,
Algo que en mí despierta
Mezcla de amor y religioso culto,
Cielo sin nubes, devoción tranquila,
Que a recordar me lleva,
No ya la vida exuberante y varia
Que brota de los pechos inexhaustos
De la madre común Naturaleza,
Perpetua en el mudar de sus amores,
Sino la sacra y mística Teoría
Que forman las ideas
Eternas, inmutables,
Girando en torno a la Verdad Suprema.

Y no sólo la flor de la hermosura
En ti difunde su sagrado aroma;
No sólo me apareces
Una en la esencia, en formas inexhausta;
No sólo se revisten
En ti de gallardísima figura,
De nueva claridad por ti bañadas,
Las hijas de mi indócil fantasía:
Ora la noble dama montañesa
Su palafrén rigiendo,
Para imponer al valle su tributo;
Ora la ninfa griega
Que anima el soto y en la fuente ríe,
O hace correr la savia
Por el tronco gentil a que se enreda,
Del prolífico amor presa y vencida;
Sino que el rayo de tus dulces ojos
Es impulso inicial de mi albedrío,
Germen de soberanas fantasías,
Alto señuelo a mi ambición de fama,
Horno do se caldea
El metal en fusión del pensamiento,
Piedra quilatadora
Donde el sentir y el entender se prueban;
Raudal de frescas aguas
Que dan entendimiento de hermosura.
Quien aplicó su labio a tal corriente,
¿Qué sabor no hallará triste y amargo?
¡Cieguen los ojos que tu rostro vieron,
Si han de mirar de otra mujer los ojos! ”

entrevista_falsa_g

A…

“ Ojalá cada sol que te amanezca
Aún más hermosa y más feliz te mire!
¡Nunca tu frente oprima
El demonio tenaz del pensamiento,
Ni blando rostro, halagadora risa,
Hielen en ti la flor del sentimiento!
No llorarás por ti, serás dichosa;
Mas no a la compasión tu ánimo cierres,
Porque en llorar con el dolor ajeno
Hay alto y melancólico placer. 

4c802f0a0b43e20275b026469519fefd

Marcelino Menéndez Pelayo

El filósofo autodidacto, de Abentofail (fragmento)

“ Abentofail no es un iluminado, aunque en ocasiones lo parece; no es un sufí ni un asceta, aunque en cierto modo recomienda el ascetismo; no es un predicador popular, sino un sabio teórico que escribe para corto número de iniciados; no es un musulmán ortodoxo, aunque tampoco pueda llamársele incrédulo, puesto que busca sinceramente la concordia entre la razón y la fe, y al fin de su libro presume de haberla alcanzado. Es, sin duda, un espíritu más religioso que Avempace y que Averroes, pero debe mucho a las enseñanzas del primero, así como a las del gran peripatético Avicena. De Averroes fue gran protector cerca del segundo rey almohade Yusuf, y le alentó mucho para que emprendiese sus análisis y comentarios de las obras del Estagirita. Y, sin embargo, Aristóteles influye en su pensamiento mucho menos que los alejandrinos. Si usa los términos de su psicología, es con diverso sentido. En Aristóteles el entendimiento agente era una facultad del alma; en Abentofail, como en todos los metafísicos árabes, es una inteligencia separada, una emanación de Dios. Todo el esfuerzo de su filosofía se cifra en aspirar a la unión o conjunción del alma con el entendimiento agente, pasando por los grados intermedios del entendimiento en acto o en efecto y del entendimiento adquirido. En esa conjunción residen la inmortalidad, la perfecta sabiduría y la beatitud; siendo el entendimiento agente y separado a modo de una luz que difunde sus rayos por todo lo inteligible, suscitando en cualquier objeto los colores de la intelección. 

ef3f6963532e54c946e3f64e9c863350

6b84a837a8ef05d85f3f1f76eb9295dd

De las vicisitudes de la filosofía platónica en España (fragmento)

“ De los dos gigantes de la filosofía griega y aun de toda filosofía, Aristóteles ha influido en la educación del género humano mucho más directamente que Platón. La manera libre, vaga y poética de la Academia, ha tenido siempre menos adeptos que la rígida disciplina y el severo dogmatismo del Liceo. La influencia de Platón en el mundo moderno es, por decirlo así, influencia expansiva y difusa; la influencia de Aristóteles es influencia concentrada, formal, despótica. La una, más que doctrinas cerradas, ha inspirado vagos anhelos y generosas idealidades; la otra ha cristalizado el pensamiento en fórmulas y categorías. El platonismo ha servido como estímulo de invención y despertador de propio pensar; el peripatetismo, como organización sistemática y método de enseñanza. Enlazados estrechamente en su origen, hasta el punto de ser a los ojos de quien no se deje deslumbrar por diferencias más accidentales que íntimas, una sola filosofía y no dos, han llegado a separarse totalmente en su evolución histórica, hasta el punto de aparecer como encarnizados enemigos y odiosos rivales. La bandera del maestro ha protegido a todos los disidentes de la escuela del discípulo, y raras circunstancias han hecho que en los períodos críticos la bandera de Platón haya aparecido siempre como bandera de libertad; la de Aristóteles, como bandera de orden, cuando no de servidumbre. Todos los insurrectos de la escolástica árabe, judía o cristiana, son en mayor o menor grado platónicos. Ha habido en todo esto singulares contrasentidos, derivados casi siempre de un falso, superficial y no directo conocimiento de los dos grandes filósofos griegos, cuyos nombres se invocan sin cesar como gritos de combate; pero para la historia de la filosofía, tanto importa el Aristóteles falsificado como el genuino; tanto el Platón fantaseado por los alejandrinos y los teósofos, como el mismísimo discípulo de Sócrates en sus propios originales. Entre ambos pensadores han pasado por una serie de encarnaciones y metamorfosis no menores que las de los dioses del politeísmo antiguo; la virtud genial del pensamiento humano es tan invencible, que aun imponiéndose un yugo y acatando una autoridad, halla siempre algún resquicio por donde reconquistar su libertad nativa, y a la sombra de un comentario o de una interpretación, a veces desvariada y mil leguas distante del texto que se interpreta, acierta a producir sistemas originalísimos. Si desde el principio de la Edad Moderna Aristóteles y Platón hubiesen sido perfectamente entendidos y críticamente explicados, como han llegado a serlo en nuestros días, el desarrollo histórico de la filosofía se hubiese verificado ciertamente por diverso camino y dentro de otros moldes, pero quizá el resultado especulativo hubiese diferido muy poco del que hoy alcanzamos. Pero sin perdernos en vagas conjeturas sobre lo que pudo ser, y ateniéndonos a lo que realmente fue, es cosa de toda evidencia que la filosofía anterior a Kant se desenvolvió orgánicamente bajo la forma de la enciclopedia aristotélica, así en la división de los tratados y de las cuestiones, como en el modo de plantear los problemas y de traerlos a resolución; siendo el mismo cartesianismo más bien un llamamiento a la independencia de la razón, que una verdadera filosofía, y siendo el empirismo sensualista una remozada interpretación de ciertos conceptos que estaban en germen más o menos latente, en la psicología experimental de Aristóteles, por más que desde Bacon en adelante fuese hábito en los innovadores superficiales renegar de su verdadero si bien no confesado maestro. Aristóteles, no sólo por la fuerza del pensamiento especulativo, sino por haber sistematizado todas las nociones científicas que en su tiempo existían (herencia que el género humano acrecentó poco durante largos siglos), por haber llegado a una concepción total del mundo y de la vida, por haber satisfecho con unidad y grandeza la aspiración incontestable de ley, método y disciplina, que en todo ser racional existe, merecía y no podía menos de obtener la cátedra de ciencia universal en que la Edad Media le puso. Pero por grandes que el prestigio y la autoridad de Aristóteles fuesen, nunca, ni en la Edad Media, ni mucho menos en el Renacimiento, dejaron de levantarse contra su dominación voces hostiles, unas solicitando la renovación total o parcial de los métodos; otras limitándose a hacer la crítica de lo existente y reservando la tarea de edificar para después de haber demolido; otras aspirando a cierta manera de eclecticismo o de concordia; algunas, en fin, procurando restaurar lo que alcanzaban de la filosofía griega anterior al Estagirita, y naturalmente con más predilección, las doctrinas, nunca del todo olvidadas, del idealismo platónico. Nadie ignora por qué camino habían llegado éstas al mundo moderno. Sin la escuela de Alejandría sería imposible explicarlo. Por medio de Philón y de los judíos helenizantes, penetraron en la ciencia talmúdica y en la Cábala; por medio de Orígenes y del seudo-Areopagita penetraron en la ciencia cristiana, y con Escoto Eríugena descendieron por el río de la Escolástica; finalmente, por medio de los libros de Proclo, del falso Empédocles y de otros teósofos del último tiempo, alcanzó la influencia a los nestorianos de Persia y de Siria, que iniciaron a los árabes en la filosofía. Así, en tres divergentes rayos, irradió el sol de la ciencia antigua desde un solo foco, que en rigor no era platónico ni aristotélico, sino sincrético, predominando Aristóteles en la lógica y en la física, y Platón en la metafísica y en la teología. 

g025a

cd67a4ad1317071463cd25db6afc3056

a3d21d3a1a7615cf387b72f0996031bd

RELATED ARTICLES

 

GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

 

Décima Parte / X

León Tolstoi

8d2f30a2614a0303284ee2ef020ee938

13a8c6f623c43e3a154c5d80ae01d3b4

43a0be95e9b84095a39eaf9b268ace06

34faa37becf7f00f2d8129713c0b2650

85ff3daa2ac39722bdd651963be195a8

1877b970fbc531db8c4b6d9c9797a318

Después de unos días de mal tiempo, el 25 mejoró, por lo que, después del almuerzo, Pedro partió de Moscú.

FUENTE:  https://zonaliteratura.com

 

Por la noche, al cambiar de caballos en Perkhuchkovo, Pedro supo que aquella tarde se había librado una gran batalla. Decían que en Perkhuchkovo la tierra había temblado de los cañonazos. Pedro preguntó quién era el vencedor, pero nadie supo responderle; era la batalla de Schevardin, del 24. A primeras horas de la mañana, Pedro llegaba cerca de Mojaisk.

Todas las casas de Mojaisk estaban ocupadas por las tropas, y en el mesón donde Pedro encontró a su lacayo y a su cochero no había sitio: los oficiales lo ocupaban todo.

A partir de Mojaisk se encontraban tropas por todas partes: cosacos, soldados de infantería, de caballería, furgones, cajas, cañones… Pedro se apresuró y cuanto más se alejaba de Moscú, más se sumergía en este mar de tropas, más se sentía invadido por una extraña inquietud y por un sentimiento de alegría desconocido para él.

El 24, la batalla se había entablado en el reducto Schevardin; el 25, las tropas no dispararon un tiro; el 26 se había librado la batalla de Borodino.

9879976cde5dbdb86f4359cdc1881be31552ad5395cb167b08d47f13c4c77919bb97ecf576b95839de5ebe013cdcb998bdce8dfcb654780da6cff3b8fcfa5756c0d8c9369f24601ff5275eea6e80df4f (1)d8a56296509cde930ed653570a6aba5dda4516ff680dd7318b7959370317ff61

En la mañana del 25, Pedro partió de Mojaisk para Tatarinovo. A mano derecha del collado que va hacia la ciudad delante de la catedral, situada en la cima, Pedro, cuando la campana anunciaba el oficio, bajó del coche y echó a andar. Detrás de él descendía un regimiento de caballería con cantores delante; los postillones y los campesinos corrían de un lado a otro azotando a los caballos, gritando cerca de ellos. Las carretas, en cada una de las cuales iban echados y sentados tres o cuatro soldados heridos, saltaban por las piedras que tapizaban el suelo de la rápida cuesta. Los heridos, vendados, pálidos, con los labios cerrados, las cejas hirsutas, se cogían a los barandales mientras chocaban los unos contra los otros dentro de las carretas. Casi todos, con una curiosidad infantil e inocente, miraban el frac verde y la gorra blanca de Pedro. El cochero de Pedro gritaba con violencia para que los convoyes de heridos se apartaran. El regimiento de caballería que descendía de la montaña cantando cerró el paso al coche de Pedro. Éste se detuvo en el margen del camino. El sol no había penetrado hasta aquel camino profundo, en el que hacía frío y humedad. Por encima de la cabeza de Pedro brillaba una clara mañana de agosto y se sentía un alegre campanilleo. Una carreta de heridos se detuvo cerca de Pedro. El postillón, un campesino con lapti,corrió resoplando hacia el carro, puso una piedra bajo las ruedas de atrás y empezó a arreglar la guarnición del caballo.

Бородино 2008
Бородино 2008 (Photo credit: Wikipedia)
Borodino lihachev
Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que andaba al lado de la carreta, cogióle la mano, volviéndose hacia Pedro.

‑ ¿Nos arrastraréis hasta Moscú? ‑ preguntó.

Pedro, de tan pensativo como estaba, no entendió la pregunta; tan pronto miraba al regimiento de caballería, que en aquel momento se cruzaba con el convoy de heridos, como a la carreta que tenía cerca, en la que iban dos heridos sentados y uno echado, y le pareció que allí, en presencia de aquellos heridos, se encontraba la solución que buscaba. Uno de los soldados sentado en la carreta estaba herido, probablemente en la mejilla; tenía la cabeza vendada con jirones de tela; una de sus mejillas estaba tan hinchada que parecía una cabeza de niño; la boca y la nariz se le habían torcido. El soldado miró a la iglesia y se persignó. El otro, un muchacho joven ‑ un recluta ‑, rubio y blanco, miró a Pedro con una bondadosa sonrisa, acartonada, que se destacaba en una cara fina completamente exangüe. Los cantores del regimiento de caballería pasaban a la altura de la carreta. Cantaban una canción de soldados. Como respondiéndoles, pero con otro género de alegría, los rayos tibios del sol acariciaban la cima opuesta de la montaña. Abajo, al pie, cerca de la carreta de los heridos y del caballito voluntarioso, parado junto al coche, había mucha humedad y tristeza.

El soldado de la mejilla hinchada miraba colérico a los cantores.

‑ ¡Oh! ¡Qué presumidos! ‑ dijo con desdén.

‑ Hoy no han tenido bastante con los soldados y también han cogido a los campesinos. ¡Hasta a los campesinos…! También los cazan…, hoy todos somos iguales. Quieren lanzar a todo el pueblo. ¡Quieren acabar de una vez! ‑ dijo con una sonrisa triste, dirigiéndose a Pedro, el soldado que iba dentro de la carreta.

A pesar de la oscuridad de las palabras del soldado, Pedro comprendió todo lo que quería decir e inclinó la cabeza en señal de aprobación.

La carretera quedó libre. Pedro descendió y se fue un poco más lejos. Miró a los dos soldados del camino, buscando una cara conocida, pero no encontraba más que rostros desconocidos de militares de diversos regimientos, que miraban con extrañeza su gorra blanca y su frac verde. Después de haber recorrido cuatro verstas encontró a un conocido al que interpeló con alegría. Era uno de los médicos en jefe del ejército e iba en un cabriolé; seguía un camino distinto al de Pedro; a su lado iba un médico joven. Al reconocer a Pedro, mandó parar al cosaco que iba en el asiento del cochero.

‑ ¡Conde! ¡Excelencia! ¿Cómo se encuentra usted aquí? ‑ preguntó el doctor.

‑ Nada, he querido ver…

‑ Sí, sí, ya le aseguro yo que hay muchas cosas por ver.

Pedro descendió y se puso a hablar con el doctor, explicándole su propósito de participar en la batalla.

‑ ¿Por qué quiere encontrarse Dios sabe dónde, en un lugar desconocido, durante la batalla? ‑ dijo cambiando una mirada con su joven compañero ‑. Además, el Serenísimo le conoce y le recibirá con mucho gusto. Créame, hágalo así, querido.

El doctor parecía cansado y nervioso.

‑ Así, pues, piensa… ¡Ah! También quisiera preguntarle dónde se encuentra exactamente la posición ‑ dijo Pedro.

‑ ¿La posición? Esto no es de mi especialidad. Pase por el pueblo de Tatarinovo, allá preparan algo, y suba al collado, desde allí se ve todo ‑ dijo el doctor.

‑ ¿De veras? Si usted…

Pero el doctor le interrumpió y se acercó al cabriolé.

‑De buena gana le acompañaría, pero le juro que estoy hasta aquí ‑ el doctor señalaba su cuello ‑. Voy corriendo al comandante del cuerpo. Lo hemos arreglado como hemos podido. ¿Sabe usted, Conde? La batalla está decidida para mañana, y por cien mil hombres hay que calcular por lo menos unos veinte mil heridos, y no tenemos literas, ni camas de campaña, ni médicos ni para seis mil. Tenemos diez carretas, pero no es esto sólo lo que se necesita, y ahí queda eso, arréglate como puedas…

Este pensamiento extrañó a Pedro: entre aquellos millares de hombres vivos y sanos, jóvenes y viejos, a los que causaba una alegre admiración su gorra, había seguramente unos veinte mil destinados a ser heridos o a morir ‑ quién sabe si aquellos mismos que veía ‑; este pensamiento le aplastó: «Quizá mueran mañana. ¿Por qué piensan en otras cosas que en la muerte?» Y de pronto, por una asociación misteriosa de ideas, se representó vivamente la salida de Mojaisk, la carreta con los heridos, la campana, los rayos inclinados del sol, las canciones de los de caballería. «Los jinetes van a la batalla, encuentran heridos y no piensan ni por un instante lo que les espera, y echan adelante mientras guiñan el ojo a los heridos. Y de todos estos hombres, veinte mil están destinados a la muerte, y a pesar de ello se preocupan de mi gorra. ¡Qué extraordinario!, pensaba Pedro dirigiéndose al pueblo de Tatarinovo.

Cerca de la casa señorial, a izquierda del camino, se encontraban coches, carros y una multitud de asistentes y centinelas. El cuartel del Serenísimo se hallaba allí. Pero cuando Pedro llegó casi no había nadie del Estado Mayor. Todos estaban en el oficio de acción de gracias. Pedro marchó más lejos, en dirección a Gorki. Después de subir una cuesta, al entrar en una calleja del pueblo, Pedro se dio cuenta por primera vez de los campesinos milicianos, con sus gorras y camisas blancas, que, hablando y gritando animados y sudorosos, trabajaban a la derecha del camino, en un inmenso reducto cubierto de hierba. Los unos cavaban con azadones, los otros se llevaban la tierra sobrante sobre unas tablas y los otros no hacían nada.

Dos oficiales daban órdenes. Al ver a aquellos campesinos que el nuevo estado militar animaba, Pedro se acordó otra vez de los heridos de Mojaisk y comprendió lo que quería decir el soldado cuando le dijo «que querían lanzar a todo el pueblo». La vista de aquellos campesinos barbudos, que trabajaban en el campo de batalla, pesados, con botas que no eran de su pie, con los cuerpos bañados de sudor, con las camisas abiertas, por las cuales se veían los huesos de las clavículas, impresionó más vivamente a Pedro que todo lo que había visto y sentido hasta entonces respecto a la solemnidad e importancia del instante presente.

c83995176fe969daeb7119f45b380f48

RELATED ARTICLES

 

BLAS DE OTERO (BILBAO,1916 – MADRID,1979)

blas-de-otero_foto2

BLAS DE OTERO

35031201


“…
De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos…”

01db075b9e560ab492ea91a62a0f8fdc

“Psyique opening the golden box”

John William Waterhouse

Reseña biográfica

Poeta español nacido en Bilbao en 1916.
Recibió una formación religiosa con los jesuitas y después de terminar su bachillerato se licenció en Derecho
en Valladolid, carrera que nunca ejerció. Se trasladó luego a Madrid donde se dedicó por entero a la creación literaria.
Obtuvo varios premios importantes entre los que se cuentan: Boscán de Poesía en 1950, Premio de la Crítica en 1959
y el Fastenrath de la Real Academia en 1961.
«A modo de antología» y «Todos mis sonetos», son sus obras más representativas.
Fallecido en Madrid en 1979.

3c1449a17a7dc7ab350b5c2680a0a3a9

FUENTE:  http://amediavoz.com

Españahogándose

Cuando pienso
en el mar         es decir
la vida que uno ha envuelto desenvuelto
como
olas
sonoras
y sucedió que abril abrió sus árboles
y yo callejeaba iba venía
bajo la torre de san Miguel
o más lejos
bajaba
las descarnadas calles de Toledo
pero es el mar
quien me lleva y des lleva en sus manos
el mar desmemoriado
dónde estoy son las márgenes
del Esla los esbeltos álamos
amarillos que menea el aire
no sé oigo las olas
de Orio                Guetaria
Elanchove              las anchas
olas rabiosas
es decir la vida que uno hace
y deshace
cielos
hundidos días como diamante
una
guitarra en el Perchel de noche
la playa rayada de fusiles
frente a Torrijos y sus compañeros

images (3)

Ímpetu

Mas no todo ha de ser ruina y vacío.
No todo desescombro ni deshielo.
Encima de este hombro llevo el cielo,
y encima de este otro, un ancho río

de entusiasmo. Y, en medio, el cuerpo mío,
árbol de luz gritando desde el suelo.
Y, entre raíz mortal, fronda de anhelo,
mi corazón en pie, rayo sombrío.

Sólo el ansia me vence. Pero avanzo
sin dudar, sobre abismos infinitos,
con la mano tendida: si no alcanzo

con la mano, ¡ya alcanzaré con gritos!
y sigo, siempre, en pie, y así, me lanzo
al mar, desde una fronda de apetitos.

De “Ángel fieramente humano” 1950

af04eaed35140d29d0f2f1e1066b81a6

Juicio final

Yo, pecador, artista del pecado,
comido por el ansia hasta los tuétanos,
yo, tropel de esperanza y de fracasos,
estatua del dolor, firma del viento.

Yo, pecador, en fin, desesperado
de sombras y de sueños: me confieso
que soy un hombre en situación de hablaros
de la vida. Pequé. No me arrepiento.

Nací para narrar con estos labios
que barrerá la muerte un día de éstos,
espléndidas caídas en picado
del bello avión aquel de carne y hueso.

Alas arriba disparó los brazos,
alardeando de tan alto invento;
plumas de níquel. Escribid despacio.
Helas aquí, hincadas en el suelo.

Este es mi sitio. Mi terreno. Campo
de aterrizaje de mis ansias. Cielo
al revés. Es mi sitio y no lo cambio
por ninguno. Caí. No me arrepiento.

Ímpetus nuevos nacerán, más altos.
Llegaré por mis pies -¿para qué os quiero?-
a la patria del hombre: al cielo raso
de sombras ésas y de sueños ésos.

18152

La tierra

De tierra y mar, de fuego y sombra pura,
esta rosa redonda, reclinada
en el espacio, rosa volteada
por las manos de Dios, ¡cómo procura

sostenemos en pie y en hermosura
de cielo abierto, oh inmortalizada
luz de la muerte hiriendo nuestra nada!
La Tierra: girasol; poma madura.

Pero viene un mal viento, un golpe frío
de las manos de Dios, y nos derriba.
Y el hombre, que era un árbol, ya es un río.

Un río echado, sin rumor, vacío,
mientras la tierra sigue a la deriva,
¡oh Capitán, oh Capitán, Dios mío!

2417479

27_11_2009_0943666001259324058_hengki-koentjoro

Lo fatal

Entre enfermedades y catástrofes
entre torres turbias y sangre entre los labios
así te veo así te encuentro
mi pequeña paloma desguarnecida
entre embarcaciones con los párpados entornados
entre nieve y relámpago
con tus brazos de muñeca y tus muslos de maleza
entre diputaciones y farmacias
irradiando besos de la frente
con tu pequeña voz envuelta en un pañuelo
con tu vientre de hostia transparente
entre esquinas y anuncios depresivos
entre obispos
con tus rodillas de amapola pálida
así te encuentro y te reconozco
entre todas las catástrofes y escuelas
asiéndome el borde del alma con tus dedos de humo
acompañando mis desastres incorruptibles
paloma desguarnecida
juventud cabalgando entre las ramas
entre embarcaciones y muelles desolados
última juventud del mundo
telegrama planchado por la aurora
por los siglos de los siglos
así te veo así te encuentro
y pierdo cada noche caída entre alambradas
irradiando aviones en el radar de tu corazón
campana azul del cielo
desolación del atardecer
así cedes el paso a las muchedumbres
única como una estrella entre cristales
entre enfermedades y catástrofes
así te encuentro en mitad de la muerte
vestida de violeta y pájaro entrevisto
con tu distraído pie
descendiendo las gradas de mis versos.

fe11692c678c2acdac5701974a0f9c22

Luego

Cuando te vi, oh cuerpo en flor desnudo.
creí ya verle a Dios en carne viva.
No sé qué luz, de dentro, de quién, iba
naciendo, iba envolviendo tu desnudo

amoroso, oh aire, oh mar desnudo.
Una brisa vibrante, fugitiva,
ibas fluyendo, un agua compasiva,
tierna, tomada entre un frondor desnudo.

Te veía, sentía y te bebía,
solo, sediento, con palpar de ciego,
hambriento, sí, ¿de quién?, de Dios sería.

Hambre mortal de Dios, hambriento hasta
la saciedad, bebiendo sed, y, luego,
sintiendo, ¡por qué, oh Dios!, que eso no basta.

284eefb7085280b2e9844e2dd2a1bec1

Mademoiselle Isabel, rubia y francesa…

Mademoiselle Isabel, rubia y francesa,
con un mirlo debajo de la piel,
no sé si aquél o ésta, oh mademoiselle
Isabel, canta en él o si él en esa.

Princesa de mi infancia; tú, princesa
promesa, con dos senos de clavel;
yo, le livre, le crayon, le…le…, oh Isabel,
Isabel!e…., tu jardín tiembla en la mesa.

De noche, te alisabas los cabellos,
yo me dormía, meditando en ellos
y en tu cuerpo de rosa: mariposa

rosa y blanca, velada con un velo.
Volada para siempre de mi rosa
-mademoiselle Isabel- y de mi cielo.

ebd7b28b58519fd1ac07d83acabd5e08

RELATED ARTICLES

 

ELIZABETH BARRET BROWNING -INGLATERRA 1806-1861

barret

ELIZABETH BARRET

FUENTE: http://www.amediavoz.com

Reseña biográfica

Poeta inglesa nacida en marzo de 1806 en CoxhoeHall, Durham.
Hija de un rico terrateniente, recibió una esmerada educación, gracias a la cual se interesó desde muy pequeña por la lectura de los clásicos.
En 1920 publicó su primer poema “La batalla de Maratón”, seguida por “Ensayo sobre el hombre y otros poemas” en 1826,  ”El serafín y otros poemas”en 1838 -publicación ésta que la elevó a la fama internacional-, “El lamento de los niños” en 1841 y “El galanteo de Lady Geraldine” en 1844.

6768733277_e3b6c377ff_z
Una vieja lesión de columna vertebral debilitó su salud obligándola a usar opio para calmar los dolores. En 1846,  a pesar de la oposición de su padre, contrajo matrimonio con el poeta Robert Browning, con quien se radicó en Paris y posteriormente en Italia. De esta época son sus publicaciones “Sonetos de la portuguesa” en 1850,“Las ventanas de la casa Guidi” en 1851, Aurora Leigh” en 1856 y “Poemas antes delCongreso en 1860.
Falleció en Florencia en 1861. Después de su muerte, se editó, en 1863, su última producción poética: “Últimos poemas”.

Barrett-Browning-2

Si has de amarme que sea solamente…

Si has de amarme que sea solamente
por amor de mi amor. No digas nunca
que es por mi aspecto, mi sonrisa, el modo
de hablar o por un rasgo de carácter

que concuerda contigo o que aquel día
hizo que nos sintiéramos felices…
Porque, amor mío, todas estas cosas
pueden cambiar, y hasta el amor se muere.

No me quieras tampoco por las lágrimas
que compasivo enjugas en mi rostro…
¡Porque puedo olvidarme de llorar

gracias a ti, y así perder tu amor!
Por amor de mi amor quiero que me ames,
para que dure amor eternamente.

Versión de Carlos Pujol

browning-190

Aléjate de mí…

Aléjate de mí. Mas sé que, para siempre,
he de estar en tu sombra. Ya nunca, solitaria,
irguiéndome en los mismos umbrales de mi vida
recóndita, podré gobernar los impulsos

de mi alma, ni alzar la mano como antaño,
al sol, serenamente, sin que perciba en ella
lo que intenté hasta ahora apartar: el contacto
de tu mano en la mía. Esta anchurosa tierra

con que quiso alejarnos el destino, en el mío
deja tu corazón, con latir doble. En todo
lo que hiciere o soñare estás presente, como

en el vino el sabor de las uvas. Y cuando
por mí rezo al Señor, en mis ruegos tu nombre
escucha y ve en mis ojos mezclarse nuestras lágrimas.

Versión de Màrie Manent

BrowningPoemStitchingBlog

Y no obstante el amor por ser amor…

Y no obstante el amor por ser amor
es bello. Igual llamea reluciente
un gran templo y la hierba. El mismo fuego
arde quemando el cedro y la cizaña.

Y el amor es un fuego; y cuando digo
te quiero, oh Dios, te quiero, ante tus ojos
me transfiguro en esplendor y siento
mi cara centelleante que deslumbra.

En el amor no puede haber ruindad
aunque amen los más ruines de los seres,
que cuando aman a Dios Él los acepta.

Y en la apariencia ruin de lo que soy
refulge el sentimiento y purifica
por ser fruto de amor lo que es de carne.

Versión de Carlos Pujol

Doy-gracias-a-todos

Oh, amor mío, amor mío…

Oh, amor mío, amor mío, cuando pienso
que existías ya entonces, hace un año,
cuando yo estaba sola aquí en la nieve
y no vi tus pisadas ni escuché
tu voz en el silencio… Mi cadena,
eslabón a eslabón, iba midiendo
como si no pudiese verme libre
por tu posible mano… ¡Hasta beber
la prodigiosa copa de la vida!
¡Qué extraño no sentirte en el temblor
del día o de la noche, voz, presencia,
ni adivinarte en esas flores blancas!
Yo era ciega lo mismo que el ateo
que no descubre a Dios al que no ve.

Versión de Màrie Manent

OgAAAObiuxGxCAPyH_Av9uU94LREIqG6Vy6m8s5-5KKrZIo_8Bv3_7zRXwx2cTSWPTw_Vc7VxWsNnmxGcm6c0O-ezB8Am1T1UO-jVYwzCJOYLgfCqcI3RnLAA4K7_large

¿De qué modo te quiero?

¿De qué modo te quiero? Pues te quiero
hasta el abismo y la región más alta
a que puedo llegar cuando persigo
los límites del Ser y el Ideal.

Te quiero en el vivir más cotidiano,
con el sol y a la luz de una candela.
Con libertad, como se aspira al Bien;
con la inocencia del que ansía gloria.

Te quiero con la fiebre que antes puse
en mi dolor y con mi fe de niña,
con el amor que yo creí perder

al perder a mis santos… Con las lágrimas
y el sonreír de mi vida… Y si Dios quiere,
te querré mucho más tras de la muerte.

Versión de Carlos Pujol

ElizabethBarrettBrowning

 

 

 

 

RELATED ARTICLES