GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

 

Décima Parte / X

León Tolstoi

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Después de unos días de mal tiempo, el 25 mejoró, por lo que, después del almuerzo, Pedro partió de Moscú.

FUENTE:  https://zonaliteratura.com

 

Por la noche, al cambiar de caballos en Perkhuchkovo, Pedro supo que aquella tarde se había librado una gran batalla. Decían que en Perkhuchkovo la tierra había temblado de los cañonazos. Pedro preguntó quién era el vencedor, pero nadie supo responderle; era la batalla de Schevardin, del 24. A primeras horas de la mañana, Pedro llegaba cerca de Mojaisk.

Todas las casas de Mojaisk estaban ocupadas por las tropas, y en el mesón donde Pedro encontró a su lacayo y a su cochero no había sitio: los oficiales lo ocupaban todo.

A partir de Mojaisk se encontraban tropas por todas partes: cosacos, soldados de infantería, de caballería, furgones, cajas, cañones… Pedro se apresuró y cuanto más se alejaba de Moscú, más se sumergía en este mar de tropas, más se sentía invadido por una extraña inquietud y por un sentimiento de alegría desconocido para él.

El 24, la batalla se había entablado en el reducto Schevardin; el 25, las tropas no dispararon un tiro; el 26 se había librado la batalla de Borodino.

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En la mañana del 25, Pedro partió de Mojaisk para Tatarinovo. A mano derecha del collado que va hacia la ciudad delante de la catedral, situada en la cima, Pedro, cuando la campana anunciaba el oficio, bajó del coche y echó a andar. Detrás de él descendía un regimiento de caballería con cantores delante; los postillones y los campesinos corrían de un lado a otro azotando a los caballos, gritando cerca de ellos. Las carretas, en cada una de las cuales iban echados y sentados tres o cuatro soldados heridos, saltaban por las piedras que tapizaban el suelo de la rápida cuesta. Los heridos, vendados, pálidos, con los labios cerrados, las cejas hirsutas, se cogían a los barandales mientras chocaban los unos contra los otros dentro de las carretas. Casi todos, con una curiosidad infantil e inocente, miraban el frac verde y la gorra blanca de Pedro. El cochero de Pedro gritaba con violencia para que los convoyes de heridos se apartaran. El regimiento de caballería que descendía de la montaña cantando cerró el paso al coche de Pedro. Éste se detuvo en el margen del camino. El sol no había penetrado hasta aquel camino profundo, en el que hacía frío y humedad. Por encima de la cabeza de Pedro brillaba una clara mañana de agosto y se sentía un alegre campanilleo. Una carreta de heridos se detuvo cerca de Pedro. El postillón, un campesino con lapti,corrió resoplando hacia el carro, puso una piedra bajo las ruedas de atrás y empezó a arreglar la guarnición del caballo.

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Бородино 2008 (Photo credit: Wikipedia)
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Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que andaba al lado de la carreta, cogióle la mano, volviéndose hacia Pedro.

‑ ¿Nos arrastraréis hasta Moscú? ‑ preguntó.

Pedro, de tan pensativo como estaba, no entendió la pregunta; tan pronto miraba al regimiento de caballería, que en aquel momento se cruzaba con el convoy de heridos, como a la carreta que tenía cerca, en la que iban dos heridos sentados y uno echado, y le pareció que allí, en presencia de aquellos heridos, se encontraba la solución que buscaba. Uno de los soldados sentado en la carreta estaba herido, probablemente en la mejilla; tenía la cabeza vendada con jirones de tela; una de sus mejillas estaba tan hinchada que parecía una cabeza de niño; la boca y la nariz se le habían torcido. El soldado miró a la iglesia y se persignó. El otro, un muchacho joven ‑ un recluta ‑, rubio y blanco, miró a Pedro con una bondadosa sonrisa, acartonada, que se destacaba en una cara fina completamente exangüe. Los cantores del regimiento de caballería pasaban a la altura de la carreta. Cantaban una canción de soldados. Como respondiéndoles, pero con otro género de alegría, los rayos tibios del sol acariciaban la cima opuesta de la montaña. Abajo, al pie, cerca de la carreta de los heridos y del caballito voluntarioso, parado junto al coche, había mucha humedad y tristeza.

El soldado de la mejilla hinchada miraba colérico a los cantores.

‑ ¡Oh! ¡Qué presumidos! ‑ dijo con desdén.

‑ Hoy no han tenido bastante con los soldados y también han cogido a los campesinos. ¡Hasta a los campesinos…! También los cazan…, hoy todos somos iguales. Quieren lanzar a todo el pueblo. ¡Quieren acabar de una vez! ‑ dijo con una sonrisa triste, dirigiéndose a Pedro, el soldado que iba dentro de la carreta.

A pesar de la oscuridad de las palabras del soldado, Pedro comprendió todo lo que quería decir e inclinó la cabeza en señal de aprobación.

La carretera quedó libre. Pedro descendió y se fue un poco más lejos. Miró a los dos soldados del camino, buscando una cara conocida, pero no encontraba más que rostros desconocidos de militares de diversos regimientos, que miraban con extrañeza su gorra blanca y su frac verde. Después de haber recorrido cuatro verstas encontró a un conocido al que interpeló con alegría. Era uno de los médicos en jefe del ejército e iba en un cabriolé; seguía un camino distinto al de Pedro; a su lado iba un médico joven. Al reconocer a Pedro, mandó parar al cosaco que iba en el asiento del cochero.

‑ ¡Conde! ¡Excelencia! ¿Cómo se encuentra usted aquí? ‑ preguntó el doctor.

‑ Nada, he querido ver…

‑ Sí, sí, ya le aseguro yo que hay muchas cosas por ver.

Pedro descendió y se puso a hablar con el doctor, explicándole su propósito de participar en la batalla.

‑ ¿Por qué quiere encontrarse Dios sabe dónde, en un lugar desconocido, durante la batalla? ‑ dijo cambiando una mirada con su joven compañero ‑. Además, el Serenísimo le conoce y le recibirá con mucho gusto. Créame, hágalo así, querido.

El doctor parecía cansado y nervioso.

‑ Así, pues, piensa… ¡Ah! También quisiera preguntarle dónde se encuentra exactamente la posición ‑ dijo Pedro.

‑ ¿La posición? Esto no es de mi especialidad. Pase por el pueblo de Tatarinovo, allá preparan algo, y suba al collado, desde allí se ve todo ‑ dijo el doctor.

‑ ¿De veras? Si usted…

Pero el doctor le interrumpió y se acercó al cabriolé.

‑De buena gana le acompañaría, pero le juro que estoy hasta aquí ‑ el doctor señalaba su cuello ‑. Voy corriendo al comandante del cuerpo. Lo hemos arreglado como hemos podido. ¿Sabe usted, Conde? La batalla está decidida para mañana, y por cien mil hombres hay que calcular por lo menos unos veinte mil heridos, y no tenemos literas, ni camas de campaña, ni médicos ni para seis mil. Tenemos diez carretas, pero no es esto sólo lo que se necesita, y ahí queda eso, arréglate como puedas…

Este pensamiento extrañó a Pedro: entre aquellos millares de hombres vivos y sanos, jóvenes y viejos, a los que causaba una alegre admiración su gorra, había seguramente unos veinte mil destinados a ser heridos o a morir ‑ quién sabe si aquellos mismos que veía ‑; este pensamiento le aplastó: «Quizá mueran mañana. ¿Por qué piensan en otras cosas que en la muerte?» Y de pronto, por una asociación misteriosa de ideas, se representó vivamente la salida de Mojaisk, la carreta con los heridos, la campana, los rayos inclinados del sol, las canciones de los de caballería. «Los jinetes van a la batalla, encuentran heridos y no piensan ni por un instante lo que les espera, y echan adelante mientras guiñan el ojo a los heridos. Y de todos estos hombres, veinte mil están destinados a la muerte, y a pesar de ello se preocupan de mi gorra. ¡Qué extraordinario!, pensaba Pedro dirigiéndose al pueblo de Tatarinovo.

Cerca de la casa señorial, a izquierda del camino, se encontraban coches, carros y una multitud de asistentes y centinelas. El cuartel del Serenísimo se hallaba allí. Pero cuando Pedro llegó casi no había nadie del Estado Mayor. Todos estaban en el oficio de acción de gracias. Pedro marchó más lejos, en dirección a Gorki. Después de subir una cuesta, al entrar en una calleja del pueblo, Pedro se dio cuenta por primera vez de los campesinos milicianos, con sus gorras y camisas blancas, que, hablando y gritando animados y sudorosos, trabajaban a la derecha del camino, en un inmenso reducto cubierto de hierba. Los unos cavaban con azadones, los otros se llevaban la tierra sobrante sobre unas tablas y los otros no hacían nada.

Dos oficiales daban órdenes. Al ver a aquellos campesinos que el nuevo estado militar animaba, Pedro se acordó otra vez de los heridos de Mojaisk y comprendió lo que quería decir el soldado cuando le dijo «que querían lanzar a todo el pueblo». La vista de aquellos campesinos barbudos, que trabajaban en el campo de batalla, pesados, con botas que no eran de su pie, con los cuerpos bañados de sudor, con las camisas abiertas, por las cuales se veían los huesos de las clavículas, impresionó más vivamente a Pedro que todo lo que había visto y sentido hasta entonces respecto a la solemnidad e importancia del instante presente.

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AZORÍN – JOSÉ MARTÍNEZ RUIZ – (ESPAÑA,1873-1967)

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AZORÍN

Ensayista, novelista, autor de teatro y crítico español, nacido en MonóvarAlicante. Trabajó activamente en política durante los primeros años de su carrera. Fue uno de los escritores que a comienzos del siglo XX luchó por el renacimiento de la literatura española. Fue el propio Azorín quien bautizó a este grupo con el nombre de Generación del 98, como se le conoce en la actualidad. El tema dominante de sus escritos es la eternidad y la continuidad, simbolizadas en las costumbres ancestrales de los campesinos. Obtuvo el reconocimiento de la crítica por sus ensayos, entre los que destacan El alma castellana(1900), Los pueblos (1904) y Castilla (1912). Se le conoce sobre todo por sus novelas autobiográficas La Voluntad (1902), Antonio Azorín (1903) y Las confesiones de un pequeño filósofo (1904). Azorín introdujo un estilo nuevo y vigoroso en la prosa española. Su obra destaca asimismo por la sagaz crítica literaria que realiza en textos como Los valores literarios (1913) y Al margen de los clásicos (1915). Fue el máximo representante de la Generación del 98, movimiento literario que él definió, conceptualizó y defendió.

FUENTE : http://www.epdlp.com

 

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TEXTOS  DE AZORÍN:

Castilla (fragmento)

“ No puede ver el mar la solitaria y melancólica Castilla. Está muy lejos el mar de estas campiñas llanas, rasas, yermas, polvorientas; de estos barrancales pedregosos; de estos terrazgos rojizos, en que los aluviones torrenciales han abierto hondas mellas; mansos alcores y terreros, desde donde se divisa un caminito que va en zigzag hasta un riachuelo. Las auras marinas no llegan hasta esos poblados pardos de casuchas deleznables, que tienen un bosquecillo de chopos junto al ejido. Desde la ventana de este sobrado, en lo alto de la casa, no se ve la extensión azul y vagarosa; se columbra allá en una colina con los cipreses rígidos, negros, a los lados, que destacan sobre el cielo límpido. A esta olmeda que se abre a la salida de la vieja ciudad no llega el rumor rítmico y ronco del oleaje; llega en el silencio de la mañana, en la paz azul del mediodía, el cacareo metálico, largo, de un gallo, el golpear sobre el yunque de una herrería. Estos labriegos secos, de faces polvorientas, cetrinas, no contemplan el mar; ven la llanada de las mieses, miran sin verla la largura monótona de los surcos en los bancales. Estas viejecitas de luto, con sus manos pajizas, sarmentosas, no encienden cuando llega el crepúsculo una luz ante la imagen de una Virgen que vela por los que salen en las barcas; van por las callejas pinas y tortuosas a las novenas, miran al cielo en los días borrascosos y piden, juntando sus manos, no que se aplaquen las olas, sino que las nubes no despidan granizos asoladores. 

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English: Casa de Doña María la Brava, en Salamanca (España) (Photo credit: Wikipedia)

English: Casa de Doña María la Brava, en Salamanca (España) (Photo credit: Wikipedia)

Don Juan (fragmento)

“ Han venido a preguntar a la fondita si comprábamos antigüedades. Quien preguntaba era una viejecita vestida con largas locas negras: doña María. Doña María nos ha llevado a su casa. La casa de doña María está en lo más alto de la ciudad. La ciudad tiene callejuelas estrechas y grandes caserones. En la Audienciahay, desde hace años, unas vidrieras rotas en las ventanas. En el Gobierno civil sale el tubo de una estufa por un balcón de la fachada. En el mercado, los vendedores envuelven los comestibles en hojas de libros antiguos y papeles del siglo XVII. La casa de doña María tiene un zaguán chiquito. Arranca del zaguán una escalerita de madera; llega hasta el fondo y tuerce a la izquierda formando una galería. En el fondo, a un lado, se abre la puerta. Hay en la casa anchas salas llenas de antigüedades y corredores oscuros con ladrillos sueltos en el pavimento que hacen ruido al ser pisados. Doña María, entre cachivaches anodinos, tenía algunos primores en muebles, porcelanas y telas. A1 pasar frente a una puerta, la ha abierto y ha dicho:
—Aquí posa don Juan.
Hemos entrado. La estancia estaba sencillamente aderezada. Una puerta de vidrieras daba a la alcoba. En las paredes había una serie de litografías en color. Desde el balcón se contemplaba el río en lo hondo. Iba muriendo el día.
La pálida claridad del cielo, en el lejano horizonte, ponía en el ambiente una íntima tristeza. Un caminito de cipreses se perdía, a la otra parte del río, entre las lomas. ¿Adónde va ese camino? ¿De dónde vienen esos hombres que marchan por él lentamente? La casa estaba ya casi a oscuras. Fulgía en el cielo la estrella vesperal. Los cipreses del caminito han ido perdiéndose en la sombra. ¿Adónde irá ese caminito? ¿Cuántas veces lo contemplará don Juan —eternidad, eternidad—desde el balcón que da al río?
Una débil claridad aparece en las alfas vidrieras de la catedral. Es la hora del alba. A esta hora baja el obispo a la catedral. El palacio del obispo está unido a la catedral por un pasadizo que atraviesa la calle. A la hora en que el obispo entra en la catedral todo reposa en la pequeña ciudad. La catedral está casi a oscuras: resuenan, de cuando en cuando, unos pasos; chirría el quicio de una reja. En la pequeña ciudad la luz de la mañana va esclareciendo las callejas. Se ve ya, en la plaza que hay frente a la catedral, caer el chorro del agua en la taza de la fuente, el ruido de esta agua, que había estado percibiéndose toda la noche, ha cesado ya.
El obispo está ciego; ciego como el dulce y santo obispo francés Gastón Adrián de Ségur. Entra en la catedral despacito; va sosteniéndose en un cayado; obra de dos o tres pasos le van siguiendo dos familiares. La amplia capa cae en pliegues majestuosos hasta las losas. Se dirige el buen prelado hacia la capilla del maestre don Ramiro. De cuando en cuando se detiene, apoyado en su bastón, con la cabeza baja, como meditando. Su pelo es abundante y blanquísimo. Destaca su noble cabeza en el vivo morado de las ropas talares. No puede ya ver el obispo su catedral, ni su ciudad. Pero desde su cuartito, él, todas las mañanas, a la hora en que rompe el alba, espía todos los ruidos de la ciudad, que renace a la vida: el canto de un gallo, el tintín de una herrería, el grito de un vendedor, el ruido de los pasos. Ya no puede él ver los zaguanes blancos y azules de los conventos pobres; ni las iglesitas sin mérito ninguno artístico, pero ennoblecidas, santificadas, por el anhelo de las generaciones; ni los vencejos que giran en torno de la torre de la catedral; ni el panorama de las colinas que se descubre desde el paseo de la ciudad. 

Alicante City HallAlicante City Hall (Photo credit: Wikipedia)

Medieval walls of Ávila, autonomous region of ...Medieval walls of Ávila, autonomous region of Castile and León, España (Photo credit: james_gordon_losangeles)

El escritor (fragmento)

“ Absolutamente nada. Nada que se salga del carril cotidiano. La vida fluye incesable y uniforme; duermo, trabajo, discurro por Madrid, hojeo al azar un libro nuevo, escribo bien o mal -seguramente mal- con fervor o con desmayo. De rato en rato me tumbo en un diván y contemplo el cielo, añil y ceniza. ¿ Y por qué había de saltar de improviso el evento impensado? Trabajemos día tras día ¿Dónde está nuestro Leteo? En el afán diario. O acaso, a través de la obra hacemos ese dolor más delicado. ¡ Cincuenta años escribiendo… Desdelos tres quinquenios con la pluma en la mano. Impetu, fervor, perseverancia, entusiasmo… Ha pasado mucho tiempo y los años cargan sobre mis hombros… Todo lo que asciende, desciende… Cuando podemos ya esperar, habiendo visto correr tanto tiempo lo ciframos en la obra cumplida. 

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La voluntad (fragmento)

“ -La propiedad es el mal… Se buscarán en vano soluciones al problema eterno. Si el medio no cambia, no cambia el hombre… Y el medio es la vivienda, la alimentación, la higiene, el traje, el reposo, el trabajo, los placeres. Cambiemos el medio, hagamos que todo esto, el trabajo y el placer, sea pleno, gustoso, espontáneo, y cambiará el hombre. Y si sus pasiones son ahora destructivas —en este medio odioso—, serán entonces creadoras —en otro medio saludable… No cabe hablar del problema social: no lo hay. Existe dolor en los unos y placer en los otros, porque existe un medio que a aquéllos es adverso y a éstos favorable… La fuerza mantiene este medio. Y de la fuerza brota la propiedad, y de la propiedad el Estado, el ejército, el matrimonio, la moral. Azorín replica: —Un medio de bienestar para todos supone una igualdad, y esa igualdad…Yuste interrumpe: —Sí, sí; se dice que es imposible una igualdad de todos los hombres… que todos no tienen el mismo grado de cultura… que todos no tienen las mismas delicadezas estéticas y afectivas…El maestro calla un momento y después añade firmemente: —Las tendrán todos, las tendrán todos… 

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Hace un siglo Juan Bautista Lamarck ponía el siguiente ejemplo en su Filosofía zoológica: un pájaro vese forzado a vagabundear por el agua en sitios de profundidad escasa; sus sucesores hacen lo mismo; los sucesores de sus sucesores hacen lo propio… Y de este modo, poco a poco, a lo largo de múltiples generaciones, este pájaro ha visto crecer entre los dedos de sus patas un ligero tejido… y aumentar de espesura… y llegar a recia membrana que le permite á él, descendiente de los primitivos voladores, nadar cómodamente en las marismas… Pues bien; ahora aplica este caso. Pon al hombre más rudo, más grosero, más intelectual en una casa higiénica y confortante; aliméntalo bien: vístelo bien; haz que trabaje con comodidad, que goce sanamente… Y yo te digo que al cabo de tres, de ocho, de doce generaciones, de las que sean, el descendiente de ese rudo obrero será un bello ejemplar de hombre culto, artista, cordial, intelectivo.

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Español: La actriz española María Guerrero en la obra de teatro Doña María la brava, de Eduardo Marquina (Photo credit: Wikipedia)

Español: La actriz española María Guerrero en la obra de teatro Doña María la brava, de Eduardo Marquina (Photo credit: Wikipedia)

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Detail of doña María de Sotomayor, showing Velázquez’s free brushwork on her dress (Photo credit: Wikipedia)

Detail of doña María de Sotomayor, showing Velázquez’s free brushwork on her dress (Photo credit: Wikipedia)


Azorín observa:
—Eso es el transformismo. Y Yuste replica: —Sí, es el transformismo que nos enseña que hay que lograr un medio idéntico para llegar á una identidad, a una igualdad fisiológica y psicológica… indispensable para la absoluta igualdad ante la Naturaleza. He aquí porqué he dicho antes que el problema no existe…
No existe desde que Lamarck, Darwin y demás naturalistas contemporáneos han puesto en evidencia que el hombre es la función y el medio… Y puesto que es imposible producir un nuevo tipo humano sin cambiar la función y el medio, es de toda necesidad destruir radicalmente lo que constituye el medio y la función actuales. En el silencio de la noche, la voz del maestro vibra apasionada. Esta mañana, Yuste ha recibido una revista. En la revista figura un estudio farfullado por un antiguo compañero suyo, hoy encaramado en una gran posición política. Y en ese estudio, que es una crónica en que desfilan todos los amigos de ambos, los antiguos camaradas, Yuste ha visto omitido su nombre, maliciosamente, envidiosamente…
El maestro prosigue indignado:
—Para esta obra no hay más instrumento que la fuerza. Nuestros antepasados milenarios usaron de la fuerza para crear instituciones que hoy son venero de dolor: nosotros emplearemos la fuerza para crear otro estado social que sea manantial de bienandanzas. 

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BEI DAO,MANDARÍN EN PEKÍN

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Bei Dao

(Redirigido desde «Bei dao»)
 

Bei Dao (2010)

Bei Dao (北島 Isla del Norte en mandarínPekín, 1949) seudónimo de Zhao Zhenkai (赵振开), poeta chino.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

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Participó brevemente en la Revolución Cultural y en 1969 trabajó como obrero de la construcción. Un año más tarde comenzó a escribir poesía. En 1978 y durante un breve periodo publicó su revista Jintian en el Muro de la Democracia. Representante de la poesía oscura o elusiva, fue uno de los 33 intelectuales chinos que firmaron en abril de 1989 una petición exigiendo de esas autoridades el respeto de los Derechos del Hombre y la democracia, dos meses antes de los sucesos organizados por los estudiantes en la plaza de Tiananmen. A consecuencia de ello, Bei Dao tuvo que exiliarse. Es uno de los miembros fundadores del Parlamento Internacional de los Escritores, ha vivido en Suecia e Inglaterra y actualmente reside en Estados Unidos.

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CINCO POEMAS DE BEI DAO

FUENTE: http://zonaliteratura.com

Llegada

éramos muy jóvenes entonces
y ya estábamos cansados como una botella
esperanjdo que aumentara la ira

¡oh, la ira de los tiempos!

avergonzados resplandores perpetuas las noches
cruzando a través de la vida y de la muerte
entre los libros
rebelan los sabios el sentido del invierno

¡oh, el sentido de la partida!

sollozando los reunidos elevan su cabeza
y voceando se lamentan
olvidados en su amnesia de Dios

Versión de Luisa Chang

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Viaje

aquella sombra está bebiendo agua
aquella carcajada imita
el derrumbe
del rayo que rompe el alba

viajar con los libros
los libros ganan edad por el viaje
por el viaje quedan anónimos
el caballo que penetra en el telón de fondo
vuelve la cabeza

justo llegaste
al lugar donde aquel nació

los peces contemplan la ciudad debajo del agua
donde hay un cebo fresco
y una ancla enojosa

Versión de Luisa Chang

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El color púrpura

en el atardecer claro
las cornetas suenan una tras otra
las abundantes chirimoyas del árbol rielan
como la sabiduría en la mente
abro la puerta esperando la noche
y el tiempo de los grandes maestros
estudiando y jugando al ajedrez
alguien desde el trono
lanza una piedra

sin alcanzarme
el pescador pasa como un fantasma
las estelas te crean
y te tatúan
nuestros dedos se entrecruzan
una estrella pone el freno
y nos ilumina a todos

Versión de Luisa Chang

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Asimetría

El capullo de la intriga histórica florece
Los dedos ocupados por el discurso se hieren
Los rayos del sol acumulados son propios de la edad
Te abandonas al pasado entre pompas de jabón
Enterrando los instrumentos de la cólera
Un extraño que viene del pasado
Te reprocha desde el espejo
Sin embargo los que he visto son
Los oscuros cuervos-guardianes
De ciudad que mueren uno a uno
Los profesores que me enseñan
A respirar y a sentir
Tosen sangre en la sombra de mi escritura
Aquel traje que come hacia la fiesta
Junto al eclipse solar y al matrimonio perfecto
Asciende sin canciones.

Versión de Luisa Chang

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Canción del camino

Entre el olvido y los árboles
los ataques líricos de los perros
Al final de un viaje interminable
la noche hace girar todas las llaves de oro
pero ninguna puerta se abre para ti

Un farol acataba
las antiguas normas del invierno
Mientras camino derecho hacia ti
abres el abanico de la historia
y una canción solitaria desaparece

La campana del anochecer te pregunta con lentitud
El eco responde dos veces por ti
La noche oscura navega contra la corriente
Las raíces generan electricidad en secreto
e iluminan tu huerto

Camino directamente hacia ti
al frente de todo camino extranjero
cuando el fuego atravesaba la espesa nieve
La caída del sol sella el imperio
El libro de la tierra está abierto en esta página

Versión de Yin Chengdong y Harold Alvarado Tenorio

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LEOPOLDO MARÍA PANERO.”VIVO SU INTERÉS POR LA LITERATURA.”

LEOPOLDO MARÍA PANERO

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Reseña biográfica

Poeta, narrador y ensayista español nacido en Madrid en 1948.
Hijo del poeta Leopoldo Panero y hermano de Juan Luis Panero, también poeta, mostró desde muy pequeño
su interés por la poesía. A los dieciséis años, fascinado por la izquierda radical, ingresó al entonces prohibido
Partido Comunista,  cuya militancia  le valió su primera estancia en prisión.

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Inició su carrera como poeta de la mano del maestro Pere Gimferrer; sin embargo, su vida fue trastornada
por el alcoholismo, la depresión y dos intentos de suicidio antes de cumplir los veintiún años. La esquizofrenia
lo mantiene internado por voluntad propia en un pabellón psiquiátrico, donde mantiene vivo su interés
por la literatura.

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Autor de una importante obra, es considerado como uno de los poetas más importantes de España. Su primer libro,
«Por el camino de Swan» en 1968,  fue el inicio de una cadena de publicaciones, entre las que vale la pena  destacar
«Así se fundó Carnaby Street» 1970,  «En Teoría» 1973,  «Narciso en el acorde último de las flautas» 1979,
«Dioscuros» 1982, «Poemas del manicomio de Mondragón» 1987 y «Heroína y otros poemas» 1992.

FUENTE: http://www.amediavoz.com

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20.000 Leguas de viaje submarino

Como un hilo o aguja que casi no se siente
como un débil cristal herido por el fuego
como un lago en que ahora es dulce sumergirse
oh esta paz que de pronto cruza mis dientes
este abrazo de las profundidades
luz lejana que me llega a través de la inmensa lonja de
la catedral desierta
quién pudiera quebrar estos barrotes como espigas
dejad me descansar en este silencioso rostro que nada
exige
dejadme esperar el iceberg que cruza callado el mar sin
luna
dejad que mi beso resbale sobre su cuerpo helado
cuando alcance la orilla en que sólo la espera es posible
oh dejadme besar este humo que se deshace
este mundo que me acoge sin preguntarme nada este
mundo de titíes disecados
morir en brazos de la niebla
morir sí, aquí, donde todo es nieve o silencio
que mi pecho ardiente expire tras de un beso a lo que
es sólo aire
más allá el viento es una guitarra poderosa pero él no
nos llama
dejadme entonces besar este astro apagado traspasar el
espejo y llegar así adonde ni siquiera el suspiro es
posible
donde sólo unos labios inmóviles
ya no dicen o sueñan
y recorrer así este inmenso Museo de Cera deteniéndome
por ejemplo en las plumas recién nacidas
o en el instante en que la luz deslumbra a la crisálida
y algo más tarde la luna y los susurros
y examinar después los labios que fulgen
cuando dos cuerpos se unen formando una estrella
y cerrar por fin los ojos cuando la mariposa próxima a
caer sobre la
tierra sorda quiere en vano volver sus alas hacia lo verde
que ahora la desconoce

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A Claudio Rodríguez

                   A Claudio Rodríguez, recordando el día en que, con un
cigarrillo temblándole en los labios, me dijo, en el Drugstore
de Fuencarral, «a esta gente hay que ganarla».

Aun cuando tejí mi armadura de acero
el terror en mis ojos muertos.
Aun cuando con mano blanca y nula
hice de silencio tus orines
y la nieve cae aún sobre mi cuerpo
pese a ello se impone un silencio aún más hondo
a los clavos que habían horadado mi cráneo:
aun cuando sean huesos quizá lo que no tiembla
aun cuando el musgo concluye mi pecho¹
el terror remueve las cuencas vacías.

¹Este poema puede leerse también con la siguiente variante:
Aun cuando el musgo es certeza en mi pecho

“Teoría” 1973

A Francisco

Suave como el peligro atravesaste un día
con tu mano imposible la frágil medianoche
y tu mano valía mi vida, y muchas vidas
y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.
Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida
porque eras suave como el peligro,
como el peligro de vivir de nuevo.

“Last night together” 1980

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A mi madre

                                         (reivindicación de una hermosura)

Escucha en las noches cómo se rasga la seda
y cae sin ruido la taza de té al suelo
como una magia
tú que sólo palabras dulces tienes para los muertos
y un manojo de flores llevas en la mano
para esperar a la Muerte
que cae de su corcel, herida
por un caballero que la apresa con sus labios brillantes
y llora por las noches pensando que le amabas,
y dice sal al jardín y contempla cómo caen las estrellas
y hablemos quedamente para que nadie nos escuche
ven, escúchame hablemos de nuestros muebles
tengo una rosa tatuada en la mejilla y un bastón con
empuñadura en forma de pato
y dicen que llueve por nosotros y que la nieve es nuestra
y ahora que el poema expira
te digo como un niño, ven
he construido una diadema
(sal al jardín y verás cómo la noche nos envuelve)

“Poemas del manicomio de Mondragón” 1987

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Amanecer sobre la tumba

En la playa de la noche
mostraba mis ojos a las sirenas
que jugaban impunemente con mi pene
con el falo que en el lecho maloliente
deshacen los sueños y cae la piedra
del pensamiento al suelo.

“Poesía” 1970 – 1985

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Ars Magna

Qué es la magia, preguntas
en una habitación a oscuras.
Qué es la nada, preguntas,
saliendo de la habitación.
Y qué es un hombre saliendo de la nada
y volviendo solo a la habitación.

“Poesía” 1970 – 1985

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Blancanieves se despide  de los siete enanos

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso
sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche,
las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos,
ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos.
Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos,
uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

“Así se fundó Carnaby Street” 1970

Aun
Aun (Photo credit: UJMi)

Aun (Photo credit: UJMi)

Canción para una discoteca

No tenemos fe
al otro lado de esta vida
sólo espera el rock and roll
lo dice la calavera que hay entre mis manos
baila, baila el rock and roll
para el rock el tiempo y la vida son una miseria
el alcohol y el haschisch no dicen nada de la vida
sexo, drogas y rock and roll
el sol no brilla por el hombre,
lo mismo que el sexo y las drogas;
la muerte es la cuna del rock and roll.
Baila hasta que la muerte te llame
y diga suavemente entra
entra en el reino del rock and roll.

“Poesía” 1970 – 1985

Biblioteca Claudio Rodríguez
Biblioteca Claudio Rodríguez (Photo credit: sayrux83)

Biblioteca Claudio Rodríguez (Photo credit: sayrux83)

Cuando cansado desde el lecho…

Cuando cansado desde el lecho, me
levanto a mirarte,
Juvencio, y otra vez
el cansancio reencuentro
de nuevo pienso en Cieno que los ojos de semen

sin cansarse cegaba; y cuando una vez solo
miro vacía la cama
como siempre lo estuvo
recuedo
el látigo aun, con la última fuerza.

De Dioscuro

Teoría del Color - Manzana LáserTeoría del Color – Manzana Láser (Photo credit: felicemcc)


Dedicatoria

Más allá de donde
aún se esconde la vida, queda
un reino, queda cultivar
como un rey su agonía,
hacer florecer como un reino
la sucia flor de la agonía:
yo que todo lo prostituí, aún puedo
prostituir mi muerte y hacer
de mi cadáver el último poema.

De “Last River Together” 1980

Español: Este canal salioo a la luz como canal...
Español: Este canal salioo a la luz como canal de television ficticia el 2-mayo-2005 en emision de pruebas. El 2 de mayo de 2006 comenzaron las emisiones regulares del canal vallecano, emitiendo prograacion para todos los publicos. El día 28 de septiembre de 2008 empezo a emitir el canal de youtube que ahora es 3º de la comunidad de madrid con mas audiencia ficticio. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Este canal salioo a la luz como canal de television ficticia el 2-mayo-2005 en emision de pruebas. El 2 de mayo de 2006 comenzaron las emisiones regulares del canal vallecano, emitiendo prograacion para todos los publicos. El día 28 de septiembre de 2008 empezo a emitir el canal de youtube que ahora es 3º de la comunidad de madrid con mas audiencia ficticio. (Photo credit: Wikipedia)

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Luis Cernuda.Soledad,dolor,sensibilidad

Biografía de Luis Cernuda

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Por:

JUAN ANTONIO GONZÁLEZ  ROMANO

LUIS CERNUDA

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Nace en 1902 en Sevilla. Allí fue alumno de P.Salinas. Partidario de la República, se exilia en 1938. Viaja por G.Bretaña y Estados Unidos y muere en México, en 1963. Soledad, dolor, sensibilidad… son notas características de la personalidad de Cernuda. Su descontento con el mundo y su rebeldía se deben, en gran medida, a su condición de homosexual, a su conciencia de ser un marginado. Admite ser un “inadaptado”. Sus principales influencias proceden de autores románticos: Keats, Hölderling, Bécquer… También de los clásicos, en especial de Garcilaso. Hay una voluntad de síntesis muy propia del 27.  Su obra se basa en el contraste entre la su anhelo de realización personal (el deseo) y los límites impuestos por el mundo que le rodea (la realidad). Es una poesía de raíz romántica. Los temas más habituales son la soledad, el deseo de un mundo habitable y, sobre todo, el amor (exaltado o insatisfecho).  Posee Cernuda un estilo muy personal, alejado de las modas. En sus inicios toca la poesía pura, el clasicismo y el Surrealismo, pero a partir de 1932 inicia un estilo personal, cada vez más sencillo (de una sencillez lúcidamente elaborada), basado en un triple rechazo:  -De los ritmos muy marcados (uso fundamental de versículos). -De la rima.  -Del lenguaje brillante y lleno de imágenes: desea acercarse al “lenguaje hablado, y el tono colo-quial” (lenguaje coloquial que esconde una profunda elaboración. Desde 1936 Cernuda reúne sus libros bajo un mismo título: La realidad y el deseo, que se va engrosando hasta su versión definitiva, en 1964. Esta obra está formada por varios ciclos:
1)Inicios: poesía pura (Perfil del aire, 1924-27; fue muy mal recibida; D.Alonso declara que aún estaba “inmaduro”) y clásica garcilasiana (Égloga, elegía y oda, 1927-28)  2)Surrealismo: Un río, un amor, 1929; Los placeres prohi-bidos, 1931. 3)Su obra capital es Donde habite el olvido (1932-33), con un lengua-je ya propio; es un libro desolado y triste, tremendamente sincero. En esta línea se sitúa Invocaciones a las gracias del mundo (1934-35), que incluye el poema “Soliloquio del farero”, sobre el tema de la soledad. Tres temas fundamentales en esta obra: la belleza de los cuerpos masculinos, el destino del artista, la filosofía de la soledad.  Después de la guerra continúa con su línea de depuración estilística, y trata temas como el de la patria perdida, recordada con añoranza o rechazada. Persiste su amargura. Desolación de la quimera (1956-62): es un balance
final, sin retractarse ni disculparse.  En prosa escribe Ocnos (1942) evocación de Andalucía desde la distancia y Variaciones sobre tema mexicano. También fue un crítico literario bastante agudo. Y traductor (de Hölderlin y Shakespeare).

FUENTE: http://www.los-poetas.com

 

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POEMAS DE LUIS CERNUDA

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A UN POETA MUERTO
(F.G.L.)

Así como en la roca nunca vemos
La clara flor abrirse,
Entre un pueblo hosco y duro
No brilla hermosamente
El fresco y alto ornato de la vida.
Por esto te mataron, porque eras
Verdor en nuestra tierra árida
Y azul en nuestro oscuro aire.

Leve es la parte de la vida
Que como dioses rescatan los poetas.
El odio y destrucción perduran siempre
Sordamente en la entraña
Toda hiel sempiterna del español terrible,
Que acecha lo cimero
Con su piedra en la mano.

Triste sino nacer
Con algún don ilustre
Aquí, donde los hombres
En su miseria sólo saben
El insulto, la mofa, el recelo profundo
Ante aquel que ilumina las palabras opacas
Por el oculto fuego originario.

La sal de nuestro mundo eras,
Vivo estabas como un rayo de sol,
Y ya es tan sólo tu recuerdo
Quien yerra y pasa, acariciando
El muro de los cuerpos
Con el dejo de las adormideras
Que nuestros predecesores ingirieron
A orillas del olvido.

Si tu ángel acude a la memoria,
Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra;
La muerte se diría
Más viva que la vida
Porque tú estás con ella,
Pasado el arco de tu vasto imperio,
Poblándola de pájaros y hojas
Con tu gracia y tu juventud incomparables.

Aquí la primavera luce ahora.
Mira los radiantes mancebos
Que vivo tanto amaste
Efímeros pasar junto al fulgor del mar.
Desnudos cuerpos bellos que se llevan
Tras de sí los deseos
Con su exquisita forma, y sólo encierran
Amargo zumo, que no alberga su espíritu
Un destello de amor ni de alto pensamiento.

Igual todo prosigue,
Como entonces, tan mágico,
Que parece imposible
La sombra en que has caído.
Mas un inmenso afán oculto advierte
Que su ignoto aguijón tan sólo puede
Aplacarse en nosotros con la muerte,
Como el afán del agua,
A quien no basta esculpirse en las olas,
Sino perderse anónima
En los limbos del mar.

Pero antes no sabías
La realidad más honda de este mundo:
El odio, el triste odio de los hombres,
Que en ti señalar quiso
Por el acero horrible su victoria,
Con tu angustia postrera
Bajo la luz tranquila de Granada,
Distante entre cipreses y laureles,
Y entre tus propias gentes
Y por las mismas manos
Que un día servilmente te halagaran.

Para el poeta la muerte es la victoria;
Un viento demoníaco le impulsa por la vida,
Y si una fuerza ciega
Sin comprensión de amor
Transforma por un crimen
A ti, cantor, en héroe,
Contempla en cambio, hermano,
Cómo entre la tristeza y el desdén
Un poder más magnánimo permite a tus amigos
En un rincón pudrirse libremente.

Tenga tu sombra paz,
Busque otros valles,
Un río donde del viento
Se lleve los sonidos entre juncos
Y lirios y el encanto
Tan viejo de las aguas elocuentes,
En donde el eco como la gloria humana ruede,
Como ella de remoto,
Ajeno como ella y tan estéril.

Halle tu gran afán enajenado
El puro amor de un dios adolescente
Entre el verdor de las rosas eternas;
Porque este ansia divina, perdida aquí en la tierra,
Tras de tanto dolor y dejamiento,
Con su propia grandeza nos advierte
De alguna mente creadora inmensa,
Que concibe al poeta cual lengua de su gloria
Y luego le consuela a través de la muerte.

Como leve sonido:
hoja que roza un vidrio,
agua que acaricia unas guijas,
lluvia que besa una frente juvenil;

Como rápida caricia:
pie desnudo sobre el camino,
dedos que ensayan el primer amor,
sábanas tibias sobre el cuerpo solitario;

Como fugaz deseo:
seda brillante en la luz,
esbelto adolescente entrevisto,
lágrimas por ser más que un hombre;

Como esta vida que no es mía
y sin embargo es la mía,
como este afán sin nombre
que no me pertenece y sin embargo soy yo;

Como todo aquello que de cerca o de lejos
me roza, me besa, me hiere,
tu presencia está conmigo fuera y dentro,
es mi vida misma y no es mi vida,
así como una hoja y otra hoja
son la apariencia del viento que las lleva.

Como una vela sobre el mar
resume ese azulado afán que se levanta
hasta las estrellas futuras,
hecho escala de olas
por donde pies divinos descienden al abismo,
también tu forma misma,
ángel, demonio, sueño de un amor soñado,
resume en mí un afán que en otro tiempo levantaba
hasta las nubes sus olas melancólicas.

Sintiendo todavía los pulsos de ese afán,
yo, el más enamorado,
en las orillas del amor,
sin que una luz me vea
definitivamente muerto o vivo,
contemplo sus olas y quisiera anegarme,
deseando perdidamente
descender, como los ángeles aquellos por la escala de espuma,
hasta el fondo del mismo amor que ningún hombre ha visto.

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EL VIENTO Y EL ALMA

Con tal vehemencia el viento
viene del mar, que sus sones
elementales contagian
el silencio de la noche.

Solo en tu cama le escuchas
insistente en los cristales
tocar, llorando y llamando
como perdido sin nadie.

Mas no es él quien en desvelo
te tiene, sino otra fuerza
de que tu cuerpo es hoy cárcel,
fue viento libre, y recuerda.

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CONTIGO

¿Mi tierra?
Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?
Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte
para mi están adonde
no estés tú.

¿Y mi vida?
Dime, mi vida,
¿qué es, si no eres tú?

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JORGE MANRIQUE.ESPAÑA 1440-1479

JORGE MANRIQUE

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Jorge Manrique (Paredes de NavaPalencia o Segura de la SierraJaén, ¿1440? – Santa María del Campo RusCuenca24 de abril de 1479)2 fue un poeta español del Prerrenacimiento, sobrino del también poeta Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos.

Su obra poética no es extensa, apenas unas 40 composiciones. Se suele clasificar en tres grupos: amoroso, burlesco y doctrinal. Son, en general, obras satíricas y amorosas convencionales dentro de los cánones de la poesía cancioneril de la época, todavía bajo influencia provenzal, con un tono de galantería erótica velada por medio de finas alegorías.

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Sin embargo, entre toda ella, destacan de forma señera por unir tradición y originalidad las Coplas por la muerte de su padre. En ellas Jorge Manrique hace el elogio fúnebre o planto de su padre, Don Rodrigo Manrique, mostrándolo como un modelo de heroísmo, de virtudes y de serenidad ante la muerte. El poema es uno de los clásicos de la literatura española de todos los tiempos y ha pasado al canon de la literatura universal. Lope de Vega llegó a decir de ella que «merecía estar escrita en letras de oro». En ella se progresa en el tema de la muerte desde lo general y abstracto hasta lo más concreto y humano, la muerte del padre del autor. Esboza Manrique la existencia de tres vidas: la humana y mortal, la de la fama, que es más larga, y la eterna, que no tiene fin. El propio poeta se salva y salva a su padre mediante la vida de la fama que le otorgan no sólo sus virtudes como caballero y guerrero cristiano, sino mediante la palabra poética; tal como concluye el poema:

Dejónos harto consuelo / su memoria.

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FUENTE : http://www.amediavoz.com

A una dama muy hermosa

Gentil dama muy hermosa,
en quien tanta gracia cabe,
quien os hizo que os alabe,
que mi lengua ya ni osa
ni lo sabe.
Y pues nombre de hermosa
os puso como joyel,
¿quién osará sino Aquél
cuya mano poderosa
hizo a vos cual hizo a Él?

Compara que la rica febrería
quien la haze es quien la’smalta,
pues hermosura tan alta,
que la loe quien la cría
tan sin falta.
Y si alguno acá quisiere
pensar que quiere loaros,
vaya a veros, y si os viere,
cuando acabe de miraros
no sabrá sino adoraros.

Porque aunque haga la cara
en perfectión el pintor,
siempre tiene algún temor
que la hiziera, si mirara,
muy mejor.
Mas quién a vos os crió
no tiene temor d’aquesto,
porque en todo vuestro gesto
las figuras qu’Él pintó
gran gentileza les dio.

Fin Assí que hallo que Dios
y su Madre gloriosa
no criaron tan preciosa
hermosura como vos,
ni tan hermosa.
Y pues tanta perfectión
os dieron sin diferencia,
a vuestra gran excelencia
escrivo por conclusión:
«Dios haga vuestra canción.»

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Canción

Con dolorido cuidado,
desgrado, pena y dolor,
parto yo, triste amador
d’amores desamparado,
d’amores, que no d’amor.

Y el corazón enemigo
de lo que mi vida quiere,
ni halla vida, ni muere,
ni queda, ni va conmigo:
sin ventura, desdichado,
sin consuelo, sin favor,
parto yo triste amador,
d’amores desamparado,
d’amores, que no d’amor.

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Canciones

No tardes, Muerte, que muero;
ven, porque viva contigo;
quiéreme, pues que te quiero,
que con tu venida espero
no tener guerra conmigo.

Remedio de alegre vida
no lo hay por ningún medio,
porque mi grave herida
es de tal parte venida
qu’eres tú sola remedio.

Ven aquí, pues, ya que muero;
búscame, pues que te sigo;
quiéreme, pues que te quiero,
e con tu venida espero
no tener vida conmigo.

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Coplas a la muerte de su padre

      Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando;
cuán presto se va el plazer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parescer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.

Y pues vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera,
más que duró lo que vio
porque todo ha de pasar
por tal manera.

Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir;
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros, medianos
y más chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.

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Invocación

Dexo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
A Aquél sólo me encomiendo,
Aquél sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conosció
su deidad.

Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenescemos;
así que, cuando morimos
descansamos.

Este mundo bueno fue
si bien usáramos dél
como debemos,
porque, según nuestra fe,
es para ganar aquél
que atendemos.
Y aun el hijo de Dios,
para sobirnos al cielo
descendió
a nascer acá entre nos,
y a vivir en este suelo
do murió.

Ved de cuán poco valor
son las cosas tras que andamos
y corremos,
que, en este mundo traidor,
aun primero que muramos
las perdamos:
dellas deshaze la edad,
dellas casos desastrados
que acaescen,
dellas, por su calidad,
en los más altos estados
desfallescen.

Dezidme, la hermosura,
la gentil frescura y tez
de la cara,
la color y la blancura,
cuando viene la vejez,
¿cuál se para?
Las mañas y ligereza
y la fuerça corporal
de juventud,
todo se torna graveza
cuando llega al arrabal
de senectud.

Pues la sangre de los godos,
y el linaje y la nobleza
tan crescida,
¡por cuántas vías y modos
se pierde su gran alteza
en esta vida!
Unos, por poco valer,
¡por cuán bajos y abatidos
que los tienen!
otros que, por no tener,
con oficios no debidos
se mantienen.

Los estados y riqueza
que nos dexan a deshora,
¿quién lo duda?
No les pidamos firmeza,
pues son de una señora
que se muda;
que bienes son de Fortuna
que revuelve con su rueda
presurosa,
la cual no puede ser una
ni estar estable ni queda
en una cosa.

Pero digo que acompañen
y lleguen hasta la huesa
con su dueño:
por eso no nos engañen,
pues se va la vida apriesa
como sueño.
Y los deleites de acá
son, en que nos deleitamos,
temporales,
y los tormentos de allá,
que por ellos esperamos,
eternales.

Los plazeres y dulzores
de esta vida trabajada
que tenemos,
¿qué son sino corredores,
y la muerte, la celada
en que caemos?
No mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta,
no hay lugar…(SIGUE)…

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S.XX-OTROS DEL S.XX-AGUSTÍN GARCÍA CALVO:LXXIX,1983

AGUSTÍN GARCÍA CALVOAgustín García Calvo (Zamora15 de octubre de 1926 – Ibídem1 de noviembre de 2012)1 fue un gramáticopoetadramaturgoensayistatraductor y filósofo español.

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Cádiz drago de Bellas ArtesCádiz drago de Bellas Artes (Photo credit: Wikipedia) 

POEMA

Cuando un ensueño, roto al alba, nos deja
Con la palabra entre los labios brumosos
vacía y con la mano en vano gesto perdida,
que iba a apuñarlos unos dóciles pechos
o a acariciar la dulce oreja, tan sorda
que ya ni está siquiera, y que nos quedamos
con personajes conversando que apenas
podemos ya seguir en ellos creyendo,
y el tibio caos de almohadas y sábanas
los va borrando del mosaico florido
los mil colores de cilindros y prismas
de los pequeños arquitectos, y todo
se anega en esta fe de la alta mañana,
hasta ese último sensitivo topacio
del ojo izquierdo de la blanca y hermana
perdida y doble que brillaba en un guiño
de inteligencia, y lentamente se empieza a
reconocer que sí, que nadie, que lejos
están, que a más de quinientas leguas

Español: Escudo municipal de Abadiño (Vizcaya)...
Español: Escudo municipal de Abadiño (Vizcaya):Cortinado: 1º, en campo de plata, una tau de azur, sobre una caldera de sable y una venera de su color; 2º, en campo de plata, un árbol de sinople, arraigado, y un lobo de sable pasante al pie del tronco, rodeado el árbol de doce chuzos de su color; 3º, en campo de azur, unos montes de sinople, con una iglesia y un puente, de su color, y bajo el puente ondas de agua de azur y plata.http://www.bizkaia.net/udalnet (Photo credit: Wikipedia)

Español: Escudo municipal de Abadiño (Vizcaya):Cortinado: 1º, en campo de plata, una tau de azur, sobre una caldera de sable y una venera de su color; 2º, en campo de plata, un árbol de sinople, arraigado, y un lobo de sable pasante al pie del tronco, rodeado el árbol de doce chuzos de su color; 3º, en campo de azur, unos montes de sinople, con una iglesia y un puente, de su color, y bajo el puente ondas de agua de azur y plata.http://www.bizkaia.net/udalnet(Photo credit: Wikipedia)

Español: Escudo municipal de Abadiño (Vizcaya):Cortinado: 1º, en campo de plata, una tau de azur, sobre una caldera de sable y una venera de su color; 2º, en campo de plata, un árbol de sinople, arraigado, y un lobo de sable pasante al pie del tronco, rodeado el árbol de doce chuzos de su color; 3º, en campo de azur, unos montes de sinople, con una iglesia y un puente, de su color, y bajo el puente ondas de agua de azur y plata.http://www.bizkaia.net/udalnet (Photo credit: Wikipedia)

de aire, y más aún, que ni aun sabemos
que fueran ellas (pues, ¿de dónde la blusa
de seda y algas desvahida?, pues ¿cuándo
en sus mejillas esa veta dorada?)
o si eran otras, y alguien en el ensueño
dijo «Pero a tus quince años», y ahora,
al ir contando con los dedos dormidos
sobre la verga tiesa, puede que sean
lo menos veinticinco, y cuando del todo
al sol los ojos descorramos de lágrimas,
ya nuestra hermana cumplirá treintaycuatro,
entonces uno bien querría… los hay
que se incorporan y se lavan los sueños
con agua y con jabón de ducha y toalla
y al punto por los túneles del trabajo
se meten; otros hay que, llenos de alma,
como una encinta a quien trajera su vómito
cada mañana, de una vez se levantan
para acabar con tanta espera y, los ojos
vueltos adentro, arrojan a medio día
allá por fin por la ventana su cuerpo
hacia el menudo tráfico y a las rápidas
cucarachitas de colores; algunos
también acaso al despertarse recuerdan
que tienen una cita para las cuatro
con su conquista bien real y morena
en la terraza de `La Bola de Oro´,
y así con eso de un tirón se levantan
y en camiseta a rasurarse briosos
se ponen con la espuma de la mañana
y trinan y gorjean y ante el espejo
las bolsas de los párpados se arremangan;
pero yo al menos bien querría que en cambio
mi desesperación como un árbol fuera,
un árbol grande, fuera como un gran árbol.
Así es que, cuando en pie me pongo, sin nada
sobre la piel, sin nada dentro del pecho
y alzo los brazos con las palmas abiertas
hasta tocar el cielo alegre de Mayo
en esa barra en cruz de la claraboya,
y de las tablas polvorientas del suelo
de la buhardilla trepa plantas arriba
la desesperación y fluye brazos abajo
por los sobacos y las piernas enhiestas…
ya, ya se siente, sus raices hundiendo,
que en la madera y el cemento se hinca,
y va rompiendo por tabiques y techos
con los raigones ansiosa de tierra
hasta que allá a través de los siete pisos
mi desesperación en la húmeda sombra
y en la fecunda pudrición de los sótanos
y las cloacas sigue hundiéndose; y mientras
hacia el infierno va enterrándose, en tanto
desde las puntas de los dedos arriba
ya, ya ha arrojado mil retoños y ramos
que se retuercen, y como higuera loca,
creciendo de su misma hambre de cielo,
por los desvanes y las vigas penetra
leñosa mi desesperación y con lentos
crujidos combas las quebranta las tejas
calientes y por los desiertos caminos
del aire avanza, echando a diestra y siniestra
sobre las calles y los ríos abajo
ramas que al punto en yemas gualda revientann
que en verdes ramas se enderezan al punto,
y ya las nubes pasajeras empiezan
a acostumbrarse, desflecándose un poco,
a aposentarse allá en sus últimas hojas.
así va a ser o por semejante modo

English: Edificio Arriba (building) at 272 Pas...English: Edificio Arriba (building) at 272 Paseo de la Castellana (avenue) in Madrid (Spain). Former headquarters of Arriba newspaper. Projected by Francisco de Asís Cabrero (1912–2005) and built in 1962. Español: Edificio Arriba, en el nº 272 del Paseo de la Castellana de Madrid (España). Antigua sede del diario Arriba. Proyectado por Francisco de Asís Cabrero (1912–2005) y construido en 1962. (Photo credit: Wikipedia) 

mi desesperación: por más que ni sepa
lo que ha de ser, habrá de ser como un árbol
y grande: nadie le pregunte la raza
ni el nombre propio, ni si va a ser un pino
que críe rosas ni si una morera
temblante de la blanca fiebre del álamo
ni si castaño ni si cedro deIndias
o si olmo negro o roble o sándalo o fresno
padre de hadas: pues que todos a una
será y al mismo tiempo será ninguno;
más será un árbol grande, más que las casas
más altas, alto más que en tarde de otoño
la luna pálida: en mitad de la plaza
del pueblo devastada sube sin tino,
dudando en cada tramo de su corteza, mas desesperanzadamente derecho,
y ahí está: las ramas bajas antiguas
se tenderán sobre las calles y campos
y darán sombra a las espigadoras
bajo el estío y en otoño a los bancos
mantas de hojas amarillas y tiernas
donde piojosos duerman los vagabundos;
en tanto, arriba todo el año las ramas
tan verdes estarán rendidas de frutos,
unos canosos de pelusa violeta,
otros heridos en almíbar y oro,
otros riendo a boca roja rachada,
algunos como de esmeralda en racimos
y también otros como nueces de lluvia, pero que todos los irá verdaderos
el árbol inventando, al paso y medida
que cada boca acierte el nombre granado
del fruto; y entre tanto, arriba, oreosas,
las frondas estarán cargadas de pájaros, los unos gorjeando como de plata
arroyos de la tarde, y otros silbando
como la aurora entre las rocas marinas,
y otros piando como espigas de grano

IMG_1727IMG_1727 (Photo credit: Carlos A. Hernandez) 

de melodía, y zureando de siestas
roncas de amor, y punteando los ecos
del tiempo sin reloj, y mismo a las hojas
haciéndoles trinar, y mismo a los vientos
enhechizados enseñándoles sólfa
de arruyos; y aún el mismo árbol alado
creciendo sigue de la música sola
hacia el Océano desbordado del cielo
ya limpio de tiranos y nada nunca
escrito; y sin embargo, en tanto, a lo hondo,
en las entrañas de las minas pozos
a los enanos que labran
la oscuridad en mil rubíes y en ópalos
y cuya vida son extrañas industrias,
telares de seda de los gorgojos
de luz, imprentas de blasfemias miniadas
con zumo de verbena y de leche del piojo
de púrpura, y las tintineantes fraguas
del oro rojo —verde por siempre el oro,
que nunca puede madurar en moneda—,
y a sus ferrocarriles de humo de sueño,
que ajetreados van llevando semilla
de niños huérfanos y amapolas por todos
los recovecos de la tierra preñada,
también gozoso sin cesar tunelillos
les iba abriendo con sus raíces blancas
el árbol grande; pero aún sin embargo
será mejor: pues en mitad de la plaza
del pueblo, joven de mil miles de años
—cada año más deshilachadas sus horas—,
el árbol seguirá abrigando de fresco
la gente en desconocimiento florida:
bajo sus ramas montaran unos toldos
de seda, en donde venderán naranjada
por besos y piñones por aún menos;
y alrededor ensamblarán unas mesas
muy largas con entalladuras de oro
y enguirnaldadas de arrayán, para fiesta
de convidados forasteros que acaso
con hambre lleguen; por vïales de grava
bajo su sombra se vendran paseando
gentiles pares en pelusa de barba,
risueñamente conversando de asuntos
de desgobierno; al pie del tronco, sentadas
en tantas muescas que abre el árbol en torno,
peinándose ellas con marfiles y platas
las mil diversas cabelleras y rizos
y bucles y melenas lasas y crenchas
o candeales o de bárbaro fuego
o bien endrinas o de oro pesadas,
aquellas todas que entre calles y ruido
cruzaban por los ojos sembrando guerra
con su sinnúmera andadura, y pasaron
de largo: todas mansas, juntas, ahora
reclinan contra el tronco los blancos hombros
inagotables y en las ramas se dejan
perderse en un común recuerdo los ojos
de inteligencia sonrientes; en una
plazoletilla de sol que hay bajo el árbol
también habrá como un templete de tablas
armado, en donde con timbales y cuernos
van recitando su papel cuatro máscaras
vestidas de oropel y grana en harapos,
mientras por las verdeantes lagunas
barquillas con faroles entre los juncos
se van durmiendo a la coral de las ranas,
sembrando de bengalas y fuegos fatuos
las aguas bajo el árbol; otros a rastras
por las veredas y la yerba y los huecos
del tronco buscarán desnudos algunas
simientes raras que de lo alto llovieron,
menudas letras griegas de plata alada,
con las que luego componer unos libros
hermosos sin sentido; y desde las ramas
más gruesas él también dejará que muchos
columpios cuelguen y a sus lánguidas cuerdas
asidos cacen mariposas o vértigos
de sol o luna; y en sus tiernas cortezas
él dejará también, el árbol antiguo,
que con la punta de navajas de nácar
se graben los nombres de los vanos amores
de los enamorados sin esperanza.

De Canciones y soliloquios, 1983

 

Sala Capitular.Sala Capitular. (Photo credit: Wikipedia)