JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN.PARTE II.ESPAÑA 1961

JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN

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TEXTOS E IMÁGENES

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YA SE,YA SE

Ya se y sé que vosotros sois mis herramientas,

deseos de plasmar,de amor.

Una experiencia que ya se solucionó,

que tenía a través del tiempo,

me lo recordáis leyendo mis artículos diariamente…

Claro que escribiría un libro,sería bueno hacerlo y

día tras día,tendría mucha ilusión,pero soy anodino,

demasiado famoso como para titularlo,para ser verdad y…

y por mi ya está escrito,pero no llega como debe llegar,esto

de manera positiva,aceptada y comprendiendo que vivo,

en casa y que viví  en casa de verano,como encerrado,sin salir.

Un psiquiátrico con recibidor y salón,jardín y recepcionista,

que me diera los buenos tiempos,en los que vivimos,

por naturaleza,educadamente y sino me dejan,romper un brazo

de un sillón con tal de tener en el mañana un comprimido más,

que me solucionara mi dura locura,con los aminoácidos ,

qué me produce dolor de piernas…?

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¿ALGUNA CONJETURA AL QUE SE PREOCUPA POR EL PUEBLO?

No he pisado el suelo de la plaza del pueblo a penas una vez,

baldosas grandes de una Iglesia de estilo gótico,

luego están los adoquines todos iguales pero muy distintos

Para empezar todas las personas deberían ser iguales,

en edad y gobierno,con un sagrado sacramento y consagrados.

Facultad que me provoca  el deseo de ser niño también,

por que de niño no hay límites,

luego creer que todo está en armonía,

en este paraiso,hasta el fin de los días.

Es para mi un suplicio bueno y ventajoso…

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LA NOCHE YO TAMPOCO LA ENTIENDO

La noche yo tampoco la entiendo,y pensar,

que giramos alrededor del sol y de que todo se mueve,

aunque parezca un juego de la mente y el cosmos,

desde el principio del Bing Ban,como frente ante la nada,

que fue una noticia contrastada con otras más recientes.

Como si nada,miro arriba en lugar de esa parsimonia de miedo,

encuentro individualidad y placer unido al pánico a la soledad,

un mundo de aparecer y verse desaparecido.

A la soledad en este mundo lleno de personas,

que crecemos con todo lo que creamos,

nos mantiene vivos y sanos.

A la hora de preferir mejor una mujer,yo,

las veo y les hablo en plena luz,

luz blanca,y no con un hombre temeroso,o un niño

tan precioso y guapo como son los niños,

con capacidades iguales o parecidas entre sexos,

me estremecen y me enfada mi torpeza.

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DE UN PLANETA LUNA

Qué recoge de sabiduría plena y mental,de algo,

que ha sanado en si misma

y es propia de un máximo detalle,

y privilegiados colegas,del estudio;

investigación y ciencia para un derredor,episcopal,

que habla de antiguos meteoros que escogen su movimiento,

Para que  en cinco mil años  entrarán  a la Tierra,

y posiblemente la Tierra sufra y muera en una contienda,

aunque con esto no sé qué decir!

Esta todo tan mediatizado en el espacio y en las CIENCIAS,

que cualquiera se aprovecharía.

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EL MUNDO HA ROTO EL ENTENDIMIENTO

El Mundo ha roto el entendimiento,del futuro.

Se vive dos o tres veces más,sin embargo,

a mi no me ha llegado global mente,

por que estoy tan sólo,sentado,sin nadie,

con quien hablar.

Alli en el futuro y el pasado,pasado,es decir mi presente,

será el reencuentro de las “tribus”,más poderosas,

…Ahí mismo me quedo sentado,

sin más preocupaciones u otras cosas celestes,

hablando todos juntos,

iguales en este engranaje inteligente,

creado para mentes de un día,

descubrieron esta vida,

esta experiencia de un sueño común,

de un niño que se hizo hombre,por un pasado terrorífico.

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SOLAMENTE

Solamente cuando vio a sus padres (papa y mama),a lo lejos,

sintió que todo se solucionaría,

llegando por un camino,

que yo pensaba se acercaran a mí  por amor.

Sentado como sino hubiera crecido y fuera pequeño todavía,

llegaron y me ayudaron a levantarme pesadamente,

de esa tierra que era con lo que jugaba,

mientras esperaba y esperaba mi impaciencia,

mis deseos lúgubres de placeres

Y espera siglos al verlos.

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JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN.EL SURREALISMO,(ESPAÑA,1961)

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Ilder Diaz (Photo credit: Wikipedia)

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JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN

TEXTOS :

HUBO UN MOMENTO… (FRAGMENTOS)

Hace una década en el transcurso de los tiempos,que deploraba cualquier atisbo de madurar,sentirme viejo o fuera de lugar,el tiempo ha acaecido ya y me siento cansado y  mayor.Miro a mis sobrinas y las veo mayores o más bien me imagino que crecieron y ya son maduras.

Mis piernas rompieron el molde de cinco meses en cama,sin moverme y se sobrepusieron mejor y andando,un día tras otro,hasta cumplir los 50 y quedar con un bastón metálico…

Me acuerdo que de chaval hacía mucho mucho, deporte, y tengo varias medallas de plata…el deportista siempre quiere triunfar,todo el ejercicio y concentración se hacen para ser campeón.A veces,corría durante una hora por el campo a través,entre los muñones y llamados terrones de tierra no demasiado dura,pues en cuanto lo pisabas se deshacían,algunos eran más duros y también tenían piedras,al roturar los campos…

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Un día subí una montaña de arena,muy aprisa,pues desde el río en el que me encontraba,yo me asusté por el ruido que hacían o sonaban como lagartos o cocodrilos,que se echaban al río con mucho ruido, y rompí los zapatos de la fuerza que hice,hasta que llegué arriba y me encontré con tierras de cereales y algún barbecho.Bajé…

Iglesia de San Francisco, La Paz, BoliviaIglesia de San Francisco, La Paz, Bolivia (Photo credit: edisinho)

la montaña por otro sitio y como hacía mucho calor me tumbé en la sombrade un gran árbol.

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Cuando llevaba un rato acostado entre las hojas y la hierba…pasó un comboy del ejército.Me sorprendí pues los vi pasar y eran verdaderos militares con caras buenas y malas;al verme me miraron,y no me dijeron nada…También me bañé en el río desnudo…el primer sitio que me resultó agradable,y lentamente y poco a poco me entregué a los habitantes de ese agua…Salí y me puse la ropa inmediatamente…Acababa de salir de la gran ciudad y me sentía mejor sin tanta adrenalina y efectos visuales.

Me hizo ilusión conocer estos parajes y sitios desconocidos,toda la tarde en las afueras de la urbe,tuve alguna alucinación,por el cansancio y las pastillas que se me olvidaron,de la residencia Evil ,dónde vivía …

EN EL GRATO RECUERDO ALMIDONADO (FRAGMENTO)

…De todos los agentes de vida,experiencias en todo tipo de cosas,vivencias,que muchas veces no deberíamos haber vivido,pero hemos hecho…figuras,esculturas,imágenes,familia,padre y madre,hermanos…religiones,trabajos,actividades y lo importante del presente,pasado y futuro…A mi me gustaría que fuera la vida más lenta y el futuro más comprensible y mediático,para prevenir cualquier acontecimiento real y realista,?por qué,no?.

…Este mes de verano,yo he crecido como persona humanista,sin serlo soy más cerrado y no me gusta salir…Lo he hecho!,leyendo,mirando,escuchando,comprendiendo,escribiendo y viviendo el día bien,como el mejor…

…las mismas reglas y sensaciones como cualquiera,pero haciéndolo posible todo el ser y potencial que me deja,mi vida cómoda y hecha,intento dar todo lo que puedo,y” quiero que me conozcan” y vean a un número 1 brillante y concienciado de todo,pues paso en el tiempo,de un destacado poeta rojo…podemos decir: para extendernos y alargar la vida…ya sin estrés,ni nervios que me cambien la existencia de mi vida…vencida la existencia vital,todo vuelve a su normal cotidianidad .

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Mi lirismo cristiano,para la Iglesia y mi contacto con ella,digamos que está saturado y confiado con tantos años accediendo a la Iglesia a rezar,todo puede cambiar,o todo se sabe…y los resultados a veces también…Ya no la visito,pero tengo a mi Dios conmigo siempre.

Mis imágenes cotidianas y lo tradicional,mi vida y mis proyectos,me envuelven totalmente y quizás para siempre,de una manera tajante,poseedora y manuscrita hoy,que hacen “LA REALIDAD”,bastante llevadera y sin darnos mucha cuenta: …Anda la vida…de recuerdos que dejo pasar con su impronta y posturas y reorganizar imágenes y demás de manera automática y a prueba de “puzzles” hermosos desde Adán y Eva,(por su gran y difícil trabajo)…

Más si cabe….helicoidales  e intelecto con esa índole,que me deja casi ya fuera de juego,…siempre pensé en las organizaciones,para poder controlar y ver como pasa el tiempo,cómo trabaja la gente y si es factible o llevadero el programa  y la actitud que lleva cualquier humano.

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“Y los dedos del Señor” hacen y nos piden un hacer y vivir siempre tranquilo y sencillo,sin grandes palabras y algunos consiguen grandes cosas,para un dejar vivir y conseguir con todo lo que hay…sintiéndonos relajados,pues el cuerpo es sabio…las cosas tradicionales,desde una mesa,unas palabras,dialogar y un buen comportamiento; el de siempre!,que en definitiva es el amor a Dios.

AUTOR DE LOS TEXTOS: JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN

Donde hubo un hogarDonde hubo un hogar (Photo credit: Miguel Sánchz)

Fragmentos.Fragmentos. (Photo credit: Emmanuel Frezzotti )

Fragmentos de míFragmentos de mí (Photo credit: Roy Battdelluzt)

Mr. Irish Bastard@Gleis 22Mr. Irish Bastard@Gleis 22 (Photo credit: 803)

ForeverjijiForeverjiji (Photo credit: Wikipedia)

400 años de vida comercial ELMADRUGÓN Plaza Sa...400 años de vida comercial ELMADRUGÓN Plaza San Victorino, Bogotá. “San Victorino siempre ha sido un lugar muy concurrido por los bogotanos a la hora de comprar productos. La variedad, y sobre todo el precio, son factores que inciden en que muchos capitalinos decidan realizar sus compras en este sector comercial de la ciudad…” (Photo credit: Wikipedia)

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GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

GUERRA Y PAZ,NOVELA (10ª PARTE / CAPÍTULO 10) DE LEÓN TOLSTOI

 

 

Décima Parte / X

León Tolstoi

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Después de unos días de mal tiempo, el 25 mejoró, por lo que, después del almuerzo, Pedro partió de Moscú.

FUENTE:  https://zonaliteratura.com

 

Por la noche, al cambiar de caballos en Perkhuchkovo, Pedro supo que aquella tarde se había librado una gran batalla. Decían que en Perkhuchkovo la tierra había temblado de los cañonazos. Pedro preguntó quién era el vencedor, pero nadie supo responderle; era la batalla de Schevardin, del 24. A primeras horas de la mañana, Pedro llegaba cerca de Mojaisk.

Todas las casas de Mojaisk estaban ocupadas por las tropas, y en el mesón donde Pedro encontró a su lacayo y a su cochero no había sitio: los oficiales lo ocupaban todo.

A partir de Mojaisk se encontraban tropas por todas partes: cosacos, soldados de infantería, de caballería, furgones, cajas, cañones… Pedro se apresuró y cuanto más se alejaba de Moscú, más se sumergía en este mar de tropas, más se sentía invadido por una extraña inquietud y por un sentimiento de alegría desconocido para él.

El 24, la batalla se había entablado en el reducto Schevardin; el 25, las tropas no dispararon un tiro; el 26 se había librado la batalla de Borodino.

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En la mañana del 25, Pedro partió de Mojaisk para Tatarinovo. A mano derecha del collado que va hacia la ciudad delante de la catedral, situada en la cima, Pedro, cuando la campana anunciaba el oficio, bajó del coche y echó a andar. Detrás de él descendía un regimiento de caballería con cantores delante; los postillones y los campesinos corrían de un lado a otro azotando a los caballos, gritando cerca de ellos. Las carretas, en cada una de las cuales iban echados y sentados tres o cuatro soldados heridos, saltaban por las piedras que tapizaban el suelo de la rápida cuesta. Los heridos, vendados, pálidos, con los labios cerrados, las cejas hirsutas, se cogían a los barandales mientras chocaban los unos contra los otros dentro de las carretas. Casi todos, con una curiosidad infantil e inocente, miraban el frac verde y la gorra blanca de Pedro. El cochero de Pedro gritaba con violencia para que los convoyes de heridos se apartaran. El regimiento de caballería que descendía de la montaña cantando cerró el paso al coche de Pedro. Éste se detuvo en el margen del camino. El sol no había penetrado hasta aquel camino profundo, en el que hacía frío y humedad. Por encima de la cabeza de Pedro brillaba una clara mañana de agosto y se sentía un alegre campanilleo. Una carreta de heridos se detuvo cerca de Pedro. El postillón, un campesino con lapti,corrió resoplando hacia el carro, puso una piedra bajo las ruedas de atrás y empezó a arreglar la guarnición del caballo.

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Бородино 2008 (Photo credit: Wikipedia)
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Borodino lihachev (Photo credit: Wikipedia)

Un viejo soldado herido, con el brazo vendado, que andaba al lado de la carreta, cogióle la mano, volviéndose hacia Pedro.

‑ ¿Nos arrastraréis hasta Moscú? ‑ preguntó.

Pedro, de tan pensativo como estaba, no entendió la pregunta; tan pronto miraba al regimiento de caballería, que en aquel momento se cruzaba con el convoy de heridos, como a la carreta que tenía cerca, en la que iban dos heridos sentados y uno echado, y le pareció que allí, en presencia de aquellos heridos, se encontraba la solución que buscaba. Uno de los soldados sentado en la carreta estaba herido, probablemente en la mejilla; tenía la cabeza vendada con jirones de tela; una de sus mejillas estaba tan hinchada que parecía una cabeza de niño; la boca y la nariz se le habían torcido. El soldado miró a la iglesia y se persignó. El otro, un muchacho joven ‑ un recluta ‑, rubio y blanco, miró a Pedro con una bondadosa sonrisa, acartonada, que se destacaba en una cara fina completamente exangüe. Los cantores del regimiento de caballería pasaban a la altura de la carreta. Cantaban una canción de soldados. Como respondiéndoles, pero con otro género de alegría, los rayos tibios del sol acariciaban la cima opuesta de la montaña. Abajo, al pie, cerca de la carreta de los heridos y del caballito voluntarioso, parado junto al coche, había mucha humedad y tristeza.

El soldado de la mejilla hinchada miraba colérico a los cantores.

‑ ¡Oh! ¡Qué presumidos! ‑ dijo con desdén.

‑ Hoy no han tenido bastante con los soldados y también han cogido a los campesinos. ¡Hasta a los campesinos…! También los cazan…, hoy todos somos iguales. Quieren lanzar a todo el pueblo. ¡Quieren acabar de una vez! ‑ dijo con una sonrisa triste, dirigiéndose a Pedro, el soldado que iba dentro de la carreta.

A pesar de la oscuridad de las palabras del soldado, Pedro comprendió todo lo que quería decir e inclinó la cabeza en señal de aprobación.

La carretera quedó libre. Pedro descendió y se fue un poco más lejos. Miró a los dos soldados del camino, buscando una cara conocida, pero no encontraba más que rostros desconocidos de militares de diversos regimientos, que miraban con extrañeza su gorra blanca y su frac verde. Después de haber recorrido cuatro verstas encontró a un conocido al que interpeló con alegría. Era uno de los médicos en jefe del ejército e iba en un cabriolé; seguía un camino distinto al de Pedro; a su lado iba un médico joven. Al reconocer a Pedro, mandó parar al cosaco que iba en el asiento del cochero.

‑ ¡Conde! ¡Excelencia! ¿Cómo se encuentra usted aquí? ‑ preguntó el doctor.

‑ Nada, he querido ver…

‑ Sí, sí, ya le aseguro yo que hay muchas cosas por ver.

Pedro descendió y se puso a hablar con el doctor, explicándole su propósito de participar en la batalla.

‑ ¿Por qué quiere encontrarse Dios sabe dónde, en un lugar desconocido, durante la batalla? ‑ dijo cambiando una mirada con su joven compañero ‑. Además, el Serenísimo le conoce y le recibirá con mucho gusto. Créame, hágalo así, querido.

El doctor parecía cansado y nervioso.

‑ Así, pues, piensa… ¡Ah! También quisiera preguntarle dónde se encuentra exactamente la posición ‑ dijo Pedro.

‑ ¿La posición? Esto no es de mi especialidad. Pase por el pueblo de Tatarinovo, allá preparan algo, y suba al collado, desde allí se ve todo ‑ dijo el doctor.

‑ ¿De veras? Si usted…

Pero el doctor le interrumpió y se acercó al cabriolé.

‑De buena gana le acompañaría, pero le juro que estoy hasta aquí ‑ el doctor señalaba su cuello ‑. Voy corriendo al comandante del cuerpo. Lo hemos arreglado como hemos podido. ¿Sabe usted, Conde? La batalla está decidida para mañana, y por cien mil hombres hay que calcular por lo menos unos veinte mil heridos, y no tenemos literas, ni camas de campaña, ni médicos ni para seis mil. Tenemos diez carretas, pero no es esto sólo lo que se necesita, y ahí queda eso, arréglate como puedas…

Este pensamiento extrañó a Pedro: entre aquellos millares de hombres vivos y sanos, jóvenes y viejos, a los que causaba una alegre admiración su gorra, había seguramente unos veinte mil destinados a ser heridos o a morir ‑ quién sabe si aquellos mismos que veía ‑; este pensamiento le aplastó: «Quizá mueran mañana. ¿Por qué piensan en otras cosas que en la muerte?» Y de pronto, por una asociación misteriosa de ideas, se representó vivamente la salida de Mojaisk, la carreta con los heridos, la campana, los rayos inclinados del sol, las canciones de los de caballería. «Los jinetes van a la batalla, encuentran heridos y no piensan ni por un instante lo que les espera, y echan adelante mientras guiñan el ojo a los heridos. Y de todos estos hombres, veinte mil están destinados a la muerte, y a pesar de ello se preocupan de mi gorra. ¡Qué extraordinario!, pensaba Pedro dirigiéndose al pueblo de Tatarinovo.

Cerca de la casa señorial, a izquierda del camino, se encontraban coches, carros y una multitud de asistentes y centinelas. El cuartel del Serenísimo se hallaba allí. Pero cuando Pedro llegó casi no había nadie del Estado Mayor. Todos estaban en el oficio de acción de gracias. Pedro marchó más lejos, en dirección a Gorki. Después de subir una cuesta, al entrar en una calleja del pueblo, Pedro se dio cuenta por primera vez de los campesinos milicianos, con sus gorras y camisas blancas, que, hablando y gritando animados y sudorosos, trabajaban a la derecha del camino, en un inmenso reducto cubierto de hierba. Los unos cavaban con azadones, los otros se llevaban la tierra sobrante sobre unas tablas y los otros no hacían nada.

Dos oficiales daban órdenes. Al ver a aquellos campesinos que el nuevo estado militar animaba, Pedro se acordó otra vez de los heridos de Mojaisk y comprendió lo que quería decir el soldado cuando le dijo «que querían lanzar a todo el pueblo». La vista de aquellos campesinos barbudos, que trabajaban en el campo de batalla, pesados, con botas que no eran de su pie, con los cuerpos bañados de sudor, con las camisas abiertas, por las cuales se veían los huesos de las clavículas, impresionó más vivamente a Pedro que todo lo que había visto y sentido hasta entonces respecto a la solemnidad e importancia del instante presente.

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MYRTO AZINA CHRONIDES (CHIPRE,1961)

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Escritora chipriota nacida en Nicosia. A una edad muy temprana comenzó ya a escribir ensayos y poemas siendo tal la acogida que publicó su primer libro, El calendario (Hemerologion, 1976) a la edad de quince años. Estudió Medicina en Bonn y desde el año 2007 trabaja en el Departamento de Servicios Médicos de su propio país. Su estilo moderno y poco convencional ha conmovido a lectores de todo el mundo. Varios de sus cuentos han sido publicados en revistas literarias y en dos antologías nacionales. A nivel internacional El experimento (To peirama, 2009), galardonada con el premio europeo de Literatura, a modo de estudio sobre la relación entre el amor erótico (Eros) y el alma, es hasta el momento su trabajo más reseñado.

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Chipre

ganando autor: Myrto Azina Chronides

Sobre el autor:

Myrto Azina Chronides (b.1961) nació en Nicosia, Chipre. Desde sus primeros años, ha escrito numerosos ensayos y poemas. Ha ganado varios premios literarios en el Gimnasio Panchipriota para la poesía y la prosa, y publicó su primer libro, Hemerologion, a la edad de quince años.Después de su graduación, se especializó en Medicina General en el Hospital Académico de la Universidad de Bonn enEuskirchen. Desde 2007, ha estado trabajando en Chipre en el Departamento de Servicios Médicos y de Salud Pública. Ella ha recibido una reacción crítica positiva por su estilo moderno y poco convencional de escritura, mientras que sus cuentos han aparecido en numerosas revistas literarias y en dos antologías nacionales.

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Libro otorgado:

Para Peirama (El Experimento)
Sinopsis: 

En resumen, el libro de Myrto Azina podría ser descrito como un estudio sobre el amor erótico y el alma. Relación sexual de una pareja constituye el tema central que corre a través de la mayor parte de las historias. Desde el principio, Él y Ella, los protagonistas del libro, tomar el compromiso de someterse a un “experimento”: para entender la naturaleza del amor erótico y su relación con la abstinencia de contacto carnal con el fin de dedicarse a la escritura. Ella es una mujer erguida que reclama su libertad. Él es, “un hombre sabio, un creyente en el socrático diciendo, ‘Todo lo que sé es que no sé nada’”.Para la Peirama peculiar, sutilmente conectados casas narrativos una colección de cuentos que se inclinan hacia la estructura de una pieza de prosa sintética, ni novela corta, ni novela. En consecuencia, el libro es una obra original, que no encaja fácilmente dentro de cualquier género tradicional de la prosa creativa.

FUENTE: http://www.euprizeliterature.eu

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El experimento (fragmento)

“ Desde hacía tres noches no cruzaba el umbral de la habitación. Vio desde lejos como ella había extendido sus papeles, apilado sus libros y lápices sobre la cama, con la ventana abierta en pleno invierno, por lo que podía ver, como ella solía decir, la luna.
Si no hubiera pasado por situaciones similares en el pasado, habría llegado a pensar que había entrado en la menopausia y que los sofocos habían comenzado. Pero reconoció el fuego que ardía en sus ojos, la mirada irracional, como ella la llamaba y sabía que su mano se movía nerviosamente de un lado a otro sobre el papel como la aguja de una máquina de coser dobladillos.
Por otra parte, ella no lo había invitado, no se había insinuado en absoluto. Un fuego ardía en su interior, pero él no era la causa.
Bilis, sangre, aire. Se acordó de los grabados de Paracelso y los escritos de Hipócrates. En verdad estaba envenenada por las palabras.
Y había algo más-algo que ella no quería confesarle. Bajo su cama, desde hacía algunos días, había sido depositada una trampilla.
Debió haber sido tres días después de Navidad, cuando yaciendo juntos, unos extraños gritos rasgaron el aire. Ella se levantó y miró por la ventana, exclamando:
-Mira. Algunos pájaros blancos vuelan hacia la luna.
Él levantó la mitad del torso, se estiró y vio también a los pájaros, subrayando:
-Gansos de nieve. ¡Qué extraño! ¿Cómo habrán llegado aquí? Podemos estar seguros de que el invierno será realmente crudo.
-Me encantaría ser un pájaro-dijo ella. Volar sobre las casas, tratando de llegar a la cima de las cumbres más distantes. Jugar con el aparejo de los barcos y posarme sobre las altas torres de los castillos. Y cuando te echara de menos, volver de nuevo a ser una mujer y acurrucarme en tus brazos. 

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FUENTE: http://www.epdlp.com

 

 

 

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¡DILES QUE NO ME MATEN!,CUENTO DE JUAN RULFO

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JUAN RULFO

CUENTO DE JUAN RULFO

FUENTE: http://zonaliteratura.com

-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.

-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti.

-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.

-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.

-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues.

-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les dará por afusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño.

-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.

Justino apretó los dientes y movió la cabeza diciendo:

-No.

Y siguió sacudiendo la cabeza durante mucho rato.

Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y caminó hasta la puerta del corral. Luego se dio vuelta para decir:

-Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién cuidará de mi mujer y de los hijos?

-La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir allá y ver qué cosas haces por mí. Eso es lo que urge.

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí, amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado. Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás, como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

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Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer. Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando; aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

“Y me mató un novillo.

“Esto pasó hace treinta y cinco años, por marzo, porque ya en abril andaba yo en el monte, corriendo del exhorto. No me valieron ni las diez vacas que le di al juez, ni el embargo de mi casa para pagarle la salida de la cárcel. Todavía después, se pagaron con lo que quedaba nomás por no perseguirme, aunque de todos modos me perseguían. Por eso me vine a vivir junto con mi hijo a este otro terrenito que yo tenía y que se nombra Palo de Venado. Y mi hijo creció y se casó con la nuera Ignacia y tuvo ya ocho hijos. Así que la cosa ya va para viejo, y según eso debería estar olvidada. Pero, según eso, no lo está.

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“Yo entonces calculé que con unos cien pesos quedaba arreglado todo. El difunto don Lupe era solo, solamente con su mujer y los dos muchachitos todavía de a gatas. Y la viuda pronto murió también dizque de pena. Y a los muchachitos se los llevaron lejos, donde unos parientes. Así que, por parte de ellos, no había que tener miedo.

“Pero los demás se atuvieron a que yo andaba exhortado y enjuiciado para asustarme y seguir robándome. Cada vez que llegaba alguien al pueblo me avisaban:

“-Por ahí andan unos fureños, Juvencio.

“Y yo echaba pal monte, entreverándome entre los madroños y pasándome los días comiendo verdolagas. A veces tenía que salir a la media noche, como si me fueran correteando los perros. Eso duró toda la vida . No fue un año ni dos. Fue toda la vida.”

Y ahora habían ido por él, cuando no esperaba ya a nadie, confiado en el olvido en que lo tenía la gente; creyendo que al menos sus últimos días los pasaría tranquilos. “Al menos esto -pensó- conseguiré con estar viejo. Me dejarán en paz”.

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Se había dado a esta esperanza por entero. Por eso era que le costaba trabajo imaginar morir así, de repente, a estas alturas de su vida, después de tanto pelear para librarse de la muerte; de haberse pasado su mejor tiempo tirando de un lado para otro arrastrado por los sobresaltos y cuando su cuerpo había acabado por ser un puro pellejo correosocurtido por los malos días en que tuvo que andar escondiéndose de todos.

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Por si acaso, ¿no había dejado hasta que se le fuera su mujer? Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido, ni siquiera le pasó por la cabeza la intención de salir a buscarla. Dejó que se fuera sin indagar para nada ni con quién ni para dónde, con tal de no bajar al pueblo. Dejó que se le fuera como se le había ido todo lo demás, sin meter las manos. Ya lo único que le quedaba para cuidar era la vida, y ésta la conservaría a como diera lugar. No podía dejar que lo mataran. No podía. Mucho menos ahora.

Pero para eso lo habían traído de allá, de Palo de Venado. No necesitaron amarrarlo para que los siguiera. Él anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo. Ellos se dieron cuenta de que no podía correr con aquel cuerpo viejo, con aquellas piernas flacas como sicuas secas, acalambradas por el miedo de morir. Porque a eso iba. A morir. Se lo dijeron.

Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.

Tenía que haber alguna esperanza. En algún lugar podría aún quedar alguna esperanza. Tal vez ellos se hubieran equivocado. Quizá buscaban a otro Juvencio Nava y no al Juvencio Nava que era él.

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Caminó entre aquellos hombres en silencio, con los brazos caídos. La madrugada era oscura, sin estrellas. El viento soplaba despacio, se llevaba la tierra seca y traía más, llena de ese olor como de orines que tiene el polvo de los caminos.

Sus ojos, que se habían apenuscado con los años, venían viendo la tierra, aquí, debajo de sus pies, a pesar de la oscuridad. Allí en la tierra estaba toda su vida. Sesenta años de vivir sobre de ella, de encerrarla entre sus manos, de haberla probado como se prueba el sabor de la carne. Se vino largo rato desmenuzándola con los ojos, saboreando cada pedazo como si fuera el último, sabiendo casi que sería el último.

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Luego, como queriendo decir algo, miraba a los hombres que iban junto a él. Iba a decirles que lo soltaran, que lo dejaran que se fuera: “Yo no le he hecho daño a nadie, muchachos”, iba a decirles, pero se quedaba callado. “Más adelantito se los diré”, pensaba. Y sólo los veía. Podía hasta imaginar que eran sus amigos; pero no quería hacerlo. No lo eran. No sabía quiénes eran. Los veía a su lado ladeándose y agachándose de vez en cuando para ver por dónde seguía el camino.

Los había visto por primera vez al pardear de la tarde, en esa hora desteñida en que todo parece chamuscado. Habían atravesado los surcos pisando la milpa tierna. Y él había bajado a eso: a decirles que allí estaba comenzando a crecer la milpa. Pero ellos no se detuvieron.

Los había visto con tiempo. Siempre tuvo la suerte de ver con tiempo todo. Pudo haberse escondido, caminar unas cuantas horas por el cerro mientras ellos se iban y después volver a bajar. Al fin y al cabo la milpa no se lograría de ningún modo. Ya era tiempo de que hubieran venido las aguas y las aguas no aparecían y la milpa comenzaba a marchitarse. No tardaría en estar seca del todo.

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Así que ni valía la pena de haber bajado; haberse metido entre aquellos hombres como en un agujero, para ya no volver a salir.

Y ahora seguía junto a ellos, aguantándose las ganas de decirles que lo soltaran. No les veía la cara; sólo veía los bultos que se repegaban o se separaban de él. De manera que cuando se puso a hablar, no supo si lo habían oído. Dijo:

-Yo nunca le he hecho daño a nadie -eso dijo. Pero nada cambió. Ninguno de los bultos pareció darse cuenta. Las caras no se volvieron a verlo. Siguieron igual, como si hubieran venido dormidos.

Entonces pensó que no tenía nada más que decir, que tendría que buscar la esperanza en algún otro lado. Dejó caer otra vez los brazos y entró en las primeras casas del pueblo en medio de aquellos cuatro hombres oscurecidos por el color negro de la noche.

-Mi coronel, aquí está el hombre.

Se habían detenido delante del boquete de la puerta. Él, con el sombrero en la mano, por respeto, esperando ver salir a alguien. Pero sólo salió la voz:

-¿Cuál hombre? -preguntaron.

-El de Palo de Venado, mi coronel. El que usted nos mandó a traer.

-Pregúntale que si ha vivido alguna vez en Alima -volvió a decir la voz de allá adentro.

-¡Ey, tú! ¿Que si has habitado en Alima? -repitió la pregunta el sargento que estaba frente a él.

-Sí. Dile al coronel que de allá mismo soy. Y que allí he vivido hasta hace poco.

-Pregúntale que si conoció a Guadalupe Terreros.

-Que dizque si conociste a Guadalupe Terreros.

-¿A don Lupe? Sí. Dile que sí lo conocí. Ya murió.

Entonces la voz de allá adentro cambió de tono:

-Ya sé que murió -dijo-. Y siguió hablando como si platicara con alguien allá, al otro lado de la pared de carrizos:

-Guadalupe Terreros era mi padre. Cuando crecí y lo busqué me dijeron que estaba muerto. Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta. Con nosotros, eso pasó.

“Luego supe que lo habían matado a machetazos, clavándole después una pica de buey en el estómago. Me contaron que duró más de dos días perdido y que, cuando lo encontraron tirado en un arroyo, todavía estaba agonizando y pidiendo el encargo de que le cuidaran a su familia.

“Esto, con el tiempo, parece olvidarse. Uno trata de olvidarlo. Lo que no se olvida es llegar a saber que el que hizo aquello está aún vivo, alimentando su alma podrida con la ilusión de la vida eterna. No podría perdonar a ése, aunque no lo conozco; pero el hecho de que se haya puesto en el lugar donde yo sé que está, me da ánimos para acabar con él. No puedo perdonarle que siga viviendo. No debía haber nacido nunca”.

Desde acá, desde fuera, se oyó bien claro cuando dijo. Después ordenó:

-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!

-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates…!

-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.

-…Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!.

Estaba allí, como si lo hubieran golpeado, sacudiendo su sombrero contra la tierra. Gritando.

En seguida la voz de allá adentro dijo:

-Amárrenlo y denle algo de beber hasta que se emborrache para que no le duelan los tiros.

Ahora, por fin, se había apaciguado. Estaba allí arrinconado al pie del horcón. Había venido su hijo Justino y su hijo Justino se había ido y había vuelto y ahora otra vez venía.

Lo echó encima del burro. Lo apretaló bien apretado al aparejo para que no se fuese a caer por el camino. Le metió su cabeza dentro de un costal para que no diera mala impresión. Y luego le hizo pelos al burro y se fueron, arrebiatados, de prisa, para llegar a Palo de Venado todavía con tiempo para arreglar el velorio del difunto.

-Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron.

English: Photography made by Lupe for publishi...English: Photography made by Lupe for publishing purpose. Português: Fotografia feita por Lupe para divulgação do artista (Photo credit: Wikipedia)

Juvencio ValleJuvencio Valle (Photo credit: Wikipedia)

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JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN.UN POETA PARA EL CORAZÓN

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JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN

SORIA 23:56

29/06/2013

Versos en el reverso

Bajan y suben en toda su idiosincrasia,

Los Toros,

y su mínima expresión es  una fiesta…

humilde,valiente,que me aburre,

en demasía,por similitudes de emoción,

y me queda la alegría del verso….

…y mi intelectual actividad…crea y deshace,

dando paso a la verdadera confrontación,

de Toros,caballos y personas,

de tal cremallera y artemisa,

dada su larga pero lenta distancia

con un espacio y conocimiento,

de una realidad esperada  y sencilla;

y rica en artes,que no hay sitio para nadie.

La Calavera del Diablo
La Calavera del Diablo (Photo credit: Wikipedia)

La Calavera del Diablo (Photo credit: Wikipedia)

USOS Y ABUSOS DE UN RECICLAJE ESPECIAL

Por allí llegan los toros con su bravía

consuetudinaria al paso…

…El espíritu es especial para todos,

incluso para el poeta amamantado de madre sabía.

Cada palabra,al unísono,

cada relación universal,toda disciplina,concatenada,

yuxtapuesta,a la signatura real del mundo y universo

total y poco expuesto a relacionarse con todo y para todos.

Supuesto mimetismo mental,extranjero o por parentesco,

deja a estas fiestas en el sexto lugar de todas las que pueblan

en España y en el mundo…

………Sin ton ni son:

ni están todos los que son,

ni son todos los que son…

….El Toro sardo,un “cefalópodo” de largo rabo y,

extraordinarios miembros,todo en el es rojo y negro,

su muerte horrible…su mezcla vino y sangre,

podría en otro lugar ser idéntica,

se cocina con especias,con calderos,ollas,

hasta la última tajada,

más sangre y más vino rojo;sangre  y blanco es,

como el vestido recalcitrante del payaso ya conocido,

que nunca nos ponemos y que realmente existe.

Cuando la Sangre Galopa
Cuando la Sangre Galopa (Photo credit: Wikipedia)

Cuando la Sangre Galopa (Photo credit: Wikipedia)

Español: Otra playa de Cabo Frío donde por sus...
Español: Otra playa de Cabo Frío donde por sus olas es ideal para surfistas. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Otra playa de Cabo Frío donde por sus olas es ideal para surfistas. (Photo credit: Wikipedia)

Punta de la Polacra desde la Cala de Los TorosPunta de la Polacra desde la Cala de Los Toros (Photo credit: ferran_casarramona)

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AmazonasFeurbach

clasicismo

IfigeniaFeurbach

regnault

NO HAY NADA QUE HACER

El baile de la banda

No tardará en llegar…

….Un cumplido deseo acabo de ver…

….En la imagen y sin embargo ya espero,

vivir íntegramente,aunque  tenga que nadar

vestido,revestido por el frío,

cruzando las aguas de un río caudaloso,

mortalmente seguro de necesidad.

…Milagro en los miembros de la ciencia…

Quise jugar con el agua al cuello y los pies.

Ya imaginaba que con los zapatos puestos

de 900 pesetas,estaba más cerca del fondo,

en un abismo concatenado de agua y lodo,

más bien espeluznante…

…Llega con mis palabras sabias… a un estado,

un estilo más filosófico y clásico,

que aún desconocen los modernistas más jóvenes,

o surreealistas más mágicos y Templarios,

clásico mundo de señores religiosos…

…El clasicismo tiene un mando de llana especulación,

pero hermoso hasta en sus lineas y trazados sumidos,

cualquier forma elucubrada será elegante,diplomática,

cultural y estecista,bello,através de los tiempos

que debemos recrear y conocer completamente,

pues lo más importante queda fielmente ya sabemos…

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neptuno

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AQUÍ NO HAY DIFERENCIACIÓN

Sexo en Urano,

mientras urano exista,

tristes caracteres etimológicos desconocidos.

La bestia se ha ido al fondo indocumentada,

de vida conseguible,tumefacta y tumible;

estas palabras son erróneas pero con invención,

todo se entiende si uno quiere.

…Más  que si sospechara a mi espalda y…

…sola peras, de color  negro tuyo

y de crisis consensuada,

lo mismo que ir de rosa hasta en los pendientes

que descubrí en la isla de los pájaros bobos;

por que  en ella los pingüinos se hacía al frío

y a la noche siberiana,parecían humanos con….

carencias desalentadoras…

De caracter bobo,tonto o tonta es igual,

todos somos iguales.

John Hay ResidenceJohn Hay Residence (Photo credit: Cornell University Library)

Español: esta artista es mi madre, y es uan de...Español: esta artista es mi madre, y es uan de las fotos mas recientes que tenemos para compartirla con todos (Photo credit: Wikipedia)

SÓLO QUEDA EL “ESTROTUGO” “O ESTO HAY!

Al que le curan en la calle,el que escupe a los okupas,con acierto,

y voto en su poder….Hecha la Tierra que hay que echar,

para hacer cemento y argamasa  de este planeta,

que debe soportar y soporta otros 5000 millones de años.

PECHOS O TESTÍCULOS DE BARRO

Una grafía llena de tierra y oro que,

se convierte en lodo,

de arcilla blanca,

que la hace todavía más rara o imposible,

si se mancha o puede tener vida…

Si la vida ya se sabe!…si por Ende se sabe.

Español: Grupo escultórico del Cristo de la Sa...Español: Grupo escultórico del Cristo de la Sangre. Es obra de Juan Gonzalez Moreno para el Paso Blanco de Huércal-Overa. Año 1967 (Photo credit: Wikipedia)

SI TRATO O NO TRATO

De desconsolados versos:

La gente reconoce mis  movimientos  de órbita y mente

privilegiada…en exceso o en defecto,

llego al punto angelical de niños de los pantanos,

de padres cazadores,

que siempre mantendrán,

el agua,nieve y lluvia,además de nieve y mucho frío…

….Cuando la sangre corre caliente en nuestro cuerpo,

en reposo,en la cama,cuando duermen en la noche,

del invierno,son degradaciones,

si es posible,confío en la temperatura corporal que,

mantenemos normalmente los humanos,y

nos hace dormir,con tantas ilusiones,

tantos pecados y deseos por resolver,tantos

sueños,enigmas tan difíciles incluso para el hombre…

llenos de esperanza como las estrellas,Sol y luna

lo más bello que nos ilumina el Universo.

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GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER (ESPAÑA,1836-1870) “POESÍA Y PINTURA”

Gustavo Adolfo Domínguez Bastida– (España ,1836-1870)

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Poeta español. Es una de las figuras más importantes del romanticismo y sus Rimas supusieron el punto de partida de la poesía moderna española. Nació en Sevilla, hijo de un pintor y hermano de otro, Valeriano. También él mismo practicó la pintura, pero, después de quedarse huérfano y trasladarse a Madrid, en 1854, la abandonó para dedicarse exclusivamente a la literatura. No logró tener éxito y vivió en la pobreza, colaborando en periódicos de poca categoría. Posteriormente escribió en otros más importantes, donde publicó crónicas sociales, algunas de sus Leyendas y los ensayos costumbristas Cartas desde mi celda. Obtuvo un cargo muy bien pagado, en 1864, de censor oficial de novelas. Hacia 1867 escribió sus famosas Rimas y las preparaba para su publicación, pero con la Revolución de 1868 se perdió el manuscrito y el poeta tuvo que preparar otro, en parte de memoria. Su matrimonio, con la hija de un médico, le dio tres hijos, pero se deshizo en 1868. Bécquer, que desde 1858 estaba aquejado de una grave enfermedad, probablemente tuberculosa o venérea, se trasladó a Toledo, a casa de su hermano Valeriano. Este murió en septiembre de 1870 y el poeta el 22 de diciembre, a los treinta y cuatro años.

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Las Rimas, una colección de setenta y seis poesías, publicadas al año siguiente con el título inicial de El libro de los gorriones, poseen una cualidad esencialmente musical y una aparente sencillez que contrasta con la sonoridad un tanto hueca del estilo de sus predecesores. Formalmente son poemas breves en versos asonantes, donde el mundo aparece como un conjunto confuso de formas invisibles y átomos silenciosos cargados de posibilidades armónicas que se materializan en visión o sonido gracias a la acción del poeta que une las formas con las ideas. Se refieren a la emoción de lo vivido, al recuerdo, a experiencias convertidas en sentimientos. También aparece el amor, el desengaño, el deseo de evasión, la desesperanza y la muerte. Su pureza y humildad, junto con su engañosa sencillez, suponen la -culminación de la poesía del sentimiento y de la fantasía-, en palabras de Jorge Guillén, y como dijo Luis Cernuda: -Desempeñan en nuestra poesía moderna, un papel equivalente al de Garcilaso en nuestra poesía clásica: el de crear una nueva tradición que llega a sus descendientes.-

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Un acento poético semejante y una calidad artística nada inferior, tienen las Leyendas, título con el que se agrupan todas las narraciones en prosa de Bécquer. Se publicaron originalmente en periódicos, entre 1861 y 1863, por lo que se supone que su composición fue anterior a la mayor parte de las Rimas. Son veintidós y están escritas con un estilo vaporoso, delicado y rítmico, donde abundan las descripciones, las imágenes y las sensaciones. Revelan un aspecto importante del romanticismo literario de su autor al mostrar un interés artístico y arqueológico por la edad media, con sus templos y claustros románicos o góticos, campos sombríos y calles tenebrosas, palacios y castillos. Predomina en ellas un espíritu donde se impone lo misterioso, lo sobrenatural y mágico con historias de raíz popular en muchas ocasiones, en las que la búsqueda de lo inalcanzable suele ser su argumento central. Bécquer también escribió teatro, adaptó obras dramáticas ligeras francesas e italianas. Colaboró en una gran obra editorial, Historias de los templos de España, de la que sólo apareció un volumen, en 1864. Y en sus Cartas literarias a una mujer, de 1860-61, expone sus puntos de vista con respecto a su poesía, que para él es -estética del sentimiento.- Las Rimas y las Leyendas de Bécquer continúan editándose con regularidad y, aún hoy en día, constituyen uno de los puntos de referencia capitales de la literatura moderna española.

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FUENTE: http://www.epdlp.com/escritor.php?id=1452

TEXTOS

La cueva de la mora (fragmento)

“ Frente al establecimiento de baños de Fitero, y sobre unas rocas cortadas a pico, a cuyos pies corre el río Alhama, se ven todavía los restos abandonados de un castillo árabe, célebre en los fastos gloriosos de la reconquista por haber sido teatro de grandes y memorables hazañas, así por parte de los que lo defendieron como de los que valerosamente clavaron sobre sus almenas el estandarte de la cruz. De los muros no quedan más que algunos ruinosos vestigios; las piedras de la atalaya han caído unas sobre otras al foso y lo han cegado por completo; en el patio de armas crecen zarzales y matas de jaramago; por todas partes adonde se vuelven los ojos no se ven más que arcos rotos, sillares oscuros y carcomidos; aquí un lienzo de barbacana, entre cuyas hendiduras nace la yedra; allí un torreón que aún se tiene en pie como por milagro; más allá los postes de argamasa con las anillas de hierro que sostenían el puente colgante. 

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Leyendas (fragmento)

“ -Tenéis la color quebrada; andáis mustio y sombrío. ¿Qué os sucede? Desde aquel día, que yo siempre tendré por funesto, en que llegasteis a la fuente de los Alamos en pos de la res herida, diríase que una mala bruja os ha encanijado con sus hechizos. Todas las mañanas tomáis la ballesta para enderezaros en solitario a la espesura y permanecer en ella hasta que el sol se esconde. Y cuando la noche oscurece y volvéis pálido y fatigado al castillo, en balde busco en la bandolera los despojos de la caza. ¿Qué os ocupa tan largas horas, lejos de los que más os quieren?
Mientras Iñigo hablaba, Fernando, absorto en sus ideas, sacaba maquinalmente astillas de su escaño de ébano con el cuchillo del monte.
Después de un largo silencio, el joven exclamó, como si no hubiera escuchado una palabra de su servidor: -Iñigo, tú, que eres viejo; tú, que conoces todas las guaridas del Moncayo, dime ¿has encontrado por acaso una mujer que vive entre sus rocas?
-¡Una mujer! -exclamó el montero con asombro.
-Sí -dijo el joven-; es una cosa extraña lo que me sucede, muy extraña… Creí poder aguantar ese secreto eternamente, pero no es ya posible. Voy, pues, a revelártelo… Tú me ayudarás a devanecer el misterio que envuelve a esa criatura que, al parecer, sólo para mí existe, pues nadie puede darme razón de ella… Desde el día en que llegué a la fuente de los Álamos y, atravesando sus aguas, recobré el ciervo que vuestra superstición hubiera dejado huir, se me llenó mi alma del deseo de la soledad. Tú no conoces el sitio. Mira: la fuente brota escondida en el seno de una peña y cae resbalando gota a gota por entre las verdes y flotantes hojas de las plantas que crecen entre los céspedes, y, susurrando, se alejan por entre las arenas, y forman un cauce, y luchan con los obstáculos que se oponen a su camino, y saltan, y huyen, y corren, unas veces con risas, otras con suspiros, hasta caer en un lago. En el lago caen con un rumor indescriptible. Lamentos, palabras, nombres, cantares, yo no sé lo que he oído en aquel rumor cuando me he sentado solo y febril sobre el peñasco, a cuyos pies saltan las aguas de la fuente misteriosa para estancarse en una balsa profunda, cuya inmóvil superficie apenas riza el viento de la tarde. Todo allí es grande. 

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Olas gigantes, que os rompéis bramando, de Rimas

“ Olas gigantes, que os rompéis bramando,
en las playas desiertas y remotas:
envuelto entre las sábanas de espumas,
¡llevadme con vosotras!

Ráfagas de huracán, que arrebatáis
del alto bosque las marchitas hojas:
arrastrado en el ciego torbellino,
¡llevadme con vosotras!

Nubes de tempestad, que rompe el rayo,
y en fuego ornáis las desprendidas orlas :
arrebatado entre la niebla oscura,
¡llevadme con vosotras!

Llevadme, por piedad, a donde el vértigo
con la razón me arranque la memoria…
¡Por piedad!… ¡Tengo miedo de quedarme
con mi dolor a solas! ”

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