IVANA BODROZIC (CROACIA,1982)

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IVANA BODROZIC

Escritora croata nacida en Vukovar. A la edad de nueve años abandona su pueblo natal al que debido a la guerra no volverá. Con su madre y su hermano pasa siete años en el exilio, viviendo en un hotel habitado para los refugiados, sin constancia ninguna de lo que pasó con su padre. Al final de la Guerra deCroacia y tras el descubrimiento de la fosa común en el Campo de Ovcara, cerca de Vukovar, la familia recibe noticias de que el padre fue asesinado por las fuerzas serbias junto con los demás prisioneros tras la caída de Vukovar en 1991.

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Sin embargo, hasta el día de hoy cuenta como desaparecido ya que sus restos nunca han sido identificados. Cursó estudios de Filología Croata y Filosofía en Zagreb. Su libro Primer paso a la oscuridad fue publicado en 2005, tras recibir el manuscrito el premio literario Goranov Vijenac para los poetas jóvenes. Por el mismo libro también recibió el premio Kvirin, al mejor poemario en 2005 de autores hasta 35 años. También ha publicado poesía en las revistas literarias Quorum y Vijenac, así como en el programa de radio del poeta Danijel Dragojevic, Poesía en voz alta. Su primera novela HotelZagorje(2010) en la que narra la historia del exilio y la infancia interrumpida por la guerra ha obtenido un gran éxito en su país, ganando dos de los premios literarios croatas más prestigiosos, el Kiklop y el Kocicevo. Su poesía ha sido traducida y publicada en varias antologías europeas.

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Ivana Bodrozic
El hotel Dunav

FUENTE: http://www.epdlp.com

 

“ Estos brazos tan delgados los tengo como él
a veces también me gusta emborracharme bien
como corresponde a la hija del jefe de sala del hotel
pequeña payasa, lo veía en el acto
escondida detrás de las máquinas de póquer, bien
sobornada
con el chocolate de duty free que a
Vukovar
llegó demasiado tarde
como la Cruz Roja Internacional
como la humanidad
como, en general, todo lo bueno llega con retraso
eterno
a esta parte del mundo
estos brazos tan delgados los tengo como él
no me da pena por mí
sino por, cómo podía defenderse con ellos cuando le
pegaban. 

 

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Ivana Bodrozic
La habitación 325

“ Los traductores tienen derecho
a no traducir el término
El mundo sucede alrededor de mí.
Yo vivo en un hotel
y todos los días cuando voy a la escuela
dejo la llave en recepción
en la pequeña casilla 325,
un poco más pequeña que la habitación en la que
vivimos
mi madre, mi hermano y yo,
y el televisor que un día
tal vez nos diga
dónde está mi padre.
Hasta entonces tres de todo:
camas, tazas, cucharas,
el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo,
y como cobardes compramos
tres de todo
como si ya con él
no contáramos.
Y hay un cojín para sentarse
hecho de la piel
de su chaqueta que
mi tía salvó de Vukovar,
es más o menos todo,
a mi madre nadie,
nadie
la salvará,
ella pasará años en el pequeño baño
de la habitación 325
escribiendo cartas a mi padre
que está DESAPARECIDO.
Ése es el término oficial. 

 

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¡DILES QUE NO ME MATEN!,CUENTO DE JUAN RULFO

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JUAN RULFO

CUENTO DE JUAN RULFO

FUENTE: http://zonaliteratura.com

-¡Diles que no me maten, Justino! Anda, vete a decirles eso. Que por caridad. Así diles. Diles que lo hagan por caridad.

-No puedo. Hay allí un sargento que no quiere oír hablar nada de ti.

-Haz que te oiga. Date tus mañas y dile que para sustos ya ha estado bueno. Dile que lo haga por caridad de Dios.

-No se trata de sustos. Parece que te van a matar de a de veras. Y yo ya no quiero volver allá.

-Anda otra vez. Solamente otra vez, a ver qué consigues.

-No. No tengo ganas de eso, yo soy tu hijo. Y si voy mucho con ellos, acabarán por saber quién soy y les dará por afusilarme a mí también. Es mejor dejar las cosas de este tamaño.

-Anda, Justino. Diles que tengan tantita lástima de mí. Nomás eso diles.

Justino apretó los dientes y movió la cabeza diciendo:

-No.

Y siguió sacudiendo la cabeza durante mucho rato.

Justino se levantó de la pila de piedras en que estaba sentado y caminó hasta la puerta del corral. Luego se dio vuelta para decir:

-Voy, pues. Pero si de perdida me afusilan a mí también, ¿quién cuidará de mi mujer y de los hijos?

-La Providencia, Justino. Ella se encargará de ellos. Ocúpate de ir allá y ver qué cosas haces por mí. Eso es lo que urge.

Lo habían traído de madrugada. Y ahora era ya entrada la mañana y él seguía todavía allí, amarrado a un horcón, esperando. No se podía estar quieto. Había hecho el intento de dormir un rato para apaciguarse, pero el sueño se le había ido. También se le había ido el hambre. No tenía ganas de nada. Sólo de vivir. Ahora que sabía bien a bien que lo iban a matar, le habían entrado unas ganas tan grandes de vivir como sólo las puede sentir un recién resucitado. Quién le iba a decir que volvería aquel asunto tan viejo, tan rancio, tan enterrado como creía que estaba. Aquel asunto de cuando tuvo que matar a don Lupe. No nada más por nomás, como quisieron hacerle ver los de Alima, sino porque tuvo sus razones. Él se acordaba:

Don Lupe Terreros, el dueño de la Puerta de Piedra, por más señas su compadre. Al que él, Juvencio Nava, tuvo que matar por eso; por ser el dueño de la Puerta de Piedra y que, siendo también su compadre, le negó el pasto para sus animales.

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Primero se aguantó por puro compromiso. Pero después, cuando la sequía, en que vio cómo se le morían uno tras otro sus animales hostigados por el hambre y que su compadre don Lupe seguía negándole la yerba de sus potreros, entonces fue cuando se puso a romper la cerca y a arrear la bola de animales flacos hasta las paraneras para que se hartaran de comer. Y eso no le había gustado a don Lupe, que mandó tapar otra vez la cerca para que él, Juvencio Nava, le volviera a abrir otra vez el agujero. Así, de día se tapaba el agujero y de noche se volvía a abrir, mientras el ganado estaba allí, siempre pegado a la cerca, siempre esperando; aquel ganado suyo que antes nomás se vivía oliendo el pasto sin poder probarlo.

Y él y don Lupe alegaban y volvían a alegar sin llegar a ponerse de acuerdo. Hasta que una vez don Lupe le dijo:

-Mira, Juvencio, otro animal más que metas al potrero y te lo mato.

Y él contestó:

-Mire, don Lupe, yo no tengo la culpa de que los animales busquen su acomodo. Ellos son inocentes. Ahí se lo haiga si me los mata.

“Y me mató un novillo.

“Esto pasó hace treinta y cinco años, por marzo, porque ya en abril andaba yo en el monte, corriendo del exhorto. No me valieron ni las diez vacas que le di al juez, ni el embargo de mi casa para pagarle la salida de la cárcel. Todavía después, se pagaron con lo que quedaba nomás por no perseguirme, aunque de todos modos me perseguían. Por eso me vine a vivir junto con mi hijo a este otro terrenito que yo tenía y que se nombra Palo de Venado. Y mi hijo creció y se casó con la nuera Ignacia y tuvo ya ocho hijos. Así que la cosa ya va para viejo, y según eso debería estar olvidada. Pero, según eso, no lo está.

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“Yo entonces calculé que con unos cien pesos quedaba arreglado todo. El difunto don Lupe era solo, solamente con su mujer y los dos muchachitos todavía de a gatas. Y la viuda pronto murió también dizque de pena. Y a los muchachitos se los llevaron lejos, donde unos parientes. Así que, por parte de ellos, no había que tener miedo.

“Pero los demás se atuvieron a que yo andaba exhortado y enjuiciado para asustarme y seguir robándome. Cada vez que llegaba alguien al pueblo me avisaban:

“-Por ahí andan unos fureños, Juvencio.

“Y yo echaba pal monte, entreverándome entre los madroños y pasándome los días comiendo verdolagas. A veces tenía que salir a la media noche, como si me fueran correteando los perros. Eso duró toda la vida . No fue un año ni dos. Fue toda la vida.”

Y ahora habían ido por él, cuando no esperaba ya a nadie, confiado en el olvido en que lo tenía la gente; creyendo que al menos sus últimos días los pasaría tranquilos. “Al menos esto -pensó- conseguiré con estar viejo. Me dejarán en paz”.

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Se había dado a esta esperanza por entero. Por eso era que le costaba trabajo imaginar morir así, de repente, a estas alturas de su vida, después de tanto pelear para librarse de la muerte; de haberse pasado su mejor tiempo tirando de un lado para otro arrastrado por los sobresaltos y cuando su cuerpo había acabado por ser un puro pellejo correosocurtido por los malos días en que tuvo que andar escondiéndose de todos.

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Por si acaso, ¿no había dejado hasta que se le fuera su mujer? Aquel día en que amaneció con la nueva de que su mujer se le había ido, ni siquiera le pasó por la cabeza la intención de salir a buscarla. Dejó que se fuera sin indagar para nada ni con quién ni para dónde, con tal de no bajar al pueblo. Dejó que se le fuera como se le había ido todo lo demás, sin meter las manos. Ya lo único que le quedaba para cuidar era la vida, y ésta la conservaría a como diera lugar. No podía dejar que lo mataran. No podía. Mucho menos ahora.

Pero para eso lo habían traído de allá, de Palo de Venado. No necesitaron amarrarlo para que los siguiera. Él anduvo solo, únicamente maniatado por el miedo. Ellos se dieron cuenta de que no podía correr con aquel cuerpo viejo, con aquellas piernas flacas como sicuas secas, acalambradas por el miedo de morir. Porque a eso iba. A morir. Se lo dijeron.

Desde entonces lo supo. Comenzó a sentir esa comezón en el estómago que le llegaba de pronto siempre que veía de cerca la muerte y que le sacaba el ansia por los ojos, y que le hinchaba la boca con aquellos buches de agua agria que tenía que tragarse sin querer. Y esa cosa que le hacía los pies pesados mientras su cabeza se le ablandaba y el corazón le pegaba con todas sus fuerzas en las costillas. No, no podía acostumbrarse a la idea de que lo mataran.

Tenía que haber alguna esperanza. En algún lugar podría aún quedar alguna esperanza. Tal vez ellos se hubieran equivocado. Quizá buscaban a otro Juvencio Nava y no al Juvencio Nava que era él.

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Caminó entre aquellos hombres en silencio, con los brazos caídos. La madrugada era oscura, sin estrellas. El viento soplaba despacio, se llevaba la tierra seca y traía más, llena de ese olor como de orines que tiene el polvo de los caminos.

Sus ojos, que se habían apenuscado con los años, venían viendo la tierra, aquí, debajo de sus pies, a pesar de la oscuridad. Allí en la tierra estaba toda su vida. Sesenta años de vivir sobre de ella, de encerrarla entre sus manos, de haberla probado como se prueba el sabor de la carne. Se vino largo rato desmenuzándola con los ojos, saboreando cada pedazo como si fuera el último, sabiendo casi que sería el último.

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Luego, como queriendo decir algo, miraba a los hombres que iban junto a él. Iba a decirles que lo soltaran, que lo dejaran que se fuera: “Yo no le he hecho daño a nadie, muchachos”, iba a decirles, pero se quedaba callado. “Más adelantito se los diré”, pensaba. Y sólo los veía. Podía hasta imaginar que eran sus amigos; pero no quería hacerlo. No lo eran. No sabía quiénes eran. Los veía a su lado ladeándose y agachándose de vez en cuando para ver por dónde seguía el camino.

Los había visto por primera vez al pardear de la tarde, en esa hora desteñida en que todo parece chamuscado. Habían atravesado los surcos pisando la milpa tierna. Y él había bajado a eso: a decirles que allí estaba comenzando a crecer la milpa. Pero ellos no se detuvieron.

Los había visto con tiempo. Siempre tuvo la suerte de ver con tiempo todo. Pudo haberse escondido, caminar unas cuantas horas por el cerro mientras ellos se iban y después volver a bajar. Al fin y al cabo la milpa no se lograría de ningún modo. Ya era tiempo de que hubieran venido las aguas y las aguas no aparecían y la milpa comenzaba a marchitarse. No tardaría en estar seca del todo.

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Así que ni valía la pena de haber bajado; haberse metido entre aquellos hombres como en un agujero, para ya no volver a salir.

Y ahora seguía junto a ellos, aguantándose las ganas de decirles que lo soltaran. No les veía la cara; sólo veía los bultos que se repegaban o se separaban de él. De manera que cuando se puso a hablar, no supo si lo habían oído. Dijo:

-Yo nunca le he hecho daño a nadie -eso dijo. Pero nada cambió. Ninguno de los bultos pareció darse cuenta. Las caras no se volvieron a verlo. Siguieron igual, como si hubieran venido dormidos.

Entonces pensó que no tenía nada más que decir, que tendría que buscar la esperanza en algún otro lado. Dejó caer otra vez los brazos y entró en las primeras casas del pueblo en medio de aquellos cuatro hombres oscurecidos por el color negro de la noche.

-Mi coronel, aquí está el hombre.

Se habían detenido delante del boquete de la puerta. Él, con el sombrero en la mano, por respeto, esperando ver salir a alguien. Pero sólo salió la voz:

-¿Cuál hombre? -preguntaron.

-El de Palo de Venado, mi coronel. El que usted nos mandó a traer.

-Pregúntale que si ha vivido alguna vez en Alima -volvió a decir la voz de allá adentro.

-¡Ey, tú! ¿Que si has habitado en Alima? -repitió la pregunta el sargento que estaba frente a él.

-Sí. Dile al coronel que de allá mismo soy. Y que allí he vivido hasta hace poco.

-Pregúntale que si conoció a Guadalupe Terreros.

-Que dizque si conociste a Guadalupe Terreros.

-¿A don Lupe? Sí. Dile que sí lo conocí. Ya murió.

Entonces la voz de allá adentro cambió de tono:

-Ya sé que murió -dijo-. Y siguió hablando como si platicara con alguien allá, al otro lado de la pared de carrizos:

-Guadalupe Terreros era mi padre. Cuando crecí y lo busqué me dijeron que estaba muerto. Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta. Con nosotros, eso pasó.

“Luego supe que lo habían matado a machetazos, clavándole después una pica de buey en el estómago. Me contaron que duró más de dos días perdido y que, cuando lo encontraron tirado en un arroyo, todavía estaba agonizando y pidiendo el encargo de que le cuidaran a su familia.

“Esto, con el tiempo, parece olvidarse. Uno trata de olvidarlo. Lo que no se olvida es llegar a saber que el que hizo aquello está aún vivo, alimentando su alma podrida con la ilusión de la vida eterna. No podría perdonar a ése, aunque no lo conozco; pero el hecho de que se haya puesto en el lugar donde yo sé que está, me da ánimos para acabar con él. No puedo perdonarle que siga viviendo. No debía haber nacido nunca”.

Desde acá, desde fuera, se oyó bien claro cuando dijo. Después ordenó:

-¡Llévenselo y amárrenlo un rato, para que padezca, y luego fusílenlo!

-¡Mírame, coronel! -pidió él-. Ya no valgo nada. No tardaré en morirme solito, derrengado de viejo. ¡No me mates…!

-¡Llévenselo! -volvió a decir la voz de adentro.

-…Ya he pagado, coronel. He pagado muchas veces. Todo me lo quitaron. Me castigaron de muchos modos. Me he pasado cosa de cuarenta años escondido como un apestado, siempre con el pálpito de que en cualquier rato me matarían. No merezco morir así, coronel. Déjame que, al menos, el Señor me perdone. ¡No me mates! ¡Diles que no me maten!.

Estaba allí, como si lo hubieran golpeado, sacudiendo su sombrero contra la tierra. Gritando.

En seguida la voz de allá adentro dijo:

-Amárrenlo y denle algo de beber hasta que se emborrache para que no le duelan los tiros.

Ahora, por fin, se había apaciguado. Estaba allí arrinconado al pie del horcón. Había venido su hijo Justino y su hijo Justino se había ido y había vuelto y ahora otra vez venía.

Lo echó encima del burro. Lo apretaló bien apretado al aparejo para que no se fuese a caer por el camino. Le metió su cabeza dentro de un costal para que no diera mala impresión. Y luego le hizo pelos al burro y se fueron, arrebiatados, de prisa, para llegar a Palo de Venado todavía con tiempo para arreglar el velorio del difunto.

-Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron.

English: Photography made by Lupe for publishi...English: Photography made by Lupe for publishing purpose. Português: Fotografia feita por Lupe para divulgação do artista (Photo credit: Wikipedia)

Juvencio ValleJuvencio Valle (Photo credit: Wikipedia)

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POEMAS,AMORES,POLÍTICA Y FRAGMENTOS LITERARIOS

LUIS DE GÓNGORA

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MANUEL MACHADO

Adelfos (a Miguel de Unamuno), de Alma

“ Yo, soy como las gentes que a mi tierra vinieron
-soy de la raza mora, vieja amiga del Sol-,
que todo lo ganaron y todo, lo perdieron.
Tengo el alma de nardo del árabe español.
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer…
Mi ideal es tenderme, sin ilusión ninguna…
De cuando en cuando, un beso y un nombre de mujer,
En mi alma, hermana de la tarde, no hay contornos…,
y la rosa simbólica de mi única pasión
es una flor que nace en tierras ignoradas
y que no tiene aroma, ni forma, ni color.
Besos, ¡pero no darlos! Gloria…, ¡la que me deben!
¡Que todo como un aura se venga para mí!
Que las olas me traigan y las olas me lleven,
y que jamás me obliguen el camino a elegir.
¡Ambición!, no la tengo, ¡Amor!, no lo he sentido.
No ardí nunca en un fuego de fe ni gratitud.
Un vago afán de arte tuve… Ya lo he perdido.
Ni el vicio me seduce, ni adoro la virtud,
De mi alta aristocracia, dudar jamás se pudo,
No se ganan, se heredan, elegancia y blasón…
Pero el lema de casa, el mote del escudo,
es una nube vaga que eclipsa un vano sol,
Nada es pido. Ni os amo, ni os odio, Con dejarme,
lo que hago por vosotros, hacer podéis por mí…
¡Que la vida se tome la pena de matarme,
ya que yo no me tomo la pena de vivir!…
Mi voluntad se ha muerto una noche de luna
en que era muy hermoso no pensar ni querer…
Da cuando en cuando un beso, sin ilusión ninguna,
¡El beso generoso que no he de devolver! 

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Español: Monumento a don Miguel de Unamuno de Salamanca (Photo credit: Wikipedia)

Español: Monumento a don Miguel de Unamuno de Salamanca (Photo credit: Wikipedia)

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GEORGE ELIOT

Adam Bede (fragmento)

“ Su mente ofrecía la curiosa combinación de humillarse en la región del misterio y de ser muy activa, fría y razonable en la del conocimiento.
(…)
Cuando llega la muerte, la gran reconciliadora, jamás nos arrepentimos de nuestra ternura, sino de nuestra severidad. 

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GERARDO DIEGO

Ahogo

“ Déjame hacer un árbol con tus trenzas.

Mañana me hallarán ahorcado
en el nudo celeste de tus venas.

Se va a casar la novia
del marinerito.

Haré una gran pajarita
con sus cartas cruzadas.
Y luego romperé
la luna de una pedrada.
Neurastenia, dice el doctor.

Gulliver
ha hundido todos sus navíos.

Codicilo: dejo a mi novia
un puñal y una carcajada. ”

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GERARDO DIEGO

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PICASSO

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Español: Foto del Convento de Santa Úrsula de Salamanca. En primer plano la Discoteca Camelot, en segundo la Torre del Convento y frente a ella la estatua en honor a Miguel de Unamuno. (Photo credit: Wikipedia)

Español: Foto del Convento de Santa Úrsula de Salamanca. En primer plano la Discoteca Camelot, en segundo la Torre del Convento y frente a ella la estatua en honor a Miguel de Unamuno. (Photo credit: Wikipedia)

PAUL ELUARD

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Al alba te amo

“ Al alba te amo tengo toda la noche en las venas
Toda la noche te he contemplado
Tengo que adivinarlo todo me siento seguro en
las tinieblas
Ellas me conceden el poder
De envolverte
De sacudirte deseo de vivir
en el seno de mi inmovilidad
El poder de revelarte
De liberarte de perderte
Lama invisible de día.

Si te vas la puerta se abre hacia el día
Si te vas la puerta se abre hacia mí mismo,
y por primera vez
deseándonos sólo
el uno al otro. ”

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Banderas homenaje a Unamuno (Photo credit: Wikipedia)

Banderas homenaje a Unamuno (Photo credit: Wikipedia)

ALVARO CUNQUEIRO

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Al otro lado de las montañas

FUENTE: http://www.epdlp.com

 

“ Alguien dijo que había ciudades para soñar
al otro lado de las montañas.
No dijo si estaban suspendidas en el aire,
sumergidas en las lagunas,
o perdidas en el corazón del bosque.
Los que allá fueron nada encontraron,
ni altas torres ni jardines
ni mujeres hilando en el atrio,
ni un muchacho aprendiendo a tocar la gaita.
Solo yo traje algo para seguir soñando
algo visto y no visto en la niebla de la mañana,
algo que era una flor o un mirlo de oro
o un pie descalzo de mujer,
un sueño de otro que se ponía a dormir en mi,
echado en mis ojos,
pidiéndome que lo soñase mas allá de las montañas,
donde no hay ciudades para soñar.
Y ahora mi oficio es soñar, y no se
si soy yo quien sueño, o es que por mi sueñan
campos, miradas azules, palomas que juegan con un niño,
o una mano pequeña y fría que me acaricia el corazón.

English: First edition title pageEnglish: First edition title page (Photo credit: Wikipedia)

RAFAEL SÁNCHEZ FERLOSIO

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Alfanhuí (fragmento)

“ El otro lado de las cosas: el campo ardiente; las lomas sucesivas como lomos de animales cansados, la rueda de buitres amenazante; la sombra paulatina; la parda, esquiva y felina oscuridad que lo sume todo en acecho de alimañas, con sigilo de zarpas, de garras y de dientes escondidos, en una noche olfativa, voraz y sanguinaria que toma el relevo de la tortura implacable del sol, que aplasta la tierra como un pie gigantesco, que ciega la mirada con su luz ultrametálica, y que hiere el suelo en saetas de polvo encendido. 

DORIS LESSING

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Alfred y Emily (fragmento)

“ Los soles de los largos principios de verano del siglo pasado sólo presagiaban paz y abundancia, por no hablar de la prosperidad y la felicidad. Nadie recordaba nada de esos días de estío cuando el sol siempre brillaba. Un millar de memorias y novelas afirmó que esto era así, y por eso puedo asegurar que en esa tarde de sábado de 1902, en el pueblo de Longerfield, lucía una tarde espléndida. La ocasión fue la celebración anual de la Allied Essex Suffolk, y el lugar era un vasto campo prestado cada año para la ocasión por el granjero Redway.
Hay diferentes enfoques acerca de la actividad reinante. Al final del campo, los niños jugaban. Una larga mesa de caballetes cargada de todo tipo de viandas estaba bajo unos robles. El escenario principal era un partido de cricket, y alrededor de las figuras vestidas de blanco lustrado se sentaban la mayor parte de los espectadores. Toda la escena estaba a punto de ser absorbida por las sombras de los olmos grandes que dividían el campo desde el lado donde habían sido expulsadas las vacas. Los jugadores se arremolinaban con afán en medio del polvo, conscientes de que todas las miradas estaban depositadas sobre ellos. 

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JOHN LONDON – JOHN GRIFFITH – (EE.UU,1876-1916)

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JACK LONDON

Jack London, probablemente nacido como John Griffith Chaney (12 de enero de 1876 – 22 de noviembre de 1916),1 2 3 fue un escritor estadounidense, autor de Colmillo Blanco,The Call of the Wild (traducida en español como La llamada de lo salvaje[cita requerida] y La llamada de la selva), y otros cincuenta libros.

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                                                                                                                                                                                                                                                              EL JOVEN JACK LONDON
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Antecedentes personales

Clarice Stasz y otros biógrafos creen que el padre biológico de Jack London fue el astrólogo William Chaney.4 Chaney fue un personaje distinguido de la astrología; según Stasz: “Desde el punto de vista de los astrólogos más serios de hoy, Chaney es una gran figura que ha cambiado la práctica de la charlatanería hacia un método más riguroso”.

Jack London no supo de la supuesta paternidad de Chaney hasta su madurez. En 1897 le escribió a Chaney y recibió una carta de él donde indicaba: “Nunca contraje matrimonio con Flora Wellman”, y que era “impotente” durante el periodo que vivieron juntos; por lo tanto, “no puedo ser tu padre”.

Se desconoce si el matrimonio fue legalizado. La mayoría de los documentos civiles de San Francisco fueron destruidos en el terremoto de 1906. Por la misma razón, no se sabe con certeza el nombre que aparecía en el certificado de nacimiento. Stasz aclara que en sus memorias Chaney se refiere a la madre de Jack London, Flora Wellman, como “esposa”. Stasz también hace hincapié en un anuncio en el cual Flora se refiere a sí misma como “Florence Wellman Chaney”.

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                                                                                                                                                                                                                                                                        ESCARLET 

Primeros años

Jack London nació en San Francisco (California). Esencialmente se autoeducó, proceso que llevó a cabo en la biblioteca pública de la ciudad leyendo libros. En 1883 encontró y leyó la novela Signa de la escritora Ouida, que relata cómo un joven campesino italiano sin estudios escolares alcanza fama como compositor de óperaLondon le atribuyó a este libro la inspiración para comenzar su labor literaria.5

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GOLETA SOPHIA

En 1893, se embarcó en la goleta Sophia Sutherland, que partía a la costa de Japón. Cuando regresó, el país estaba inmerso en el pánico de 1893 y Oakland azotado por disturbios laborales. Después de trabajos agotadores en un molino de yute y en una central eléctrica del ferrocarril, en 1894 se unió a la Kelly’s industrial army, una marcha de desempleados en protesta a Washington, y comenzó su vida de vagabundo.

En 1894, pasó treinta días en la penitenciaría de Erie County en Buffalo (Nueva York) por vagabundeo. En The Road, escribió:

La manipulación del hombre fue simplemente uno de los menores horrores no aptos de mención, para evitar ofensas morales, de la penitenciaría de Erie County. Digo que no es ‘apto de mención’; y en justicia debo decir también ‘inconcebible’. Eran inconcebibles para mi hasta que las ví, y no era un jovencito con respecto a la vida y los tremendos abismos de la degradación humana. Se requeriría de una caída en picado considerable para alcanzar lo más bajo de la penitenciaría de Erie County, y lo hago pero rozo suave y chistosamente lo superficial de las cosas tal como las vi allí.

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Después de varias experiencias como vagabundo y marinero, London regresó a Oakland, donde acudió a la Oakland High School, contribuyendo con varios artículos para la revista de la secundaria, The Aegis. Su primera publicación fue “Typhoon off the coast of Japan”, donde relató sus experiencias como marino.

FUENTE: http://es.wikipedia.org

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Escritor estadounidense que combina en su obra el más profundo realismo con los sentimientos humanitarios y el pesimismo. John Griffith London nació en San Francisco hijo de un astrólogo ambulante, al que no conoció, y de una espiritista que se casó con Yack London meses después del nacimiento de su hijo. Completó sus estudios de bachillerato mientras realizaba diversos trabajos. En 1897 y 1898 viajó a Alaska, empujado por la corriente de la fiebre del oro. Antes había sido marino, pescador, e incluso contrabandista. De regreso a San Francisco comenzó a relatar sus experiencias. En 1900 publicó una colección de relatos titulada El hijo del lobo que le proporcionó un gran éxito popular. Publicó más de 50 libros que le supusieron grandes ingresos pero que dilapidó en viajes y alcohol. Fue corresponsal de guerra y vivió dos matrimonios tormentosos. Se suicidó a la edad de 40 años. De ideas socialistas y siempre del lado de los trabajadores, London fue militante comunista e incluso agitador político. Pero, autodidacta como era, las lecturas del filósofo alemán Nietzsche le llevaron a formular que el individuo debe alzarse frente a las masas y las adversidades. Esta contradicción individualidad-colectividad está presente en su obra. Su tesis general es la de que el ser humano no es bueno por naturaleza, y sólo los fuertes consiguen alzarse en la vida que es dura; estos seres serán los que pongan los cimientos para una sociedad más justa. Muchos de sus relatos, entre los que destaca su obra maestra, La llamada de la selva (1903), hablan de la vuelta de un ser civilizado a su estado primitivo, y la lucha por la supervivencia. Su estilo, brutal, vivo y apasionante, le hizo enormemente famoso fuera de su país. Sus novelas se han traducido a numerosas lenguas. Entre sus principales obras cabe mencionar Los de abajo (1903), sobre la vida de los pobres en Londres; El lobo de mar(1904), una novela basada en sus experiencias como cazador de focas; Colmillo blanco (1906) un libro pesimista sobre la crueldad, la hegemonía de los más fuertes y la lucha por la libertad. John Barleycorn (1913), un relato autobiográfico sobre su batalla personal contra el alcoholismo, y El vagabundo de las estrellas (1915), una serie de historias relacionadas entre sí sobre el tema de la reencarnación.

FUENTE: http://www.epdlp.com

English: Elizabeth "Bessie" Maddern ...English: Elizabeth “Bessie” Maddern London, first wife of American author Jack London, with children Joan (b. 1901) and Bessie “Becky” (b. 1902) London (Photo credit: Wikipedia)

TEXTOS:

JACK LONDON

El burlado (fragmento)

“ Era el final, Subienkov había recorrido un largo camino de horror y amargura, como una paloma que volvía a casa, hacia las capitales de Europa y aquí, mas lejos que nunca, en la América rusa, acababa el sendero. Estaba sentado en la nieve, con los brazos atados a la espalda, esperando la tortura. Miro con curiosidad a un enorme cosaco, tumbado en la nieve, gimiendo de dolor, que tenia ante él. Los hombres habían acabado con el gigante y se lo entregaron a las mujeres. Los gritos del hombre atestiguaban que las excedían en crueldad a los hombres. Subienkov miro y se estremeció. No tenia miedo a morir. Había arriesgado demasiado su vida, en el duro camino que iba desde Varsovia a Nulato, para estremecerse ante el simple hecho de morir. Pero se oponía a la tortura. Ofendía su espíritu. Y esa ofensa, a su vez, no se debía al dolor que tenia que soportar, sino al triste espectáculo que el dolor haría de él.
(…)
Sin duda, en los comienzos del mundo estaba escrito este final, para él, tan fino y sensible, con los nervios a flor de piel, que era un soñador, un poeta, un artista. Antes de que nadie imaginara su existencia, se sentencio que él palpitante manojo de sensibilidad que lo constituía seria condenado a vivir en una brutalidad cruda y aullante, y a morir en esta lejana tierra de la noche, en este oscuro lugar, mas allá de los últimos confines del mundo.

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JACK LONDON

El diente de la ballena (fragmento)

“ Levantó la maza sobre la cabeza del misionero, asiéndola con las dos manos. Narau, que estaba escondido, oyó el golpe del mazo contra la cabeza y se estremeció intensamente. Después, la salvaje y fúnebre sinfonía volvía a resonar en las montañas, y comprendió Narau que su amado maestro había muerto y que su cuerpo era arrastrado a la hoguera para ser condimentado. Narau gemía angustiado. Las palabras de la canción salvaje eran ciertas. Él era el cobarde; ya no le restaba más que huir, correr. 

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JACK LONDON

El hijo del lobo (fragmento)

“ Ah Cho no entendía el francés. Sentado en la sala abarrotada de gente, cansado y aburrido, escuchaba aquella lengua incesante y explosiva que articulaban un oficial tras otro. Un inagotable parloteo y nada más era a oídos de Ah Cho, quien se maravillaba ante la estupidez de aquellos franceses que tanto tiempo empleaban en investigar quién era el asesino de Chung Ga y ni aun así podían descubrirlo. Los quinientos coolies de la plantación sabían que Ah San era el autor del crimen, y los franceses ni siquiera le habían detenido. Cierto que todos los coolies habían pactado secretamente no prestar testimonio los unos contra los otros, pero el caso era tan sencillo que no entendían cómo los franceses no habían descubierto que Ah San era el hombre que buscaban. Muy estúpidos tenían que ser. 

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JACK LONDON

El vagabundo de las estrellas (fragmento)

“ Durante toda mi vida he tenido conciencia de otros tiempos y de otros lugares. He sido consciente de la existencia de otras personas en mi interior. Y créanme, lectores, lo mismo les ha sucedido a ustedes. Regresen mentalmente a su niñez, y recordarán esta conciencia de la que hablo como una experiencia propia de la infancia. En aquel momento no habían cobrado una forma fija, no habían cristalizado; eran aún plásticos, un alma fluctuante, una conciencia y una identidad en proceso de formación, de formación —¡ay!— y de olvido.
Han olvidado muchas cosas, queridos lectores, y, aun así, al leer estas líneas, recuerdan vagamente las brumosas visiones de otros tiempos y de otros lugares que presenciaron con ojos infantiles; hoy les parecen sueños. Sin embargo, aun siendo sueños, por tanto, ya soñados, ¿de dónde surge su materia? Nuestros sueños se componen de una grotesca mezcla de cosas ya conocidas. La esencia de nuestros sueños más puros es la esencia de nuestra experiencia. Cuando ustedes eran tan sólo niños soñaron que caían desde grandes alturas; soñaron que volaban por el aire como vuelan los seres alados; les acosaron arañas de innumerables patas y demás criaturas salidas del fango; oyeron otras voces, vieron otras caras inquietantemente familiares, y contemplaron amaneceres y ocasos distintos a los que hoy, al mirar atrás, saben que alguna vez contemplaron. 

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JACK LONDON

La llamada de la selva (fragmento)

“ Hay un éxtasis que señala la cúspide de la vida, más allá de la cual la vida no puede elevarse. Pero la paradoja de la vida es tal que ese éxtasis se presenta cuando uno está vivo, y se presenta como un olvido total de que se está vivo. Ese éxtasis, ese olvido de la existencia, alcanza al artista, convirtiéndolo en una llama de pasión. Alcanza al soldado, que en el ardor de la batalla ni pide ni da tregua, y alcanzó a Buck que corría al frente de la jauría lanzando el atávico grito de los lobos y pugnando por atrapar la presa que huía a la luz de la luna. Estaba surcando los abismos de su especie y de las generaciones más remotas, estaba retornando al seno del Tiempo. Estaba dominado por el puro éxtasis de la vida, por la oleada de la existencia, por el goce perfecto de cada músculo, de cada articulación, de cada nervio, y todo era alborozo y delirio, expresión en sí misma del movimiento que lo hacía correr triunfante bajo la luz de las estrellas y sobre la materia inerte y helada. 

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DELMIRA AGUSTINI (URUGUAY,1886-1914)

DELMIRA AGUSTINI

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Escritora uruguaya; su corta vida transcurrió en Montevideo, alterada, sobre todo, por los avatares y el final dramático de su peripecia sentimental: su pasión por Enrique Reyes, el matrimonio entre ambos, la separación, el divorcio y su asesinato a manos del antiguo marido, convertido ahora en amante. Eso no impidió a la Nena, ése era el apodo familiar, desarrollar una obra poética notable, que contó con la aprobación elogiosa de sus contemporáneos. En El libro blanco (Frágil) de 1907 era evidente su deuda con los gustos y el lenguaje del modernismo, aunque algunos poemas ya trataban de conseguir una expresión lírica original, más adecuada a sus apasionadas vivencias personales. La logró en Cantos de la mañana (1910), y en Los cálices vacíos (1913), donde su erotismo conjuga con acierto el sueño y la vigilia, la pasión exaltada y el pesimismo, los sentimientos del amor y de la muerte. Algunos poemas más se recogieron en sus Obras completas, editadas en 1924 en dos tomos: El rosario de Eros y Los astros del abismo.

FUENTE: http://www.epdlp.com

 

Visión, de Los cálices vacíos¿Acaso fue en un marco de ilusión, en el profundo espejo del deseo, o fue divina y simplemente en vida que yo te vi velar mi sueño la otra noche? En mi alcoba agrandada de soledad y miedo, taciturno a mi lado apareciste como un hongo gigante, muerto y vivo, brotado en los rincones de la noche húmedos de silencio, y engrasados de sombra y soledad. Te inclinabas a mí supremamente, como a la copa de cristal de un lago sobre el mantel de fuego del desierto; te inclinabas a mí, como un enfermo de la vida a los opios infalibles y a las vendas de piedra de la Muerte; te inclinabas a mí como el creyente a la oblea de cielo de la hostia… gota de nieve con sabor de estrellas que alimenta los lirios de la Carne, chispa de Dios que estrella los espíritus. Te inclinabas a mí como el gran sauce de la Melancolía a las hondas lagunas del silencio; te inclinabas a mí de mármol del Orgullo, minada por un monstruo de tristeza, a la hermana solemne de su sombra… te inclinabas a mí como si fuera mi cuerpo la inicial de tu destino en la página oscura de mi lecho; te inclinabas a mí como al milagro de una ventana abierta al más allá ¡Y te inclinabas más que todo eso! Y era mi mirada una culebra apuntada entre zarzas de pestañas, al cisne reverente de tu cuerpo. Y era mi deseo una culebra glisando entre los riscos de la sombra ¡a la estatua de lirios de tu cuerpo! Tú te inclinabas más y más…y tanto, y tanto te inclinaste, que mis flores eróticas son dobles, y mi estrella es más grande desde entonces. Toda tu vida se imprimió en mi vida… Yo esperaba suspensa el aletazo del abrazo magnífico; un abrazo de cuatro brazos que la gloria viste de fiebre y de milagro, será un vuelo! Y pueden ser los hechizados brazos cuatro raíces de una raza nueva. Y esperaba suspensa el aletazo del abrazo magnífico… ¡y cuando te abrí los ojos como un alma, y vi que te hacías hacia atrás y te envolvías en yo no sé qué pliegue inmenso de la sombra!  

El Poder de la Palabra epdlp.com

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POETA/JOSÉ MARÍA MEDINA ESTEBAN

INTRODUCCIÓN

Church of San Miguel, built in the XII century.
Church of San Miguel, built in the XII century. (Photo credit: Wikipedia)

Church of San Miguel, built in the XII century. (Photo credit: Wikipedia)

English: Puerta de Herreros, en Almazán (Soria...
English: Puerta de Herreros, en Almazán (Soria, España) (Photo credit: Wikipedia)

English: Puerta de Herreros, en Almazán (Soria, España) (Photo credit: Wikipedia)

José María Medina Esteban,nació en Almazán (Soria) en el año 1961,en casa,en un sistema de enseñanza y educación deplorables,con un maestro de escuela de los que había antiguamente,que sometía a base de castigos y duras evaluaciones mensuales.

Hasta los primeros 12 años que sus padres regresaron a Soría,ya para vivir y seguir estudiando,toda la adolescencia y parte de la  juventud.

José María,nació con problemas psicológicos que se acrecentaron durante toda la infancia,sin grandes ayudas médicas,por su época vivida,siguió más o menos normal,como cualquier otro,felizmente aunque con graves problemas,empezó haciendo viajes a

Madrid,donde se matriculó, en la universidad de ciencias de la información,en los años 80…

ComoComo (Photo credit: Axel V)

ALGUNOS POEMAS DE JOSÉ MARÍA MEDINA

EL INDÓMITO

La verdadera visión de uno mismo

es una auténtica humildad

por carecer de medios consistentes

totalmente y que se pueda estar satisfecho

cuando se trata de valores,además…

recuerdos de la infancia,en el pueblo de Dios,

los revolcones en ciertas islas fundadas

en demasía por mi,dados los años y días

que luego hicieron meya, por recuerdos y actitudes

pronunciadas,poco valoradas pero indeterminantes,

una época que defino anglosajona por contacto tétrico

sexual que me desdibuja mis lados faciales perdidos,

que sólo es espejo figura y me devuelve con creces.

Como adolescentemente surgió,acepto y olvido muchos años,

pero ya me voy acordando con razón de la felicidad,

que será denegada,trucada y blasfemada a través de media vida,

me espera la casa entretenidamente,que es lo máximo,

sin definir nunca siempre tengo dolores,manías hechas,

horribles depresiones,dogma y poeta definen una fe,

sólo creo en Dios y en mi con fortuna y vida en disoluto…

…salgo como de un ascensor con fe y voluntad necesarias,

con las llaves abro la puerta,contento,ahí está mi vida encerrada,

voy a descansar del mundo mundial.

English: Puerta de la Villa, en Almazán (Soria)
English: Puerta de la Villa, en Almazán (Soria) (Photo credit: Wikipedia)

English: Puerta de la Villa, en Almazán (Soria) (Photo credit: Wikipedia)

“VENCISTE MUJER CON NO DEJARTE VENCER”

Aun veo mi mesilla de noche

en este trucaje de recuerdos y sentimientos;el tiempo,

hoy no pasa,es corto,me veo,y lo cura todo,

en mi habitación siendo un niño,ya oliendo colonias de mujer,

cabalgando en un campo de flores,sumergidos sueños,

para llenarme yo también del perfume prohibido incesante,

de esta prueba oftalmática y cognitivamente enfermo esquizofrénico…

…Si,si me dejas,siempre me acuerdo de madre,su forma,

todavía viva,ejercito mentalmente su ausencia,

para cuando no esté con ella,la mujer perfecta.

A las mujeres las deshecho e insulto,

ocasionaron una paranoia y persecución en mi historia viva!,y ahora,

en estos días puedo acordarme mucho de ti…princesa,

que venciste como mujer,por no dejarte vencer…

…Aunque no se nada de ti,si ya has muerto,como pedías mi amor,

sólo tenía unas cartas de amistad y el perfume que se disipaba

como mi rasa y buena inteligencia que no provoca a los cánones poéticos.

Sin más explicación guardé sus perfúmenes de niña,

que ya quería hacer mía,pero no bebí de sus aguas transparentes,

y un día más, nos hicimos mucho daño,

remembranza para curarnos,debiéndote al menos la vivencia,

que podía haber sido otra,con otra temática y otro cáliz,sin pecado.

Español: Paciencias de Almazán (Soria)Español: Paciencias de Almazán (Soria) (Photo credit: Wikipedia)

ES UNA LOCURA VIVIR COMO UN POBRE

Se aproxima el verso en la frase,

“es una locura vivir como un pobre para luego morir siendo rico”.

…La haría mía…la pobre,las más pobres,las hijas…

…la mujer que nunca tuve,ni tendré,de ninguna de las armonías,

que ni siquiera aprendería de una sola yo quisiera.

Y aun siendo hombre sabio que quiero estar en esta vida,

por sus grandes felicidades y vivencias…

vuelvo a ella para comparar mi honor y mi horror,

ya vividos en pesadillas del sueño y Dios.

Una mujer mejor que yo,no existe,es así la vida…

¿La encontraré en el fin del mundo?,

gritándoles en presencia de todos que aparezca,

sólo para ver cómo me siento,una y otra vez,en la silla me sientan.

Unos pecados me interrogan hoy en día,sin hacer caso omiso,

los tuve esta noche pasada  de sueño reparador,de un perturbado soñador,

y es llamada definitivamente una violación…

Me doy cuenta de toda violencia,si,

cargaría la mente y el alma de sueños violentos,

para todos los que violamos o hemos sido violados en sueños,

pesadillas insufribles del hoy y del mañana de un ayer todavía bello.

En qué medida y además con qué talento acasionamos  un daño

en la medida de su soledad,pues como decía Walter Savage: “La soledad

es la sala de audiencias de Dios”.Yo soy en cierta medida culpable,

pero bueno,me están juzgando por amarte de cierta manera.

English: Antiguo Convento de los Mercedarios, ...English: Antiguo Convento de los Mercedarios, en Almazán (Soria) (Photo credit: Wikipedia)

¡MELANCOLÍA O NO!

Mi dicha y mi tristeza es la melancolía,

si alguna vez ya te besé como puta y…

eras niña,lo hice malamente para ayudarme a andar,

por viejos y alucinantes caminos.

Nunca me llevé a bien con nadie,

tenía en mente tus labios,y tu pequeña boca,

y sólo esto me hizo odiar a todas  y a ti te amé con grandes obstáculos,

que yo de niño,ya rebelde andaba,

y esa visicitud vuelvo a recordarte sumisa como una loba.

Finalmente juzgando los hechos

todo volverá a nuestra existencia

que está siempre la vida buena y la perturbada

por el hombre que tiene que odiar,matar,envidiar

hasta un final;hasta que…,el sepulturero nos enterrará,

pero eso si,en ataúdes diferentes,gracias a Dios,padre nuestro!!.

Como ama una MujerComo ama una Mujer (Photo credit: Wikipedia)

English: Nave central y cabecera de la iglesia...
English: Nave central y cabecera de la iglesia de San Miguel de Almazán (provincia de Soria, España) (Photo credit: Wikipedia)
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comocomo (Photo credit: Fernando Stankuns)

EL ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA.AUTOR ANÓNIMO

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EL ABENCERRAJE Y LA HERMOSA JARIFA

AUTOR ANÓNIMO

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Flor de romances, escogida entre los de Abindarráez, Jarifa y Rodrigo de Narváez

ROMANCES
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1

Rodrigo de Narváez guarda la frontera

En el tiempo que reinaba
el Infante don Fernando,
que del reino de Aragón
fue después Rey coronado,

en España residía
un caballero esforzado,
que Rodrigo de Narváez
fue de su nombre llamado,

que a todos los de su tiempo
en valor se ha aventajado;
y entre las cosas que hizo
adonde más le ha mostrado,

fue cuando ganó a Antequera
el Infante ya nombrado;
y ansí, de Alora y de ella
por alcaide le han dejado,

donde estuvo mucho tiempo
con algunos hijosdalgo,
muy valerosas empresas
contra moros acabando.

Pues como la ociosidad
nunca en ellos ha reinado,
saliéronse nueve juntos
una noche del verano,

del murmurar de los vientos
apacible convidados,
y de la luz de la luna
a la salida incitando,

por ver si tienen descuido
los de su bando contrario,
o si sale alguno de ellos
en la noche confiado […]

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2

Cabalgata nocturna, bajo la luna, de Rodrigo de Narváez y los suyos

Al campo sale Narváez,
vasallo del Rey de España
y alcaide de Antequera,
con ilustre cabalgada;

todos a punto de guerra,
de gran nombradía y fama,
salen por topar los moros
haciendo alguna emboscada:

La media noche sería
y la tierra en silencio estaba.
Narváez se sube al otero,
de allí la luna miraba;

tan clara estaba y serena,
que de vella se admiraba.
La noche parece día,
según el cielo mostraba;

el camino por do iban
en dos caminos se aparta
[…]

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3

Abindarráez, vistosamente ataviado y con ricas armas, sale por la noche en busca de Jarifa. Los caballeros cristianos de Rodrigo de Narváez, al acecho, contemplan admirados la bella estampa del moro cantando los amores con su dama

[…] Métense en una arboleda
muy hermosa, que allí había.

Desde a poco rato vieron
venir con gran osadía
un valiente y gentil moro
de hermosa filosomía,

en un caballo ruano,
poderoso a maravilla,
amenazando los vientos
con la furia que traía;

que la silla con el freno
eran de grande valía,
con muchas borlas de grana,
demostrando el alegría

que llevaba el fuerte moro,
y en lo demás que traía:
las cabezadas, de plata,
labradas a la Turquía;

un caparazón bordado
de aljófar, que relucía,
y los estribos dorados,
aciones de seda fina.

El moro venia vestido
con estrema galanía,
marlota de carmesín,
muy llena de pedrería;

un albornoz de damasco
cortado de fantasía;
una fuerte cimitarra
a su costado ceñía;

el puño, de una esmeralda;
pomo, de piedra zafira;
la guarnición es de oro;
la vaina, de perlería.

Una adarga ante sus pechos,
de fuerte piel granadina,
a la morisca labrada;
una luna por divisa;

lleva el brazo arremangado
que muy fuerte parescía;
una lanza con dos hierros,
que veinte palmos tenía;

con aquel brazo herculeo
fuertemente la blandía.
Rica toca en su cabeza,
que tunecí se decía;

con las vueltas que le daba,
de armadura le servía,
con rapacejos colgando,
de oro de Alejandría.

Parecía el moro fuerte
un Héctor en valentía;
iba en todo tan lozano,
y tan lleno de alegría,
que con una voz graciosa
aqueste cantar decía:

En Granada fui nacido
de una mora de valía,
y en Cartama fui criado
por triste ventura mía.

Tengo dentro de Coín
las cosas que más quería,
que es mi bien y mi señora,
la muy graciosa jarifa.

Hora voy por su mandado,
do muy presto la vería,
si le placiere a Mahoma,
antes que amanezca el día.

Con tanta gracia cantaba,
porque en todo la tenía,
que a un triste corazón
bastaba a dar alegría
[…]

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4

En este romance se trata de la desgracia en que cayeron los Abencerrajes como consecuencia de las habladurías propaladas por sus enemigos en la Corte de Granada, causa del destierro de Abindarráez a la frontera, cuando era niño

Caballeros granadinos,
aunque moros, hijos dalgo,
con envidiosos intentos
al rey moro van hablando,

viendo que los favorece
todo el granadino estado,
hombres, niños y mujeres,
caballeros y villanos;

dicen que los Bencerrajes,
linaje noble, afamado,
procuran dalle la muerte
para gozar su reinado.

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5

Otro romance sobre la desgracia de la familia de los Abencerrajes

En las torres del Alhambra
sonaba gran vocería
y en la ciudad de Granada
grande llanto se hacía,
porque sin razón el Rey
hizo degollar un día
treinta y seis Abencerrajes
nobles y de gran valía,
a quien Cegrís y Gomeles
acusan de alevosía.

Granada los llora más,
con gran dolor que sentía,
que en perder tales varones
es mucho lo que perdía:
hombres, niños y mujeres
lloran tan grande perdida,
lloraban todas las damas,
cuantas en Granada había.

Por las calles y ventanas
mucho luto parecía;
no había dama principal
que luto no se ponía
ni caballero ninguno
que de negro no vestía,
sino fueran los Gomeles,
do salió el alevosía;
y con ellos los Cegrís
que les tienen compañía.

Y si alguno luto lleva,
es por los que muerto habían
los Gazules y Alabeces,
por vengar la villanía,
en el cuarto de los Leones,
con gran valor y osadía.
Y si hallaran al rey
le privaran de la vida,
por consentir la maldad
que allí consentido había.
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6

En este romance se trata de los amores primeros de Abindarráez y Jarifa, y la separación de los enamorados por irse ella con su padre a otro lugar de la frontera

Crióse el Abindarráez
en Cartama, esa alcaidía,
hasta que fue de quince años
con la hermosa Jarifa.
Padre llamaba al alcaide
que él en guarda lo tenía,
y Jarifa como hermana
le regalaba y servía.

Y solos por los jardines
se andaban de noche y día,
cogiendo de entre las flores
la que mejor parecía.
Si Abindarráez cantaba,
Jarifa le respondía,
y si acaso estaba triste,
Jarifa se entristecía.

Y estando una madrugada,
ya que la aurora salía,
sentados junto a una fuente
que el agua dulce corría,
Jarifa de Abindarráez
muchas veces se retira,
y aunque muestra rostro alegre,
no burla como solía;
antes de muy congojada
en mirándole sospira,
y el valiente Abindarráez
mucha tristeza sentía.

Y con la voz amorosa
le pregunta qué tenía.
Jarifa como discreta
sospirando respondía:
?¡Ay, Abindarráez querido,
ay, alma del alma mía!
¡Cómo se nos va apartando
el contento y alegría!

Que a mi padre oí anoche,
fingiendo estar yo dormida,
que hermandad ni parentesco
entre nosotros no había;
y que de aquesta frontera
el rey, alcaide os hacía,
y que mi padre en Coín
quiere el rey que asista y viva;
y pues oí el desengaño
en que engañada vivía,
siendo mi gloria tan breve
¿cómo podré tener vida?

Y estando los dos amantes
en su triste despedida,
llega a Abindarráez un paje
a pedille las albricias…

…7,8,9,10,11,12…

 

En lo último iba Pinela de su gustoso canto cuando por un camino que algo encima la fuente caía, sintieron venir agramente llorando una dama…

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16

Romance con las quejas de la espera de Jarifa y la llegada del Abencerraje

Cercada de mil sospechas
la hermosa Jarifa estaba,
temiendo que Abindarráez
le faltase la palabra,
porque ve pasar la noche
y que a Coín no llegaba.

Con la congoja que siente
muchas veces sospiraba,
y sus ojos hechos fuentes
estas palabras hablaba:

?¿Dónde estáis, Abindarráez?
¡Qué es de ti, bien de mi alma!
¿Por qué has querido engañarme,
sabiendo que soy tu esclava?

Si no pensabas venir,
respondiérades a la carta,
y no hacerme esperar
para estar desesperada,

que aunque quiera no lo estar
no es tan larga la jornada,
que pueda pensar que en ella
gastaras noche tan larga.

Mas si acaso la fortuna
me quiso ser tan contraria,
que te encontrasen cristianos
para vencerte en batalla,

ruego [a] Alá que esto no sea,
antes que quede burlada
que, por no verte cautivo,
daré por rescate el alma.

Tanto lloraba Jarifa
que las piedras ablandaba,
pero vínole el remedio
cuando más penada estaba,

porque lo oyó, que en el jardín,
que sonaba un cuento de lanza,
y bajó corriendo [a] abrille
de placer alborotada;

y con la gran turbación
casi abrille no acertaba,
mas después que le hubo abierto,
un recio abrazo le daba.

Con el brazo echado al hombro,
al castillo lo llevaba,
adonde le hizo señor
de su hermosura y gracia.

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