PITÁGORAS (GRECIA,0582 aC–0500 aC)

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PITÁGORAS DE SAMOS

Filósofo y matemático griego, cuyas doctrinas influyeron mucho en Platón. Nacido en la isla de SamosPitágoras fue instruido en las enseñanzas de los primeros filósofos jonios Tales de Mileto, Anaximandro y Anaxímenes. Se diceque Pitágoras había sido condenado a exiliarse de Samos por su aversión a la tiranía de Polícrates. Hacia el 530 a.C. se instaló en Crotona, una colonia griega al sur de Italia, donde fundó un movimiento con propósitos religiosos, políticos y filosóficos, conocido como pitagorismo. La filosofía de Pitágoras se conoce sólo a través de la obra de sus discípulos. Los pitagóricos asumieron ciertos misterios, similares en muchos puntos a los enigmas del orfismo. Aconsejaban la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir alimentos, la sencillez en el vestir y en las posesiones, y el hábito del autoanálisis. Los pitagóricos creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma. Se dice que el propio Pitágoras proclamaba que él había sido Euphorbus, y combatido durante la guerra de Troya, y que le había sido permitido traer a su vida terrenal la memoria de todas sus existencias previas.

FUENTE: http://www.epdlp.com

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Entre las amplias investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos se encuentran sus estudios de los números pares e impares y de los números primos y de los cuadrados, esenciales en la teoría de los números. Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que llegó a ser para ellos el principio crucial de toda proporción, orden y armonía en el universo. A través de estos estudios, establecieron una base científica para las matemáticas. En geometría el gran descubrimiento de la escuela fue el teorema de la hipotenusa, conocido como teorema de Pitágoras, que establece que el cuadrado de la hipotenusa de un triángulo rectángulo es igual a la suma de los cuadrados de los otros dos lados. La astronomía de los pitagóricos marcó un importante avance en el pensamiento científico clásico, ya que fueron los primeros en considerar la tierra como un globo que gira junto a otros planetas alrededor de un fuego central. Explicaron el orden armonioso de todas las cosas como cuerpos moviéndose de acuerdo a un esquema numérico, en una esfera de la realidad sencilla y omnicomprensiva. Como los pitagóricos pensaban que los cuerpos celestes estaban separados unos de otros por intervalos correspondientes a longitudes de cuerdas armónicas, mantenían que el movimiento de las esferas da origen a un sonido musical, la llamada armonía de las esferas.

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Pitágoras
Frases

“ Las almas de los hombres son inmortales; ellas también conocen de antemano el futuro en el momento de terminar la vida, cuando se separan del cuerpo. 

Pitágoras de Samos (en griego antiguo Πυθαγόρας) (ca580 a. C. – ca. 495 a. C.) fue un filósofo ymatemático griego considerado el primer matemático puro. Contribuyó de manera significativa en el avance de la matemática helénica, la geometría y la aritmética, derivadas particularmente de las relaciones numéricas, y aplicadas por ejemplo a la teoría de pesos y medidas, a la teoría de la música o a la astronomía. Es el fundador de la Hermandad Pitagórica, una sociedad que, si bien era de naturaleza predominantemente religiosa, se interesaba también en medicina, cosmología, filosofía, ética y política, entre otras disciplinas. El pitagorismo formuló principios que influyeron tanto en Platóncomo en Aristóteles y, de manera más general, en el posterior desarrollo de la matemática y en lafilosofía racional en Occidente.

No se conserva ningún escrito original de Pitágoras. Sus discípulos -los pitagóricos– invariablemente justificaban sus doctrinas citando la autoridad del maestro de forma indiscriminada, por lo que resulta difícil distinguir entre los hallazgos de Pitágoras y los de sus seguidores. Se le atribuye a Pitágoras la teoría de la significación funcional de los números en el mundo objetivo y en la música; otros descubrimientos, como la inconmensurabilidad del lado y la diagonal del cuadrado o el teorema de Pitágoras para los triángulos rectángulos, fueron probablemente desarrollados por la escuela pitagórica.

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FUENTES BIOBRÁFICAS.

FUENTE : http://es.wikipedia.org

Los datos verificables sobre la vida de Pitágoras son escasos dado que no existen textos de su autoría ni biografías firmadas por contemporáneos.

Los primeros escritos detallados, que datan de entre 150 y 250 años después de su muerte, se basan en historias transmitidas de manera oral y muestran grandes diferencias entre sí. Asimismo, muchos mitos y leyendas se forjaron en torno a su persona, motivados probablemente por el mismo Pitágoras, pero también debido a la naturaleza de la doctrina pitagórica y sus seguidores: una confraternidad hermética, regida por símbolos místicos y costumbres esotéricas.

En los siglos posteriores a su muerte, las anécdotas sobre Pitágoras y sus hazañas se vigorizaron, alimentadas por esta falta de información directa, pero también gracias a la influencia de la escuela pitagórica misma. En el siglo I a.C., era común representarlo como un ser sobrenatural. Algunos tratados incluso fueron escritos en su nombre y el de otros pitagóricos,nota 1 y muchas fábulas e invenciones fueron recogidas y exageradas por algunos filósofos neoplatónicos y neopitagóricos.nota 2

La más extensa, detallada e influyente obra sobre la vida de Pitágoras y su pensamiento data del siglo III d.C., es decir, unos 800 años después de su muerte. Diógenes Laercio (ca. 200-250) y Porfirio (ca. 234-305) escribieron dos Vidas de Pitágoras, y Jámblico (ca. 245-325) Sobre la vida pitagórica. Estas biografías son, con algunas excepciones,nota 3 las únicas fuentes disponibles. Pertenecen a una época en que la figura de Pitágoras era vista de modo distorsionado y se basan, a su vez, en fuentes extraviadas, algunas de las cuales son de marcada tendencia neopitagórica y deliberadamente orientadas a ensalzar a Pitágoras, presentándolo como el origen de toda la verdad filosófica, cuyas ideas habrían sido plagiadas por Platón, Aristóteles y todos los filósofos posteriores.

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BIOGRAFÍA

El padre de Pitágoras fue Mnesarco, un mercader de Tiro; y su madre, Pythais, originaria de Samos, en Jonia. La mayoría de los historiadores concuerdan en que floreció hacia el 532 a.C., en tiempos de Polícrates y de Tarquinio el Soberbio.nota 4

Pitágoras vivió los primeros años de su vida en Samos y acompañó a su padre en muchos de sus viajes; era ciertamente instruido: aprendió a tocar lalira, a escribir poesía y a recitar a Homero. Es posible que su padre lo llevara a Tiro y que allí recibiera instrucción de caldeos y hombres instruidos de Siria. Entre sus profesores, se menciona a tres filósofos: Ferécides de Siros, a quien a menudo se describe como el maestro de Pitágoras; Tales y el pupilo de éste, Anaximandro. Según Jámblico, en su Vida de Pitágoras, a la edad de 18 o 20 años, Pitágoras visitó a Tales, en Mileto. Si bien Tales ya debía ser un anciano en ese entonces, habría ejercido una fuerte impresión en el joven Pitágoras, interesándolo por las matemáticas y la astronomía, y aconsejándole visitar Egipto para interiorizarse más sobre estas cuestiones. Anaximandro impartía las enseñanzas de Tales, lecturas a las cuales asistió Pitágoras, y muchas de sus ideas sobre geometría y cosmología influyeron en su propia visión.

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COSMOVISIÓN

Modelo de los cinco sólidos platónicos. Mysterium Cosmographicum.

La filosofía de Pitágoras guarda estrecha relación con la Escuela jónica, en cuanto a que busca resolver por medio de un principio primordial el origen y la constitución del universo visto como un todo. Pero al igual queAnaximandro, abandona la hipótesis de Tales y Anaxímenes, suplantando el terreno de lo físico por el de lametafísica.2

El sistema filosófico post-aristotélico suele atribuirle a Pitágoras (o los pitagóricos) la adopción del monismo, principios incorpóreos de los que surgen primero «el número», después «el plano» y las «figuras sólidas» y finalmente los «cuerpos del mundo sensible».7 Esta es la tradición que se encuentra por ejemplo en Sexto Empírico(siglo II d.C.) o en Aecio. Aristóteles deja en claro, sin embargo, que este era el sistema pitagórico que Platón había desarrollado, y que el principio de la «díada indefinida» pertenece a Platón.

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English: Four coloured 6 sided dice arranged in an aesthetic way. All six possible sides are visible. Français : Quatre dés à six faces de quatre couleurs différentes. Les six faces possibles sont visibles. (Photo credit: Wikipedia)

English: Four coloured 6 sided dice arranged in an aesthetic way. All six possible sides are visible. Français : Quatre dés à six faces de quatre couleurs différentes. Les six faces possibles sont visibles. (Photo credit: Wikipedia)

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Español: Ilustración del Teorema de Tales de Mileto en formato .SVG (Photo credit: Wikipedia)

Español: Ilustración del Teorema de Tales de Mileto en formato .SVG (Photo credit: Wikipedia)

Después de la disolución de la escuela de Crotona, los pitagóricos se esparcieron por otras partes de Grecia. Para los tiempos de Sócrates, ya hay evidencia certera de FilolaoLisisCliniasÉurito y Arquitas. Estos filósofos pitagóricos, entre otros representantes de la tradición helenística eran muy distintos a los primeros pitagóricos (del tiempo de Cicerón), caracterizados por un gran apego a la figura del maestro. Este neopitagorismo se fue sumergiendo paulatinamente dentro del misticismo familiar de los neoplatónicos. La tradición que asocia la metafísica platónica a Pitágoras parece existir ya desde el siglo IV a.C., entre los propios discípulos de Platón.24 La clara distinción que hace Aristóteles entre ambos y que está acorde con el desarrollo general de la filosofía griega, termina por decantarse en favor de una tardía tradición neopitagórica que se identifica con un platonismomaduro.

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Árbol de Pitágoras. Familia de fractales caracterizada por la formación de triángulos rectángulos.

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Décima Parte / X

León Tolstoi

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Después de unos días de mal tiempo, el 25 mejoró, por lo que, después del almuerzo, Pedro partió de Moscú.

FUENTE:  https://zonaliteratura.com

 

Por la noche, al cambiar de caballos en Perkhuchkovo, Pedro supo que aquella tarde se había librado una gran batalla. Decían que en Perkhuchkovo la tierra había temblado de los cañonazos. Pedro preguntó quién era el vencedor, pero nadie supo responderle; era la batalla de Schevardin, del 24. A primeras horas de la mañana, Pedro llegaba cerca de Mojaisk.

Todas las casas de Mojaisk estaban ocupadas por las tropas, y en el mesón donde Pedro encontró a su lacayo y a su cochero no había sitio: los oficiales lo ocupaban todo.

A partir de Mojaisk se encontraban tropas por todas partes: cosacos, soldados de infantería, de caballería, furgones, cajas, cañones… Pedro se apresuró y cuanto más se alejaba de Moscú, más se sumergía en este mar de tropas, más se sentía invadido por una extraña inquietud y por un sentimiento de alegría desconocido para él.

El 24, la batalla se había entablado en el reducto Schevardin; el 25, las tropas no dispararon un tiro; el 26 se había librado la batalla de Borodino.

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En la mañana del 25, Pedro partió de Mojaisk para Tatarinovo. A mano derecha del collado que va hacia la ciudad delante de la catedral, situada en la cima, Pedro, cuando la campana anunciaba el oficio, bajó del coche y echó a andar. Detrás de él descendía un regimiento de caballería con cantores delante; los postillones y los campesinos corrían de un lado a otro azotando a los caballos, gritando cerca de ellos. Las carretas, en cada una de las cuales iban echados y sentados tres o cuatro soldados heridos, saltaban por las piedras que tapizaban el suelo de la rápida cuesta. Los heridos, vendados, pálidos, con los labios cerrados, las cejas hirsutas, se cogían a los barandales mientras chocaban los unos contra los otros dentro de las carretas. Casi todos, con una curiosidad infantil e inocente, miraban el frac verde y la gorra blanca de Pedro. El cochero de Pedro gritaba con violencia para que los convoyes de heridos se apartaran. El regimiento de caballería que descendía de la montaña cantando cerró el paso al coche de Pedro. Éste se detuvo en el margen del camino. El sol no había penetrado hasta aquel camino profundo, en el que hacía frío y humedad. Por encima de la cabeza de Pedro brillaba una clara mañana de agosto y se sentía un alegre campanilleo. Una carreta de heridos se detuvo cerca de Pedro. El postillón, un campesino con lapti,corrió resoplando hacia el carro, puso una piedra bajo las ruedas de atrás y empezó a arreglar la guarnición del caballo.

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Бородино 2008 (Photo credit: Wikipedia)
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Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que andaba al lado de la carreta, cogióle la mano, volviéndose hacia Pedro.

‑ ¿Nos arrastraréis hasta Moscú? ‑ preguntó.

Pedro, de tan pensativo como estaba, no entendió la pregunta; tan pronto miraba al regimiento de caballería, que en aquel momento se cruzaba con el convoy de heridos, como a la carreta que tenía cerca, en la que iban dos heridos sentados y uno echado, y le pareció que allí, en presencia de aquellos heridos, se encontraba la solución que buscaba. Uno de los soldados sentado en la carreta estaba herido, probablemente en la mejilla; tenía la cabeza vendada con jirones de tela; una de sus mejillas estaba tan hinchada que parecía una cabeza de niño; la boca y la nariz se le habían torcido. El soldado miró a la iglesia y se persignó. El otro, un muchacho joven ‑ un recluta ‑, rubio y blanco, miró a Pedro con una bondadosa sonrisa, acartonada, que se destacaba en una cara fina completamente exangüe. Los cantores del regimiento de caballería pasaban a la altura de la carreta. Cantaban una canción de soldados. Como respondiéndoles, pero con otro género de alegría, los rayos tibios del sol acariciaban la cima opuesta de la montaña. Abajo, al pie, cerca de la carreta de los heridos y del caballito voluntarioso, parado junto al coche, había mucha humedad y tristeza.

El soldado de la mejilla hinchada miraba colérico a los cantores.

‑ ¡Oh! ¡Qué presumidos! ‑ dijo con desdén.

‑ Hoy no han tenido bastante con los soldados y también han cogido a los campesinos. ¡Hasta a los campesinos…! También los cazan…, hoy todos somos iguales. Quieren lanzar a todo el pueblo. ¡Quieren acabar de una vez! ‑ dijo con una sonrisa triste, dirigiéndose a Pedro, el soldado que iba dentro de la carreta.

A pesar de la oscuridad de las palabras del soldado, Pedro comprendió todo lo que quería decir e inclinó la cabeza en señal de aprobación.

La carretera quedó libre. Pedro descendió y se fue un poco más lejos. Miró a los dos soldados del camino, buscando una cara conocida, pero no encontraba más que rostros desconocidos de militares de diversos regimientos, que miraban con extrañeza su gorra blanca y su frac verde. Después de haber recorrido cuatro verstas encontró a un conocido al que interpeló con alegría. Era uno de los médicos en jefe del ejército e iba en un cabriolé; seguía un camino distinto al de Pedro; a su lado iba un médico joven. Al reconocer a Pedro, mandó parar al cosaco que iba en el asiento del cochero.

‑ ¡Conde! ¡Excelencia! ¿Cómo se encuentra usted aquí? ‑ preguntó el doctor.

‑ Nada, he querido ver…

‑ Sí, sí, ya le aseguro yo que hay muchas cosas por ver.

Pedro descendió y se puso a hablar con el doctor, explicándole su propósito de participar en la batalla.

‑ ¿Por qué quiere encontrarse Dios sabe dónde, en un lugar desconocido, durante la batalla? ‑ dijo cambiando una mirada con su joven compañero ‑. Además, el Serenísimo le conoce y le recibirá con mucho gusto. Créame, hágalo así, querido.

El doctor parecía cansado y nervioso.

‑ Así, pues, piensa… ¡Ah! También quisiera preguntarle dónde se encuentra exactamente la posición ‑ dijo Pedro.

‑ ¿La posición? Esto no es de mi especialidad. Pase por el pueblo de Tatarinovo, allá preparan algo, y suba al collado, desde allí se ve todo ‑ dijo el doctor.

‑ ¿De veras? Si usted…

Pero el doctor le interrumpió y se acercó al cabriolé.

‑De buena gana le acompañaría, pero le juro que estoy hasta aquí ‑ el doctor señalaba su cuello ‑. Voy corriendo al comandante del cuerpo. Lo hemos arreglado como hemos podido. ¿Sabe usted, Conde? La batalla está decidida para mañana, y por cien mil hombres hay que calcular por lo menos unos veinte mil heridos, y no tenemos literas, ni camas de campaña, ni médicos ni para seis mil. Tenemos diez carretas, pero no es esto sólo lo que se necesita, y ahí queda eso, arréglate como puedas…

Este pensamiento extrañó a Pedro: entre aquellos millares de hombres vivos y sanos, jóvenes y viejos, a los que causaba una alegre admiración su gorra, había seguramente unos veinte mil destinados a ser heridos o a morir ‑ quién sabe si aquellos mismos que veía ‑; este pensamiento le aplastó: «Quizá mueran mañana. ¿Por qué piensan en otras cosas que en la muerte?» Y de pronto, por una asociación misteriosa de ideas, se representó vivamente la salida de Mojaisk, la carreta con los heridos, la campana, los rayos inclinados del sol, las canciones de los de caballería. «Los jinetes van a la batalla, encuentran heridos y no piensan ni por un instante lo que les espera, y echan adelante mientras guiñan el ojo a los heridos. Y de todos estos hombres, veinte mil están destinados a la muerte, y a pesar de ello se preocupan de mi gorra. ¡Qué extraordinario!, pensaba Pedro dirigiéndose al pueblo de Tatarinovo.

Cerca de la casa señorial, a izquierda del camino, se encontraban coches, carros y una multitud de asistentes y centinelas. El cuartel del Serenísimo se hallaba allí. Pero cuando Pedro llegó casi no había nadie del Estado Mayor. Todos estaban en el oficio de acción de gracias. Pedro marchó más lejos, en dirección a Gorki. Después de subir una cuesta, al entrar en una calleja del pueblo, Pedro se dio cuenta por primera vez de los campesinos milicianos, con sus gorras y camisas blancas, que, hablando y gritando animados y sudorosos, trabajaban a la derecha del camino, en un inmenso reducto cubierto de hierba. Los unos cavaban con azadones, los otros se llevaban la tierra sobrante sobre unas tablas y los otros no hacían nada.

Dos oficiales daban órdenes. Al ver a aquellos campesinos que el nuevo estado militar animaba, Pedro se acordó otra vez de los heridos de Mojaisk y comprendió lo que quería decir el soldado cuando le dijo «que querían lanzar a todo el pueblo». La vista de aquellos campesinos barbudos, que trabajaban en el campo de batalla, pesados, con botas que no eran de su pie, con los cuerpos bañados de sudor, con las camisas abiertas, por las cuales se veían los huesos de las clavículas, impresionó más vivamente a Pedro que todo lo que había visto y sentido hasta entonces respecto a la solemnidad e importancia del instante presente.

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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (ESPAÑA,1836-1870) “POESÍA Y PINTURA”

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida– (España ,1836-1870)

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Poeta español. Es una de las figuras más importantes del romanticismo y sus Rimas supusieron el punto de partida de la poesía moderna española. Nació en Sevilla, hijo de un pintor y hermano de otro, Valeriano. También él mismo practicó la pintura, pero, después de quedarse huérfano y trasladarse a Madrid, en 1854, la abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura. No logró tener éxito y vivió en la pobreza, colaborando en periódicos de poca categoría. Posteriormente escribió en otros más importantes, donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas Cartas desde mi celda. Obtuvo un cargo muy bien pagado, en 1864, de censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas y las preparaba para su publicación, pero con la Revolución de 1868 se perdió el manuscrito y el poeta tuvo que preparar otro, en parte de memoria. Su matrimonio, con la hija de un médico, le dio tres hijos, pero se deshizo en 1868. Bécquer, que desde 1858 estaba aquejado de una grave enfermedad, probablemente tuberculosa o venérea, se trasladó a Toledo, a casa de su hermano Valeriano. Este murió en septiembre de 1870 y el poeta el 22 de diciembre, a los treinta y cuatro años.

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Las Rimas, una colección de setenta y seis poesías, publicadas al año siguiente con el título inicial de El libro de los gorriones, poseen una cualidad esencialmente musical y una aparente sencillez que contrasta con la sonoridad un tanto hueca del estilo de sus predecesores. Formalmente son poemas breves en versos asonantes, donde el mundo aparece como un conjunto confuso de formas invisibles y átomos silenciosos cargados de posibilidades armónicas que se materializan en visión o sonido gracias a la acción del poeta que une las formas con las ideas. Se refieren a la emoción de lo vivido, al recuerdo, a experiencias convertidas en sentimientos. También aparece el amor, el desengaño, el deseo de evasión, la desesperanza y la muerte. Su pureza y humildad, junto con su engañosa sencillez, suponen la -culminación de la poesía del sentimiento y de la fantasía-, en palabras de Jorge Guillén, y como dijo Luis Cernuda: -Desempeñan en nuestra poesía moderna, un papel equivalente al de Garcilaso en nuestra poesía clásica: el de crear una nueva tradición que llega a sus descendientes.-

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Un acento poético semejante y una calidad artística nada inferior, tienen las Leyendas, título con el que se agrupan todas las narraciones en prosa de Bécquer. Se publicaron originalmente en periódicos, entre 1861 y 1863, por lo que se supone que su composición fue anterior a la mayor parte de las Rimas. Son veintidós y están escritas con un estilo vaporoso, delicado y rítmico, donde abundan las descripciones, las imágenes y las sensaciones. Revelan un aspecto importante del romanticismo literario de su autor al mostrar un interés artístico y arqueológico por la edad media, con sus templos y claustros románicos o góticos, campos sombríos y calles tenebrosas, palacios y castillos. Predomina en ellas un espíritu donde se impone lo misterioso, lo sobrenatural y mágico con historias de raíz popular en muchas ocasiones, en las que la búsqueda de lo inalcanzable suele ser su argumento central. Bécquer también escribió teatro, adaptó obras dramáticas ligeras francesas e italianas. Colaboró en una gran obra editorial, Historias de los templos de España, de la que sólo apareció un volumen, en 1864. Y en sus Cartas literarias a una mujer, de 1860-61, expone sus puntos de vista con respecto a su poesía, que para él es -estética del sentimiento.- Las Rimas y las Leyendas de Bécquer continúan editándose con regularidad y, aún hoy en día, constituyen uno de los puntos de referencia capitales de la literatura moderna española.

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FUENTE: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1452

TEXTOS

La cueva de la mora (fragmento)

“ Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río Alhama, se ven todavía los restos abandonados de un castillo árabe, célebre en los fastos gloriosos de la reconquista por haber sido teatro de grandes y memorables hazañas, así por parte de los que lo defendieron como de los que valerosamente clavaron sobre sus almenas el estandarte de la cruz. De los muros no quedan más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya han caído unas sobre otras al foso y lo han cegado por completo; en el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que arcos rotos, sillares oscuros y carcomidos; aquí un lienzo de barbacana, entre cuyas hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún se tiene en pie como por milagro; más allá los postes de argamasa con las anillas de hierro que sostenían el puente colgante. 

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Leyendas (fragmento)

“ -Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde aquel día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Alamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros en solitario a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas, lejos de los que más os quieren?
Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo del monte.
Después de un largo silencio, el joven exclamó, como si no hubiera escuchado una palabra de su servidor: -Iñigo, tú, que eres viejo; tú, que conoces todas las guaridas del Moncayo, dime ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro.
-Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder aguantar ese secreto eternamente, pero no es ya posible. Voy, pues, a revelártelo… Tú me ayudarás a devanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie puede darme razón de ella… Desde el día en que llegué a la fuente de los Álamos y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se me llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces el sitio. Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña y cae resbalando gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen entre los céspedes, y, susurrando, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde. Todo allí es grande. 

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Olas gigantes, que os rompéis bramando, de Rimas

“ Olas gigantes, que os rompéis bramando,
en las playas desiertas y remotas:
envuelto entre las sábanas de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán, que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas:
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad, que rompe el rayo,
y en fuego ornáis las desprendidas orlas :
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria…
¡Por piedad!… ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas! ”

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PROSA POÉTICA,TEXTOS LITERARIOS E IMÁGENES DE OTROS TIEMPOS

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                                                                                                                                                                                                                                                                      LEOPOLDO PANERO

http://youtu.be/Y9Gve37nWBo

Trata la poética de los objetos, la relación cuerpo femenino y arte y el tiempo y la metamorfosis.

Leopoldo Panero

Las manos ciegas, de Poesía

“ Ignorando mi vida,
golpeado por la luz de las estrellas,
como un ciego que extiende,
al caminar, las manos en la sombra,
todo yo, Cristo mío,
todo mi corazón, sin mengua, entero,
virginal y encendido, se reclina
en la futura vida, como el árbol
en la savia se apoya, que le nutre,
y le enflora y verdea.
Todo mi corazón, ascua de hombre,
inútil sin Tu amor, sin Ti vacío,
en la noche Te busca,
le siento que Te busca, como un ciego,
que extiende al caminar las manos llenas
de anchura y de alegría. 

FUENTE: http://www.epdlp.com

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PIER PAOLO PASOLINI

Pier Paolo Pasolini

Fragmento epistolar, al muchacho Codignola, de Poesía en forma de rosa

“ Querido muchacho, sí, claro, encontrémonos,
pero no esperes nada de este encuentro.
Si acaso, una nueva desilusión, un nuevo
vacío: de aquellos que hacen bien
a la dignidad narcisista, como un dolor.
A los cuarenta años yo estoy como a los diecisiete.
Frustrados, el de cuarenta y el de diecisiete
pueden, claro, encontrarse, balbuceando
ideas convergentes, sobre problemas
entre los que se abren dos décadas, toda una vida,
y que, sin embargo, aparentemente son los mismos.
Hasta que una palabra, salida de las gargantas inseguras,
aridecida de llanto y deseo de estar solos,
revela su irremediable diferencia.
Y, además, tendré que hacer de poeta
padre, y entonces me replegaré sobre la ironía,
que te incomodará: al ser el de cuarenta
más alegre y joven que el de diecisiete,
él, ya dueño de la vida.
Más allá de esta apariencia, de este aspecto,
no tengo nada que decirte.
Soy avaro, lo poco que poseo
me lo guardo apretado en el corazón diabólico.
Y los dos palmos de piel entre pómulo y mentón,
bajo la boca torcida a furia de sonrisas
de timidez, y los ojos que han perdido
su dulzura, como un higo agrio,
te parecerían el retrato
precisamente de esa madurez que te hace daño,
madurez no fraterna. ¿De qué puede servirte
un coetáneo, simplemente entristecido
en la delgadez que le devora la carne?
Cuanto ha dado ya lo ha dado, el resto
es árida piedad. 

john berger

                                                                                                                                                                                                                                                                          JOHN BERGER

John Berger

El sentido de la vista (fragmento)

“ Los amantes incorporan el mundo entero a su totalidad. Todas las imágenes clásicas de la poesía amorosa lo confirman. El río, el bosque, el cielo, los minerales de la tierra, el gusano de seda, las estrellas, la rana, el búho, la luna, demuestran el amor del poeta. La poesía expresa la aspiración a esa correspondencia, pero es la pasión la que la crea. La pasión aspira a incluir el mundo entero en el acto de amar. El hecho de querer hacer el amor en el mar, volando por el cielo, en esta ciudad, en aquel campo, sobre la arena, entre las hojas caídas, con sal, con aceite, con frutas, en la nieve, etc., no significa que se precisen nuevos estímulos, sino que expresa una verdad que es inseparable de la pasión. La totalidad de los amantes se extiende, de manera diferente, a fin de incluir el mundo social. Todos los actos, cuando son voluntarios, se llevan a cabo en nombre de la persona amada. Lo que el amante cambia entonces en el mundo es una expresión de su pasión.
(…)
La totalidad de la pasión oprime (o socava) al mundo. Los amantes se aman con el mundo. (Aligual se podría decir que con todo su corazón o con sus caricias.) El mundo es la forma de su pasión, y todos los sucesos que experimentan o imaginan constituyen la iconografía de su pasión. Por eso la pasión está dispuesta a arriesgar la vida. Se diría que la vida es tan sólo la forma de la pasión. 

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JORGE LUIS BORGES

Jorge Luis Borges

Arte Poética

“ Mirar el río hecho de tiempo y agua
y recordar que el tiempo es otro río,
saber que nos perdemos como el río
y que los rostros pasan como el agua.

Sentir que la vigilia es otro sueño
que sueña no soñar y que la muerte
que teme nuestra carne es esa muerte
de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo
de los días del hombre y de sus años,
convertir el ultraje de los años
en una música, un rumor y un símbolo,

ver en la muerte el sueño, en el ocaso
un triste oro, tal es la poesía
que es inmortal y pobre. La poesía
vuelve como la aurora y el ocaso.

A veces en las tardes una cara
nos mira desde el fondo de un espejo;
el arte debe ser como ese espejo
que nos revela nuestra propia cara.

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,
lloró de amor al divisar su Itaca
verde y humilde. El arte es esa Itaca
de verde eternidad, no de prodigios.

También es como el río interminable
que pasa y queda y es cristal de un mismo
Heráclito inconstante, que es el mismo
y es otro, como el río interminable. ”

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                                                                                                                                                                                                                                                          JOSÉ MARÍA GABRIEL Y GALÁN

José María Gabriel y Galán

El ama (fragmento)

“ El velo del dolor me ha oscurecido
la luz de la belleza.
Ya no saben hundirse mis pupilas
en la visión serena
de los espacios hondos,
puros y azules, de extensión inmensa.
Ya no sé traducir la poesía,
ni del alma en la médula me entra
la inmensa melodía del silencio
que en la llanura quieta
parece que descansa,
parece que se acuesta.
(…)
Resbala sobre mí sin agitarme
la dulce poesía en que se impregnan
la llanura sin fin, toda quietudes,
y el magnífico cielo, todo estrellas,
y ya mover no pueden
mi alma de poeta,
ni las de mayo auroras nacarinas
con húmedos vapores en las vegas,
con cánticos de alondra y con efluvios
de rociadas frescas,
ni éstos de otoño atardeceres dulces
de manso resbalar, pura tristeza
de la luz que se muere
y el paisaje borroso que se queja…
ni las noches románticas de julio,
magníficas, espléndidas,
cargadas de silencios rumorosos
y de sanos perfumes de las eras;
noches para el amor, para la rumia
de las grandes ideas,
que a la cumbre al llegar de las alturas
se hermanan y se besan… 

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                                                                                                                                                                                                                                                                CZESLAW MILOSZ

Czeslaw Milosz

Dedicatoria. Varsovia 1945

“ Vosotros, a quienes no pude salvar
Escuchadme.
Intentad entender estas simples palabras, ya que de otras me avergonzaría.
Os juro que en ellas no hay hechicería.
Os hablo en silencio como una nube, como un árbol.

Aquello que me fortaleció a mí, para vosotros fue mortal.
Confundisteis el adiós a una época, con el advenimiento de una nueva
–Odio confabulado de belleza lírica.
Fuerza ciega de forma completa.

He aquí un valle polaco de ríos anémicos. Y un inmenso puente
perdiéndose en la niebla. He aquí una ciudad vencida,
Y el viento arroja alaridos de gaviotas sobre vuestra tumba
Mientras os hablo.

¿Qué clase de poesía es aquella que no salva
Naciones o pueblos?
Una conspiración de mentiras oficiales.
Una tonadilla de borrachos cuyas gargantas serán cortadas de inmediato,
Una conferencia para señoritas.
He deseado la buena poesía sin saberlo,
He descubierto, ya tarde, su saludable objetivo.
En ella y sólo en ella, encuentro salvación.

Se solía esparcir millo o alpiste sobre las tumbas
Para alimentar a los muertos que volvían disfrazados de pájaros.
Aquí os dejo este libro, vosotros quienes alguna vez vivisteis
Para que nunca más volváis. ”

《咒语》切斯拉夫·米沃什(Czeslaw Milosz)

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JUAN ANTONIO GAYA NUÑO (ESPAÑA,1913-1976)

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JUAN ANTONIO GAYA NUÑO

Crítico e historiador del arte natural de Tardelcuende (Soria) que se ha ocupado también del género narrativo. Su apoyo a la causa republicana lo llevó a la cárcel en 1939 y 1943, experiencia que, entre otras, aparece reflejada en su primera colección de relatos titulada, Los gatos salvajes y otras historias (1968), en la que recoge ambientes y sucesos de la Guerra Civil y la postguerra. En Los monstruos prestigiosos (1971) toma como pretexto figuras mitológicas de carácter monstruoso que hubieran tenido importancia como símbolos a lo largo de la historia, tales como el basilisco, el centauro, el águila bicéfala, la sirena o la medusa. Anterior a estas dos colecciones es su novela, Historia del cautivo (1966), de marcado acento antibelicista, ambientada en la Guerra de África. Son también suyos, El santero de San Saturio y Tratado de mendicidad, de 1953 y 1962 respectivamente, libros con los que, en realidad, abre su carrera literaria, aunque nos ocupemos de ellos en último lugar, merced a lo difícil de clasificarlos desde el punto de vista genérico. De esta manera, este autor comenzó por la prosa narrativa para pasar a la novela larga y, desde allí, ceñirse a la brevedad del cuento. De su obra como ensayista destacan, Pintura europea perdida por España de Van Eyck a Tiépolo (1964) y La pintura española del siglo XX (1970), así como numerosas monografías dedicadas a figuras como Juan GrisDalíVelázquez o Zurbarán.

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FUENTE: http://www.epdlp.com

El escritor y crítico de arte español Juan Antonio Gaya Nuño (1913-1976) y su relación con Joan Miró.
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Juan Antonio Gaya Nuño (Tardelcuente, 1913-Madrid, 9-VII-1976). Crítico e historiador de arte, y autor de narrativa, con obras como Tratado de mendicidadLos gatos salvajes o El santero de San Saturio (1953), en la que recuerda su vida en Soria en los años 20.
Participó en el bando republicano durante la Guerra Civil, por lo que padeció la cárcel (1939-1943) y después la represión política durante el franquismo, lo que le apartó de la docencia y las instituciones oficiales. Se doctoró en Ciencias Históricas y publicó una obra de referencia, El Románico en la provincia de Soria (1947).
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De izquierda a derecha, Modest Cuixart, Juan Ramón Masoliver, Juan Antonio Gaya Nuño y Antoni Tàpies, en 1949, ante las puertas de las Galerías Layetanas.
Instalado en Barcelona, dirigió las Galerías Layetanas de Barcelona en 1947-1952, y promovió una intensa actividad en esta época, como la primera muestra posbélica de Picasso (1948-1949) y la primera antológica de Miró en Barcelona (1949).
En 1953 pasó a residir en Madrid y se convirtió en uno de los más importantes historiadores y críticos de arte hasta su muerte, con múltiples conferencias, congresos, cursos, artículos, libros de pintura y escultura… A fines de 1975 publicó su último libro, Historia de la crítica de arte en España, una muestra de se extraordinaria erudición.
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                                                                                                                                                                                                                                                                          MODIGLIANI
Muy interesado por las vanguardias, sus páginas sobre Miró (del que fue uno de los mejores defensores fuera de Barcelona), Picasso, Dalí… abrieron el gusto del público a las obras más rupturistas de la vanguardia.
PATRIMONIO-PERSONAJES:
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Juan Antonio Gaya Nuño es una personalidad donde se puede ver uno de los grandes casos de marginalidad que ha existido en la historia del arte español, y a la vez un auténtico pionero, tanto por su manera de aproximarse a los fenómenos de carácter histórico-artístico, como por muchos de los temas que acometió que hasta entonces apenas habían sido objeto de atención por parte de los historiadores españoles.

La marginalidad a Gaya se la ofrecen sus propias circunstancias vitales. El 18 de julio de 1936, cuando contaba 23 años de edad, se encuentra en Madrid, y acababa de recibir el premio extraordinario de doctorado con su tesis sobre El Románico en la provincia de Soria, de donde era natural –había nacido en Tardelcuende y desde 1920 la familia residía en la capital. En agosto de ese año su padre es fusilado por las fuerzas franquistas en Soria, y él se alista en septiembre a favor de la causa de la República, incorporándose al batallón en Numancia que actuó principalmente en el frente de Guadalajara. Acabada la guerra es condenado a veinte años de cárcel de los cuales cumple únicamente cuatro, pero hasta el año 1954 vive en libertad vigilada, con obligación de personarse periódicamente en comisaría.

Al negarse a jurar los Principios del Movimiento, requisito indispensable para acceder a cualquier puesto oficial y que le hubiera permitido una carrera académica, se ve obligado a vivir de la escritura, de hecho su bibliografía contiene más de seiscientos títulos, muchos de ellos, es verdad, artículos, pero también libros extensos. No obstante, en muchos casos se trata de artículos publicados en revistas científicas por las que uno no recibe honorarios, es decir, o su cuantía es simbólica, lo que demuestra una férrea voluntad de investigar y escribir que le caracterizó toda la vida, pues Gaya es un escritor nato que se sirvió de la escritura para expresarse. En este sentido, la situación política del país impidió a Gaya expresar sus ideas políticas de manera abierta a través de la escritura, pero si nos acercamos a los temas por los que se interesó y la forma en que los abordó comprobamos cómo a través de la Historia del Arte le fue posible encontrar un refugio desde el que expresar su posición frente al mundo desde el compromiso político.
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Fuentes.
Exposiciones.
<Exposición-homenaje Joan Miró>. Barcelona. Galerías Layetanas (23 abril-6 mayo 1949). Antológica. 57 obras provenientes de colecciones de Barcelona. Cat. en nº especial de “Cobalto”. Textos: Miró y los poetas (1 p. Vicente Aleixandre, Paul Eluard, J. V. Foix, Raymond Queneau, Adriano del Valle, Vicente Huidobro, J.-E. Cirlot, Joan Brossa), Miró y los críticos (1p. Eugeni d’Ors, Sebastià Gasch, J. A. Gaya Nuño, R. Santos Torroella, Joan Perucho, Joan-Josep Tharrats), declaraciones de Miró (1 p. de “La Publicitat”, 1928; y “Ahora”, 1931). 9 pp.
*<20 años de pintura española>. Barcelona. Antiguo Hospital de Santa Cruz (octubre 1962). Organizada por Ateneo de Madrid y patrocinada por Ministerio de Información y Turismo, como panorámica de la pintura española después de la guerra civil. Itinerante por Sevilla, San Sebastián, Vigo, Pontevedra, Santiago de Compostela. Obras de 158 pintores contemporáneos, con una obra de cada uno: Miró (de una col. privada), Amalia Avia, Joan Brotat, Canogar, Chirino, Clavé, Javier Clavo, Cuixart, Álvaro Delgado, Alfonso Fraile, Juana Francés, Genovés, María Girona, Guinovart, Hernández Mompó, José Hurtuna, Santiago Lagunas, Antonio López, César Manrique, Jordi Mercadé, Monjalés (José Soler Vidal), Palencia, Ràfols-Casamada, Sempere, Sucre, Sunyer, Tàpies, Togores, Torner, Zabaleta… Cat. Textos de Gaya Nuño, J. A. La fase figurativa. Santos Torroella, R. La Escuela Catalana. Castro Arines, José. De 1953 hasta hoy.
Libros.
Gaya Nuño, Juan Antonio. Autorretratos de artistas españoles. Argos. Barcelona. 1950. 56 pp.
Gaya Nuño, J. A. Medio siglo de movimiento vanguardista en nuestra pintura. Dau al Set. Barcelona. XII-1950: Miró en pp. 10, 11, 18.
Gaya Nuño, J. A. La pintura española en el medio siglo. Omega. Barcelona. 1952. 79 pp.
Gaya Nuño, J. A. Entendimiento del arte. Taurus. Madrid. 1959. 364 pp. Incluye en pp. 214-219, Los 60 años de Juan Miró. “Insula”, Barcelona, 88 (20-IV-1953) 9-10.
Gaya Nuño, J. A. Escultura ibérica. Aguilar. Madrid. 1964. 185 pp.
Gaya Nuño, J. A. La pintura española del siglo XX. Ibérico Europea de Ediciones. Madrid. 1972 (1970). 437 pp.
Gaya Nuño, J. A. Historia de la crítica de arte en España. Ibérico Europea de Ediciones. Madrid. 1975. 366 pp.
Gaya Nuño, J. A. Arte del siglo XX, en col. Ars Hispaniae, v. XXII. Plus Ultra. Madrid. 1975 (1977 en BMNCARS). 430 pp. Miró (344-350).
Gaya Nuño, J. A. Obras completas. Edición por Consolación Baranda. Ed. Fundación José Antonio de Castro, Biblioteca Castro. Madrid. 2 vs. 1999 y 2000. Vol. I. introdud. de 30 pp y texto de 879 pp. Vol. II de 705 pp. Recopilan su narrativa, sin incluir la crítica e historia del arte.
Prólogos.
Larco, Jorge; Larraiza, R. M. Pintura española moderna y contemporánea. Ed. Castilla. Madrid. 1964-1965. 3 vs. 402 láminas. Prólogo de J. A. Gaya Nuño. v. I. De Goya al impresionismo. v. II. De Nonell al Informalismo. v. III. Repertorio gráfico.
Artículos.
Gaya Nuño, J. A. Medio siglo de movimientos vanguardistas en nuestra pintura. “Dau al Set”, Barcelona (XII-1950).
Gaya Nuño, Juan Antonio. Los 60 años de Juan Miró. “Insula”, Barcelona, 88 (15/20-IV-1953) 9-10. FPJM, t. V, p. 4, cit. como “Insula”, Barcelona, 88 (20-IV-1953). Reprod. en Gaya Nuño. Entendimiento del arte. 1959: 214-219.
Gaya Nuño, J. A. Reseña de Soby, Joan Miró (The Museum of Modern Art, 1959) en “Archivo Español de Arte”, Madrid, t. XXXIV, nº 133-136 (1961): 280.
Gaya Nuño, J. A. Las escuelas pictóricas españolas en los grandes movimientos universales. “Cuadernos Hispanoamericanos” (VI-1958).
Gaya Nuño, J. A. Miró, sucesor de Picasso en la jerarquía del color. “Profesión Médica”, 1129 (21-III-1974) 27.
Entrevistas.
Florez, Miguel Ángel. Entrevista a Gaya Nuño. Gaya Nuño y los pintores españoles de este siglo. “ABC” (24-IX-1972) 116-117. Miró: 117.
Otros. Libros.
Borrás Gualis, Gonzalo. Gaya Nuño, historiador y crítico de arte, en AA.VV. Catálogo del legado pictórico de Juan Antonio Gaya Nuño. Ed. Caja de Salamanca y Soria. 1994: 29-43.
Calvo Serraller (dir.). Enciclopedia del arte español del siglo XX. 1991-1992): t. II. 198-199 y 206-207.
Calvo Serraller. Enciclopedia del arte español del siglo XX. 1991-1992. II. Contexto: 198-199 y 206-207.
Díaz Sánchez, Julián; Llorente Hernández, Ángel. La crítica de arte en España (1939-1976). 2004: 521-522.
Otros. Artículos.
Ballester, José María. Recuerdo de Juan Antonio Gaya Nuño. “El País” (10-VII-1976).
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TEXTOS :

Claves íntimas de la crítica de arte (fragmento)

“ Tratar de comentar y valorar el arte actual sin conocer profundamente todo el arte anterior es tarea destinada al más inútil de los fracasos. Y, además, historiar el arte antiguo desconociendo el nuevo novísimo no lleva sino a una entomología y mineralogía de lo consagrado, no ya odiosa, sino absolutamente criminal. Tan descomedido es explicar la obra de Manet sin referirse a Velázquez, como comentar a éste prescindiendo de Manet. Eso de encerrar materia tan maravillosa cual es el arte en apartados estancos, sólo puede ser obra de perfiles burocráticos y, en efecto, no de otro modo se profesa en los pobres centros de burocracia que son las universidades. 

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Pequeñas teorías del arte (fragmento)

“ Yo comprometo mi pensamiento y mi postura sin la menor pretensión de ser seguido. A lo que aspiro es a promover inquietud y consiguiente diálogo, a sostener discusión con el lector, aunque las conclusiones de éste sean todo lo antagónicas y dispares de las mías que pueda pensarse. Cualquier cosa antes que el silencio o que la aceptación sumisa de los tópicos establecidos. 

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UNA NOTA MÁS

También fue objeto de estudio la pintura española de la Edad Moderna, a la que hizo contribuciones importantes, no de carácter documental, es decir de archivo, con lo que esto significaba en una época en el que éste planteamiento era dominante en la investigación disciplinar –recordemos el título de la revista que publicaba el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Archivo Español de Arte-, porque, entre otras cosas, no podía permitirse el lujo de pasarse semanas enteras o meses leyendo y trascribiendo. Sus contribuciones son valiosas desde el punto de vista interpretativo, de ahí el interés y la vigencia de su pensamiento en la actualidad. No es de extrañar entonces que desde muy joven desarrollara un interés muy acendrado por cuestiones de patrimonio y esto, como ocurría con Lafuente Ferrari, le singulariza entre la pléyade de los historiadores del arte español. 

Tras una guerra muy destructora y en un país económicamente en precario, se hacía evidente la fragilidad del patrimonio histórico español, no había nada más vulnerable que los edificios o las obras de arte que contenían, porque la postguerra fue un periodo de expolio alarmante.

Juan A. Gaya Nuño
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POEMAS Y FRAGMENTOS DE IMPORTANTES AUTORES

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Retrato de Antonin Artaud

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FUENTE: http://www.epdlp.com

 

ANTONIN ARTAUD : NOCHE

“ Los mostradores del cinc pasan por las cloacas,
la lluvia vuelve a ascender hasta la luna;
en la avenida una ventana
nos revela una mujer desnuda.

En los odres de las sábanas hinchadas
en los que respira la noche entera
el poeta siente que sus cabellos
crecen y se multiplican.

El rostro obtuso de los techos
contempla los cuerpos extendidos.
Entre el suelo y los pavimentos
la vida es una pitanza profunda.

Poeta, lo que te preocupa
nada tiene que ver con la luna;
la lluvia es fresca,
el vientre está bien.

Mira como se llenan los vasos
en los mostradores de la tierra
la vida está vacía,
la cabeza está lejos.

En alguna parte un poeta piensa.
No tenemos necesidad de la luna,
la cabeza es grande,
el mundo está atestado.

En cada aposento
el mundo tiembla,
la vida engendra algo
que asciende hacia los techos.

Un mazo de cartas flota en el aire
alrededor de los vasos;
humo de vinos, humo de vasos
y de las pipas de la tarde.

En el ángulo oblicuo de los techos
de todos los aposentos que tiemblan
se acumulan los humos marinos
de los sueños mal construidos.

Porque aquí se cuestiona la Vida
y el vientre del pensamiento;
las botellas chocan los cráneos
de la asamblea aérea.

El Verbo brota del sueno
como una flor o como un vaso
lleno de formas y de humos.

El vaso y el vientre chocan:
la vida es clara
en los cráneos vitrificados.

El areópago ardiente de los poetas
se congrega alrededor del tapete verde,
el vacío gira.

La vida pasa por el pensamiento
del poeta melenudo.

En la calle sólo una ventana,
las cartas batidas suenan.
En la ventana la mujer sexuada
somete su vientre a discusión. ”

JAROSLAW IWASZKIEWICZ : ÍCARO (FRAGMENTO)

 

 

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“ Hay un cuadro de Brueghel llamado Ícaro. En él se ve a un campesino que ara la tierra en un alto acantilado sobre el mar; un pastor impasible apacienta su rebaño, y un pescador tiende las redes en la costa. A lo lejos, puede vislumbrarse una tranquila ciudad. En el mar navega, con las velas desplegadas, un barco en cuyo puente unos comerciantes discuten sus negocios. En fin, estamos ante los afanes y preocupaciones cotidianos, frente a una vida de simples menesteres y problemas humanos sencillos. ¿Dónde está Ícaro? ¿Dónde está aquél que trató de alcanzar el sol? Sólo, si observamos minuciosamente el cuadro, podremos descubrir en un rincón del mar un par de piernas que se sumergen en el agua, y arriba, revoloteando en el aire, unas cuantas plumas que el brusco descenso desprendió de las alas ingeniosamente fabricadas. La caída ha ocurrido hace un instante apenas. Se trata del temerario que, según la leyenda griega, construyó unas alas para volar y se elevó a tal altura que llegó cerca del sol. Sus rayos fundieron la cera con que se había pegado el joven las plumas, y el desdichado se precipitó en el abismo. La tragedia ha ocurrido; helo allí que se hunde y se ahoga en el mar. Pero los hombres nada han advertido. Ni el campesino que ara la tierra, ni el comerciante que navega, ni el pasajero que contempla el cielo, ninguno se ha dado cuenta de la muerte de Ícaro. Sólo el poeta o el pintor la han visto y la han transmitido a la posteridad. 

CHARLES DICKENS  : IMÁGENES DE ITALIA (FRAGMENTO)

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Terremoto de Italia

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“ Del Corso sale el carnaval y aquí es donde se reúne. Pero como todas las calles en las que se festeja el carnaval están estrechamente controladas por los dragones, los coches deben tomar primero otro camino e introducirse en el Corso por el extremo opuesto al de la plaza del Pueblo, que es su otra entrada. Nos incorporamos, pues, a la fila de los coches y progresamos con bastante tranquilidad durante un momento; tan pronto avanzando muy lentamente; tan pronto trotando durante una media docena de metros; tan pronto reculando una cincuentena; tan pronto deteniéndonos completamente: según el grado de atestamiento de la calle. Si un coche impaciente se salía bruscamente de la fila y avanzaba al trote con la bárbara idea de ir más deprisa, era en seguida alcanzado o adelantado por un soldado a caballo que, sordo a cualquier protesta como se lo permitía su espada desenvainada, lo llevaba inmediatamente detrás, completamente à la cola del cortejo, y lo transformaba en un punto incierto de la perspectiva más lejana. Intercambiábamos a veces un puñado de confeti con el coche que nos precedía o con el que nos seguía; pero por el momento, la captura de los coches fugitivos y vagabundos por los soldados era lo que constituía la principal. diversión.
Después, entramos en una calle pequeña, en la que, además de la fila de coches que avanzaban, había otra fila, la de los coches que regresaban. Aquí, los cónfetis y los ramos comenzaron a volar de manera bastante densa y tuve la suerte de ver cómo un señor, vestido de guerrero griego, alcanzaba en la nariz a un bandolero de rubias patillas (éste estaba justamente a punto de lanzar un ramo a una señorita apoyada en una ventana del primer piso), con una precisión que fue muy aplaudida por los asistentes. Mientras que este vencedor griego intercambiaba una observación chistosa con un señor gordo que se encontraba en el umbral de una casa -mitad negro y mitad blanco, como si le hubieran desplumado a medias-, y que le había felicitado por su victoria, recibió una naranja lanzada desde la terraza de una casa, en plena oreja izquierda, y se quedó muy sorprendido, por no decir desconcertado. Sobre todo porque, como se encontraba de pie y el coche se había puesto en marcha justamente en ese instante, sin él esperarlo, vaciló y cayó ignominiosamente, quedando enterrado bajo sus flores. 

ANTONIO MACHADO : CANCIONES A GUIOMAR (FRAGMENTO) DE POESÍAS COMPLETAS -1917

Antonio Machado jovial

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“ Hoy te escribo en mi celda de viajero,
a la hora de una cita imaginaria.
Rompe el iris al aire el aguacero,
y al monte
su tristeza planetaria.
Sol y campanas en la vieja torre.
¡Oh tarde viva y quieta
que opuso al panta rhei su nada corre,
tarde niña que amaba a su poeta!
¡Y día adolescente
-ojos claros y músculos morenos-,
cuando pensaste a amor, junto a la fuente,
besar tus labios y apresar tus senos!
Todo a esta luz de abril se transparenta;
todo en el hoy de ayer, el Todavía
que en sus maduras horas
el tiempo canta y cuenta,
se funde en una sola melodía,
que es un coro de tardes y de auroras.
A ti, Guiomar, esta nostalgia mía. 

CECILIA MEIRELES : EL POETA

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CECILIA MEIRELES

“ No se si las actuales condiciones del mundo
permiten el equilibrio de forma y expresión,
porque serían raros los poetas
en tal estado de vivencia puramente poética,
libres del aturdimiento del tiempo,
que logren hacer del grito música, esto es,
que creen poesía como se forman los cristales.
Pero creo que todos padecen, si son poetas.
Porque al final se siente que el grito es grito
y la poesía ya es el grito (con toda su fuerza),
pero transfigurado. 

JUAN GELMAN : RUISEÑORES DE NUEVO

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Gelman

“ En el gran cielo de la poesía,
mejor dicho
en la tierra o mundo de la poesía que incluye cielos
astros
dioses
mortales
está cantando el ruiseñor de Keats
siempre
pasa Rimbaud empuñando sus 17 años como la llama de amor viva de San Juan
a la teresa se le dobla el dolor y su caballo triza el polvo enamorado Francisco de Quevedo y Villegas
el dulce Garcilaso arde en los infiernos de John Donne
de César Vallejo caen caminos para que los pies de la poesía caminen
pies que pisan callados como un burrito andino
Baudelaire baja un albatros de su reino celeste
con el frac del albatros Mallarméva a la fiesta de la nada posible
suena el violín de Verlaine en la fiesta de la nada posible
recuerda que la sangre es posible en medio de la nada
que Girondo liublimará perrinunca lamora
y girarán los barquitos de tuñón contra el metal de espanto que abusó a Apollinaire
oh Lou que desamaste la eternidad de viaje
el palacio del exceso donde entró la sabiduría de Blake
el paco urondo que forraba en lamé la felicidad para evitarle fríos de la época
mientras Roque Dalton trepaba por el palo mayor de su alma y gritaba. 

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http://youtu.be/9g54r_er7x0

 

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7 POEMAS,7 AUTORES.LITERARIO

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7 POEMAS 7 AUTORES

FUENTE: http://www.epdlp.com

THÉODORE DE BANVILLE

“ Hombre joven sin melancolía,
Rubio como un sol de Italia,
Guarda bien tu bella locura.

¡Es la sabiduría! Amar el vino,
La belleza, la primavera divina,
Esto basta. El resto es vano.

Ratón, hasta al destino severo:
y, cuando vuelva la primavera,
Pon las flores en un vaso.

¿El cuerpo bajo la tumba encerrado,
Qué queda? De haber amado
Durante dos o tres meses de Mayo.

“Busco los efectos y las causas”,
Nos dicen los soñadores taciturnos.
¡ Palabras! ¡ Palabras!… ¡ Recojamos las rosas!”

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ACHIM VON ARNIM

“ El corazón no dista de las estrellas brillantes
que el ojo mira en la distancia, bajo los sonidos
del mundo y los silenciosos cielos. La evidencia
de una luz crepuscular en el borde de la tierra
disipa la enardecida timidez de la luminosa sangre. 

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SVEN ANDERS HEDIN

“ Tras un viaje agotador de siete días, se sumió en el reino celestial del sueño. El verano era inminente. Decidió viajar solo hacia la última frontera que se extendía ante él, la memorable y milenaria historia de Persia, evocaciones del gran poeta Hafiz, las ruinas de Persépolis, las rosas de Shiraz, lejos de la noche y el paisaje abrumador de la nada. 

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JOAQUÍN GUTIÉRREZ MANGEL

“ Que en paz descanses, linda camarada,
y que jamás nos dejes.
Sé que un día cuando se llene el aire
de banderas de rojo púrpura podrás,
tal vez, volver a estar contenta,
y una noche en que estemos todos juntos;
Manuel y Carlos Luis, Luisa y Calufa,
Guzmán y Arnoldo vuelve, regresa,
y con tu voz tan suave cuéntanos, cuentos. 

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JUAN DE LA CUEVA

“ Mi Musa exercitada en las montañas,
entre riscos i árboles umbrosos,
oída de las fieras alimañas,
agradable a los Faunos amorosos,
quiere salir dexando las cabañas,
las dehesas i sotos deleytosos,
a los prados de Amor donde reparte
el fuego abrasador del fiero Marte,

i assí mostrar el amoroso afeto,
la poderosa fuerça que commueve
al más altivo pecho i más quieto
que cosas no esperadas tiente i prueve;
en cuanto el ocio i el temor secreto
en que me tiene el Hado, que remueve
tantas causas de daño en daño mío,
sin dar jamás a su crueldad desvío,

quiere que aora deste tiempo duro
reduzga un breve término a la pluma,
¡ó claro Don Antonio!, i qu’el seguro
temor espela i sossegar presuma,
porqu’el desseo i ánimo tan puro
que mueve a mi desseo no consuma
el voraz tiempo con oscuro olvido
siendo en Letheo a fuerça sumergido.

Por esso, gran señor, quitad d’en medio
un solo punto el velador cuydado,
solicitando a bueltas el remedio
qu’el Cielo tanto tiempo m’á negado,
i del govierno qu’es a tantos medio
os mostrad (a me oír) desocupado:
no porqu’el baxo acento lo meresca,
mas porque yendo a vos jamás peresca.

I el Cielo dando a mis trabajos buelta,
venido el tiempo que desseo tanto
en que mi opressa libertad sea suelta,
por vuestra mano dando fin al llanto,
dexada la fatiga en que rebuelta
vive mi alma, en numeroso canto
celebraré vuestro glorioso nombre,
qu’en toda parte toda gente nombre.

Mas ya qu’el tiempo aora me lo impide
i el horrible temor me corta el hilo,
pues él me lleva i él mis passos mide
dando al sugeto acomodado estilo:
recebid los suspiros que despide
Alción, oíd su llanto, ved que un Nilo
se buelve en su amorosa fantasía
siguiendo en soledad mi compañía. “

Español: Entrada de Jesús en Jerusalén - Toled...Español: Entrada de Jesús en Jerusalén – Toledo, España. (Photo credit: Wikipedia)

FADWA TOUQAN

“ Señor, padre del Universo
Las fiestas de Jerusalén han sido crucificadas
Este año.
En tu día,
Todas las campanas, Oh Señor
Están silentes!
Ellas han sonado durante dos mil años
Pero ahora
Están confundidas
Las cúpulas sombrías
Terribles noticias nos arrollan
Jerusalén se lamenta
En la cruz
Jerusalén se desangra
En las garras de la tortura. 

Andalusian poet Rafael Alberti in Madrid, Spain.Andalusian poet Rafael Alberti in Madrid, Spain. (Photo credit: Wikipedia)

RAFAEL ALBERTI

“ Las tierras, las tierras, las tierras de España,
las grandes, las solas, desiertas llanuras.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo,
al sol y a la luna.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!
A corazón suenan, resuenan, resuenan,
las tierras de España, en las herraduras.

Galopa, jinete del pueblo
caballo de espuma
¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar!

Nadie, nadie, nadie, que enfrente no hay nadie;
que es nadie la muerte si va en tu notura.
Galopa, caballo cuatralbo,
jinete del pueblo
que la tierra es tuya.

¡A galopar,
a galopar,
hasta enterrarlos en el mar! ”

friedrich4

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